Política

“Una gran masa danielista”


Con vistas a continuar haciendo un balance de los cien días del gobierno de Daniel Ortega, el escritor Henry Petrie habla de las diferencias existentes entre el grupo de Ortega y la corriente de Bayardo Arce, y aunque parezca asombroso, encuentra una corriente sandinista muy reducida en el gabinete, casi de forma clandestina que no habla, pero que hace y que puede ser identificada por sus acciones.
Entre otras cosas aborda el futuro del FSLN y el pacto como una sociedad económica más que política.

A diferencia de Ortega, ¿Arce sí parece tener una estrategia?
Sí la tiene, lo cual no significa que un sandinista ortodoxo esté de acuerdo con él. Arce tiene clara la película hacia dónde quiere ir.

¿Eso no agrietará más al FSLN?
Más allá de qué. Pero, ¿qué es el FSLN? Ya dejó de ser el movimiento de los 80 y un poco de los años 90. Hoy el FSLN es una gran masa danielista porque de Sandino es de lo que menos se sabe; de la historia nacional es de lo que menos se sabe; ellos saben sólo y únicamente de Daniel Ortega.

¿Y qué se hizo el Frente Sandinista?
Si lo vemos desde su origen y reparto de cuotas, vemos por un lado a un Bayardo Arce con su bloque de empresarios y su Poder Judicial, en este último caso el enlace es el doctor Francisco Rosales Argüello, ex miembro de la Dirección Nacional del FSLN. Por otro lado a Daniel Ortega con su plaza llena.

De otra manera. ¿Dónde está la reserva histórica del FSLN?
En la historia, una gran reserva que cada quien la usa para explotarla, pero que la guarda y no trasciende.

¿Y mujeres como Doris Tijerino y otros cuados históricos?
Doris Tijerino y otros cuadros tienen que plegarse a una de las dos corrientes siempre y cuando les garanticen su estatus histórico

¿Morir dignamente?
Sería el objetivo ulterior, después de tanta lucha, no morir como muchos lo han hecho, en la miseria. Pero hay un elemento que quiero rescatar. Sí es meritorio reconocer que existen sandinistas camuflados en el poder, que nadie sabe dónde están ni quiénes son, pero que creen todavía que se puede rescatar el sandinismo, y no me refiero al tal Movimiento del Rescate del Sandinismo, esa es otra cosa; es un sandinismo que ahí está, intacto, que está vinculado o está subsistiendo dentro del ámbito del danielismo.

¿Cómo sobreviven?
Cumpliendo su militancia en términos decorosos. Ninguno de ellos ocupa grandes cargos hasta donde yo entiendo.

¿Y sus rostros?
Nunca los vas a ver, es imposible porque entonces entrarían al mismo jueguito del doctor Alejandro Martínez Cuenca. Los van a ver con sus actitudes.

¿Y se expresan por cantidad?
Hay dos personas nada más en el Gobierno, pero que no representan ministerios poderosos ni nada por el estilo. Son fuerzas que no representan gran poder, pero que sí son ejes importantes en cuanto al pensamiento del sandinismo, juegan un rol crítico hasta donde lo pueden jugar, al menos constituyen un germen y eso es importante.

¿Qué se necesita para constituir una corriente dentro del FSLN de hoy?
Tener dinero, una arista caudillesca que sobreviva a los embates del danielismo, o tener poder empresarial. La masa danielista se mueve alrededor de eso, no se mueve alrededor de ideologías, de ideas, porque nunca ha existido eso, al menos desde el 86 para acá.

¿Ese sandinismo clandestino podría constituirse en un factor de negociación más adelante?
No, es intrascendente, pero existe.

Pero este sector, en determinado momento puede retirar el apoyo a Daniel Ortega y a su Gobierno.

Aquí estamos enfrentados a una nueva forma de ver las cosas; estoy convencido que dentro del mismo movimiento internacional hay elementos que no han variado. La cooperación externa desde inicios vio con buenos ojos el gobierno de Daniel Ortega, porque en definitiva todos sabemos que un Gobierno, llámese de cualquier izquierda, es más sensible a la necesidad social.

Este gobierno, ¿es de izquierda?
No. Mientras no tenga un planteamiento ideológico serio y hacia dónde quiere conducir a esta sociedad, no se puede tipificar.

Pero dicen estar a favor de los pobres.
A favor de los pobres están también los liberales. Esos planteamientos no me dicen nada.
¿Qué decía antes el FSLN de los otros partidos de derecha? Cuando la correlación de fuerza social era la marginación del campesino, el analfabetismo, el hambre en el campo, las limitaciones de las libertades políticas, la dictadura, la corrupción que se generó en Nicaragua con mayor énfasis después del terremoto de 1972. Entonces vino el FSLN con un planteamiento ético, moral, concreto. Ahí había una ruptura social e ideológica y la vuelta de los ojos allá, donde nadie miraba; a las mujeres de El Cua, a la guerrilla, por eso esos factores siguen siendo símbolos y porque la gente gritó desde el campo y entonces hubo oídos receptores en la ciudad y se hizo la lucha final, y esos fueron los sandinistas, no fue el somocismo.
Hoy, detengámonos a hacer el análisis del discurso entre el PLC y el FSLN; es más, en las elecciones del año 2001 hubo un discurso mucho más revolucionario de un candidato conservador que del mismo Frente Sandinista. Vayamos a los documentos de ese entonces cuando se hablaba de la reestructuración del Estado de parte de los conservadores.
Entonces yo no creo eso de que para ser de izquierda hay que hablar de los pobres o hacer referencia a los pobres. El planteamiento de izquierda significa, ante todo, ruptura, y hoy por hoy no está planteada ninguna ruptura, hay continuidad.

¿Cómo descifrar los signos tan complejos de este Gobierno? No hay información, no hay estrategia, solamente se conocen cosas. De pronto vemos a Nicho Marenco peleándose con Daniel Ortega en público.
Si cualquier persona se pone a analizar a este Gobierno desde el punto de vista formal, se puede volver loco. Una de las características históricas más visibles de Daniel Ortega es que no actúa con base a una estrategia de largo plazo, actúa conforme lo que le va indicando la correlación de fuerzas, el movimiento político del presente, de tal forma que si hay algo que ha caracterizado al Frente Sandinista y a Daniel Ortega en particular ha sido el desarrollo de las coyunturas, o hacerlas.
Es decir, hacer lo contrario de lo que planteaba un Carlos Fonseca, un Oscar Turcios o un Ricardo Morales Avilés acerca de las estrategias y el rol que jugaban las coyunturas dentro de las estrategias, como armadoras de determinados escenarios y estrategias políticas conducentes hacia un objetivo ulterior.

Del pacto a una sociedad

Para Henry Petrie, Nicaragua no se debate en una relación de preso y carcelario, entre Alemán y Ortega, sino en una relación de entendimiento del futuro, de lo que ellos podrían llamar la nueva clase social nicaragüense.
“Si citamos al sociólogo Orlando Núñez, él habla del problema de la oligarquía en este país y prácticamente llega a la conclusión de que en Nicaragua tiene que nacer una nueva burguesía.
Alemán y Ortega están apuntando a la formación de esa nueva burguesía, integrada por los del FSLN de Ortega como por los del PLC de Alemán, esa es la nueva burguesía emergente, la que necesita Nicaragua, según Núñez, para que se establezca un proyecto de desarrollo nacional.
Entonces, visto desde esa perspectiva se puede entender que la alianza FSLN-PLC no es una alianza política, sino estructural y estratégica en términos de la construcción de esa nueva burguesía. Es lo más sensato y serio que he leído de un sandinista en los últimos años y que dicho sea de paso ya no está en el Gobierno.
Daniel Ortega y Arnoldo Alemán pretenden volver al esquema de las paralelas históricas; basado en un mismo estamento económico estructural se erigen dos partidos que se van a vivir disputando el poder todo el tiempo y que tienen que subsistir repartiéndose el poder, institución por institución, a grados tales que más adelante no hay que sorprenderse cuando además de las instituciones se repartan los ministerios.
Tanto Alemán como Ortega necesitarán de la ejecución cotidiana del poder, y éste está en el Ejecutivo, a como ha existido en otros gobiernos en la historia de Nicaragua.
Ambos apuestan a que no deba existir una tercera fuerza que ponga en peligro su existencia, y por eso necesitan repartirse las instituciones.
En este contexto creo que están apostando mal en el caso de ALN respecto del PLC, yo soy del criterio que ahí no hay unidad, pero tampoco habrá entre ALN y el MRS con un Montealegre y los banqueros dominando a ALN”.

Pero esta fuerza es aliada, en el fondo, de Bayardo Arce.
Sí, precisamente por eso, porque Bayardo Arce trasciende los linderos partidarios, mientras que a Daniel Ortega y a Alemán les interesa mantener su caudillismo, y necesitan una fuerza política, a los otro no porque son promotores de un determinado desarrollo independientemente de que sea bueno o malo.
Ellos necesitan trascender a los partidos políticos, de ahí la relación de Bayardo Arce con la empresa privada, con representantes del FMI.

Los sectores tradicionales del capital, ¿cómo ven a la nueva burguesía que se pretende instaurar en Nicaragua?
De momento, para ellos no representa ninguna competencia, pero sí les favorece porque dinamiza la economía desde el plano capitalista que dice que a mayor competencia, mayor desarrollo, pero obviamente los mismos Pellas ya se vienen preparando, el mismo hecho que estén cediendo acciones o que estén vendiendo acciones del mismo Banco de América Central, de Credomatic, o estén explorando otro tipo de inversiones como el polémico etanol, en lo que llaman la diversificación del capital. No quieren arriesgar su capital sino que están dando lugar a otros actores para que compitan y hagan uso de sus servicios.
Hay una emergencia en Nicaragua que permitirá el desarrollo del capital en el ámbito energético, y quienes desarrollen paneles solares y geotermia debemos estar seguros que por ahí viene el nuevo capital y todo eso no le conviene al gobierno de Daniel Ortega. Ese capitalismo no es malo siempre y cuando vaya acompañado de un desarrollo social.
El problema es que quienes dicen ser de izquierda no quieren aceptar que están jugando a este capitalismo, claro, al capitalista más liberal y revolucionario de los capitalistas.

¿Por qué no lo aceptan?
Por una doble moral sencillamente. Personas como Bayardo Arce seguramente ni siquiera niegan este destino, porque él sí puede darse ese lujo, pero Daniel Ortega no. Todo mundo conoce a Bayardo Arce como el empresario en el Frente y hay que reconocerle a Arce que nunca ha andado jugando al hombre de doble rostro. Es como cuando Herty Lewites dijo en una ocasión: “Aquí tenemos que ser millonarios para ganar las elecciones”.

Mañana
* Ortega y el socialismo del siglo XXI
* Gobierno no tiene capacidad de debate ni agenda en los problemas de fondo