Política

Cien días de “oscuridad y confusión”

** Chávez fue quien comenzó a alimentar las aspiraciones reeleccionistas de Ortega al calificarlo de "imprescindible". ** Fanor Avendaño piensa que la gobernabilidad democrática en el país "se mantiene intacta". ** Se percibe una falta de gobierno, sin cohesión en las instituciones; ningún funcionario se hace cargo de sus decisiones y esperan instrucciones de arriba.

La confusión y el temor por la alianza del gobernador Daniel Ortega con el presidente venezolano, Hugo Chávez, embargan a muchos nicaragüenses ante el rumbo incierto del gobierno que este viernes cumple 100 días en el poder.
"Hay una gran oscuridad y confusión. Uno no puede predecir qué es lo que puede ocurrir, hay una falta de decisión en las cosas que deberían estar caminando ya con paso firme", dijo el escritor Róger Mendieta al evaluar la gestión del presidente Ortega.
El autor de "Hubo una Vez un General" referido a la gesta de Augusto Sandino, advierte la incertidumbre en la gente y aunque aún no ha llegado la etapa del temor, hay "desconfianza" de que las cosas no se encaminen por los cauces andados en los últimos 16 años.
Se percibe una falta de gobierno, sin cohesión en las instituciones; ningún funcionario se hace cargo de sus decisiones y esperan instrucciones de arriba, añadió Mendieta.
El estilo de gobernar de Ortega, revestido de "un poder absoluto", provoca vacío alrededor de él. Aquél del gobierno o instituciones públicas que ose hablar sabe su destino: lo mandan callar o es despedido, recordó el autor de "El Último Marine" (1990).
Ortega tiene un discurso ambiguo

Sin embargo, el analista político Fanor Avendaño piensa que la gobernabilidad democrática en el país "se mantiene intacta" aunque hay que rectificar errores y actitudes en lo político, económico y social y mejorar las políticas agrícolas.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), en su valoración de los 100 días que ha pasado al frente del gobierno de Nicaragua, atribuyó a Ortega un discurso ambiguo con "una calculada moderación y sin ningún planteamiento concreto".
Según el organismo, la preocupación e incertidumbre comenzaron a crecer en el mismo momento en que Ortega asumió el gobierno y quienes al comienzo le dieron un voto de confianza o beneficio de la duda se la retiraron cuidándose de hacer demostraciones públicas de que lo hacían.
Ortega depende de la generosidad de Chávez

Lo que más parece preocupar a los nicaragüenses es la alianza y amistad de Ortega con el presidente venezolano Hugo Chávez a quien consideran una mala influencia para él.
Chávez, quien fue el protagonista de la toma de posesión de Ortega en actitud "arrogante" e "injerencista", comenzó a alimentar las aspiraciones reeleccionistas de Ortega al calificarlo de "imprescindible", según el CENIDH.
"Un período de gobierno no es suficiente para las tareas que tiene que emprender Daniel", dijo Chávez lo que animó diputados oficialistas a hablar de una reforma constitucional que permita la reelección continua y no alterna como ahora, indicó el organismo.
Ortega depende de la generosidad de Chávez para cumplir sus promesas de campaña, una generosidad, cuyo precio se ha guardado mucho el sandinista de aclarar. Ello hará que "no pueda apartarse de la sintonía venezolana", apuntó el escritor Sergio Ramírez.
Según el escritor, la política exterior de Ortega hasta ahora tiene "colores confrontativos" como el desprecio a acudir al foro del Plan Puebla Panamá que impulsa México y sin dejar dudas de su adhesión a la Alternativa Bolivariana de Chávez o las polémicas críticas a sus vecinos.
Ramírez, ex vice presidente de Ortega en su primer período presidencial (1979-1990), advirtió que debido a estas alineaciones tajantes Nicaragua puede padecer consecuencias de mediano plazo.
Mendieta aconsejó a Ortega que si bien "está bien tomar en cuenta la ayuda de Chávez, no se entregue a él totalmente" y mucho menos indisponerse con organismos como el Fondo Monetario Internacional o "sudar calenturas ajenas que nada tienen que ver con este país".