Política

Democracia amenazada


Sergio Aguirre

Con el relanzamiento de la Alianza MRS y el nombramiento de Edmundo Jarquín como coordinador general de la misma, esta organización, integrada por el Partido Movimiento Renovador Sandinista, Partido Socialista Nicaragüense, Movimiento por el Rescate del Sandinismo, Movimiento Autónomo de Mujeres y Movimiento Cambio, Reflexión, Ética y Acción, dio a conocer su análisis de los primeros cien días de gobierno del presidente de la República, Daniel Ortega.
Jarquín, en su carácter de coordinador general de la alianza MRS, calificó al Gobierno como un proyecto político de corte autoritario y familiar que pretende imponerse a la sociedad nicaragüense, constituyendo una seria amenaza para la democracia, las libertades públicas, el progreso económico y el alivio de las condiciones de pobreza de la mayoría de la población.
“Es nuestro deber advertir que en esas circunstancias podríamos estar avanzando hacia un nuevo ciclo de conflictos sociales y políticos, y hacia una controversia de hostilidad con otros países. Nada peor le podía ocurrir a nuestro pueblo, en especial a los pobres y humildes, quienes pagarían los altos costos”, agregó el ex candidato a la Presidencia de Nicaragua.
Puede rectificar
No obstante, Jarquín señaló que el presidente de la República, Daniel Ortega, todavía tiene la oportunidad de rectificar, y ese es el llamado que le está haciendo la Alianza MRS, aunque seguidamente expresó que lamentablemente transcurridos los primeros cien días de gobierno, “estamos frente a una democracia incierta, una economía incierta, la lucha contra la pobreza sigue un curso incierto, estamos frente a un futuro incierto”.
En el plano político, Jarquín sostuvo que la prórroga de vigencia de la denominada Ley Marco y la aprobación de la Ley 290, relativa a la organización y competencia del Poder Ejecutivo, evidenciaron la voluntad de concentración de poder en la Presidencia de la República, desfigurando equilibrios institucionales que arduamente se vienen construyendo respecto de delicados instrumentos de orden y seguridad, como la Policía y el Ejército.

Socavando la participación ciudadana
“A la par está la pretensión de establecer mecanismos de control social bajo la figura de Consejos de Poder Ciudadano, que han mostrado el designio de socavar los espacios de participación popular democrática que tan afanosamente se viene afianzando. A esto se suma la voluntad solapada de controlar a los medios de comunicación, el secretismo en el ejercicio de las decisiones y funciones públicas, la imposición de censura a ministros y otras autoridades, y aun la represión a sus opiniones”, destacó.
Asimismo, definió como una aberración que el Presidente de la República esté despachando los asuntos de gobierno desde la sede del partido FSLN, hecho que constituye un testimonio de la confusión Estado-Partido. Por otra parte, recordó que la más peligrosa de las conductas presidenciales es querer estar por encima de las leyes, siendo esta actitud la ruta más rápida para la ruptura del orden social y político.

Malos signos
En torno a la situación económica del país, Jarquín manifestó que empiezan a darse signos de desaceleración, ya que a estas alturas es un hecho que no se alcanzará la tasa del 4.2 por ciento de crecimiento económico que el Gobierno se propuso y que está consignada en la Ley de Presupuesto. El repunte de la inflación es un peligro latente y la salida de migrantes al exterior continúa sin parar.
“Hasta este momento constituye un secreto la política económica y la estrategia de desarrollo del Gobierno. Entre el retardo, la improvisación y los parches, se inicia el ciclo agrícola sin el anuncio de una política definida”, precisó.
Al referirse al plano social, Jarquín dijo que la alianza MRS aplaudió y respaldó el anuncio de la gratuidad en la educación y en la salud, pero prontamente se está esterilizando este proyecto debido a la ineficacia, el desorden y la demagogia, al igual que el Programa Hambre Cero, que pese a su carácter teórico, al menos fue una propuesta que ofrecía alguna solución a la miseria que vive el campesinado, sin embargo, la iniciativa fue desnaturalizada y en términos prácticos ha dejado de existir.
Sobre el ámbito internacional, el ex candidato presidencial apuntó que el gobierno de Ortega, entre lo errático y lo ambiguo, amenaza con colocar a Nicaragua en escenario de conflictos internacionales, y añadió que juega el papel de comparsa de otros gobiernos, repitiendo los mismo discursos y consignas, sean de un signo o de otro, en una clara actitud de mutilación de nuestra independencia, nuestro decoro y soberanía.