Política

“De la revolución no queda nada”

* En declaraciones al diario Tal Cual, de Caracas, el ex vicepresidente de Nicaragua habla de un autoritarismo en ciernes * FSLN avasalla las instituciones, opina

El modelo socialista “debería medirse por su institucionalidad democrática y su tolerancia” para alejarse del “viejo modelo autoritario”, opinó el ex vicepresidente sandinista Sergio Ramírez en una entrevista en la cual criticó al actual gobierno de Daniel Ortega.
En declaraciones al vespertino caraqueño “Tal Cual”, Ramírez, quien se alejó del FSLN oficial luego de la derrota frente a Violeta Chamorro en 1990, sostuvo que el respeto por la institucionalidad democrática “es lo único que daría la medida de que se trata de un socialismo humanista”.
Al referirse al regreso de su ex compañero Daniel Ortega a la presidencia de Nicaragua, Ramírez sostuvo que “del viejo esquema de la revolución no queda nada”.
“Para mí la revolución es un proyecto enterrado en la historia, en el pasado, y hoy es otra cosa muy diferente”, señaló el autor de “Adiós muchachos”, sus memorias críticas sobre la revolución sandinista.
América Latina vive un mal momento
“La revolución se hizo en base a unos ideales que no sobrevivieron. El Frente Sandinista es un partido que utiliza los mecanismos políticos tradicionales de América Latina para la búsqueda del poder, avasallando las instituciones”, agregó el político y escritor.
Sobre el panorama general de América Latina, Ramírez consideró que “estamos en un mal momento”, y aseveró que se desarrolla un “modelo autoritario que conlleva la pretensión de los gobernantes de quedarse más tiempo o para siempre en el poder”.
“En Nicaragua se está reformando la Constitución para que Daniel Ortega pueda reelegirse, lo mismo está ocurriendo en Bolivia, y al mismo tiempo eso conlleva a la intolerancia frente a la crítica y a la opinión independiente”, refirió.
“No estamos frente a un modelo de neosocialismo, sino frente al viejo modelo neoautoritario que ha sido siempre tan dañino para América Latina”, agregó.
Sin embargo, Ramírez hizo una salvedad en los casos de Chile y Brasil, que consideró “modelos muy diferentes, de acuerdo a realidades diferentes”.
“Brasil es una economía muy grande, emergente, junto con la India y con China. Es un país donde se conjugan muchos intereses, de manera que un modelo sectario, excluyente, no funcionaría, atentaría contra la estabilidad económica del país”, dijo.
“Parece que (el presidente Luiz Inácio da Silva) Lula, que viene de una escuela socialista muy radical, se ha comportado como un verdadero estadista. Y el verdadero estadista lo que hace es concentrar las fuerzas de un país, por distintas que sean, para lograr las metas del desarrollo”, añadió.