Política

Autocracia e hilos del poder

A una semana de cumplirse los cien días del gobierno de Daniel Ortega, un parámetro estimado por los analistas para poder evaluar una gestión de esa naturaleza, EL NUEVO DIARIO inicia una serie de trabajos con los cuales se pretende desentrañar hacia dónde va esta administración, por qué han ocurrido fenómenos inexplicables para la mayoría de las personas y el sustento de otras medidas que aparentemente son intrascendentes. Para acercarnos a estos hechos, desde la perspectiva sandinista, entrevistamos a Henry Petrie Bejarano, ex Coordinador Nacional de la Juventud Sandinista, el brazo juvenil del FSLN en los años noventa; ex Secretario de Organización del Frente Sandinista en Managua y autor, entre otros libros, de “Jóvenes de Nicaragua, una historia que contar”, prologado precisamente por Daniel Ortega en 1993, tres años después de la derrota electoral del FSLN. Hoy Ortega es el Presidente de Nicaragua, en un contexto radicalmente distinto al de los años ochenta, y Petrie es escritor de por lo menos una docena de obras y analista, con cierto conocimiento de causa, de los fenómenos que ocurren en el FSLN oficial.

¿Qué pasó con la política de cuadros que desarrolló el FSLN cuando fue gobierno, dónde están ahora; acaso no están en su gabinete o en responsabilidades claves?
Después de la derrota electoral del FSLN muchos se separaron de las estructuras para continuar sus estudios; otros para asentarse como empresarios y algunos otros para fundar organismos no gubernamentales.
Estos cuadros tuvieron toda una década de formación o de reorientación de su actividad política y profesional y se ubicaron en las distintas esferas de la sociedad nicaragüense, ya sea como profesionales, empresarios, intelectuales, en el ámbito del periodismo, etcétera.
¿Por qué no los vemos en lugares determinantes hoy?
Quienes están dentro del Frente Sandinista; por ejemplo, los empresarios, no todos son danielistas y comparten el ámbito partidario, pero están afiliados a un tipo de capital para generar un poder determinado dentro del Frente, pero, sobre todo, en una estrategia máxima de ubicarse como un sector económico importante en la sociedad.
No hay cuadros representativos en las actuales estructuras de gobierno debido a que se desarrollaron al margen de lo que significó el centro danielista, lo cual no implica que dentro del danielismo no existan cuadros, pero no son tan connotados.
El actual gabinete es frágil, no tanto por su capacidad profesional sino por el concepto con que fue construido; con cuadros emergentes, provisionales, mientras el gobierno consolida sus principales políticas y avanza en su supuesto plan estratégico que tiene que ver mucho con su adhesión al bloque del Alba.
¿Qué quiere decir cuadros emergentes?
En los años ochenta existió una escuela nacional de cuadros, que al cerrar, muchos de ellos pasaron a formar parte del Recinto Ricardo Morales Avilés, de la UNAN-Managua, donde se formaban cuadros en Sociología, Economía Política, fundamentalmente. Esto quiere decir que hubo un esfuerzo del FSLN, desde los años ochenta, por formar cuadros con la base fundamental de los principios sandinistas y de alguna medida el marxismo leninismo como instrumentos de análisis de la realidad, pero al ocurrir la derrota electoral, muchos no habían terminado sus carreras por lo que se dedicaron a terminar su formación y otros a crear sus propios patrimonios personales o familiares.
Los cuadros formados en los años noventa no solamente asumen la base ideológica sandinista, sino que incorporan a su formación otros valores, como los del empresario. Ellos tratan de acomodar su sandinismo histórico a una especie de pragmatismo social y económico que se viene desarrollado en la sociedad nicaragüense y que va indicando que el capital y el mercado son los dos grandes exponentes de la vida nicaragüense.
Por ejemplo, el bloque de empresarios del Frente Sandinista entiende que sin eso no viven.
El gobierno demanda algo más que lealtades de su gabinete. ¿De qué tipo de lealtades estamos hablando?
Aquí no existe un problema de lealtad a los principios sandinistas, al marco ideológico sandinista, aquí la lealtad está circunscrita a una persona, a un núcleo cuasi familiar, ése es el problema, y sobre todo si le piden lealtad a un cuadro de la talla de Margine Gutiérrez, que nunca fue danielista y que, además de eso, no perteneció a la tendencia que lideraron Humberto y Daniel Ortega, y Víctor Tirado López, sino que fueron Guerra Popular Prolongada.
En la actualidad, por ejemplo, Margine Gutiérrez es una mujer capaz, no sólo por su trayectoria política o antigüedad, sino por sus capacidades profesionales, por sus relaciones con los ONG y las municipalidades, y además tiene un criterio propio.
Una situación parecida ocurre con muchos cuadros actuales que han sido llamados, como por ejemplo Ruth Selma Herrera, con una amplia capacidad profesional y últimamente una luchadora social, pero ella además, desde hace mucho tiempo, no es orgánica y ha sido crítica al mismo partido, al mismo Daniel Ortega.
Lo que indica esto que es que aquí, tarde o temprano, se va a generar una contradicción a la luz de todas las exigencias partidarias, como la lealtad a Daniel Ortega; de que no tienen permiso de expresarse por sí solos, cuando son personas en su gran mayoría pensantes, es decir, tienen cargos altamente restringidos. La lealtad que hoy se pide no es a la Patria; no es lealtad a un gobierno honesto, de principios y de valores correctos, sino una lealtad a un hombre, y es ahí donde radica la autocracia.
¿Cómo conviven las distintas expresiones en el gobierno, como por ejemplo, el más visible, el grupo de Bayardo Arce? Tomás Borge dice que no pertenece a ninguna.
Lo que pasa con Tomás Borge es que desde hace algún tiempo ha sido puesto al margen, y él mismo, con su propia actuación, se ha ido aislando de la credibilidad de la gente; es decir, Tomás Borge hoy te dice una cosa, mañana otra; entonces uno no sabe por dónde marca y eso de alguna manera lo aleja de gente seria que en algún momento creyó en él. Él es dueño de una ambivalencia y luego de un danielismo a ultranza, por eso, en el gobierno, Tomás Borge no es una fuerza significativa.
Tomás Borge ha sido explotado por Daniel Ortega cuantas veces ha querido, por el símbolo que representa, se supone el único fundador del FSLN vivo, aunque otros dicen que no es así, pero eso tiene que ver con la historia oficial y la historia oculta del FSLN.
En cambio, sí creo que Bayardo Arce tiene una corriente dentro del Frente y que es muy fuerte, que está entronizada en las estructuras del Frente Sandinista y ése es un gran mérito en su caso.
Bayardo Arce no sólo tiene una ascendencia en el bloque de empresarios del FSLN, mismo que él promovió y creó en gran medida; también lo tiene en el poder judicial. La presencia del FSLN en el Poder Judicial es significativa y se debe a Bayardo Arce, porque él, desde un inicio, tuvo la visión de fortalecer el ámbito del derecho y la economía dentro del Frente Sandinista, con vistas al gran problema nacional de la propiedad. Entonces, el enfoque de Arce sí fue estratégico en ese sentido, y sí fue de Dirección Nacional no lo sé, pero la verdad es que a quien le correspondió dirigir esos dos elementos concretos en el seno de aquella Dirección Nacional fue a Bayardo Arce.
De tal manera que muchos personeros del bloque de empresarios y magistrados y jueces de hoy en el sistema judicial responden a Bayardo Arce.
Entonces, ¿esta corriente es la más fuerte?
Cuidado la más poderosa en términos estructurales, económicos y políticos. Pero también tiene una debilidad y es que Daniel Ortega tiene el capital político de la gente; a Bayardo no lo sigue una multitud, lo siguen cuadros concretos y capaces; lo sigue un capital instalado dentro del Frente; representantes de un sistema judicial, pero a Daniel Ortega lo sigue la multitud, esa base sandinista que hoy es danielista. Hoy por hoy, ese capital político de Daniel Ortega es el que determina quién debe liderar al Frente Sandinista; Arce está muy claro de eso.

Pero el danielismo ha querido socavar la corriente de Arce
No lo van a hacer y veremos a Bayardo Arce por largo rato, porque Arce no es en sí mismo, sino una estructura concreta y fuerte.

Pero destituyeron a su cuñada del Ministerio de la Familia y el sector danielista cuestionó fuertemente al presidente del Banco Central por su supuesto megasalario
Lo que pasa es que Daniel Ortega y Rosario Murillo quieren tener el control absoluto y total del Estado. Si por un lado las empresas que maneja el Frente Sandinista no responden totalmente a Daniel Ortega sino a una estructura que se llama bloque de empresarios, un círculo concreto que está influido directamente por Bayardo Arce y que incluso llega más allá al capital privado. Por eso vemos a los Terán, a los mismos Pellas, expresándose muy bien de Arce, porque no es en sí mismo sino porque representa un capital; no es el político hábil sino el político que representa una estructura económica determinada que emerge en el país y que son los nuevos burgueses y que, incluso, hoy por hoy, están más fuertes que el Cosep, porque esta última estructura sólo le ha quedado un prestigio político histórico, pero no tiene la más mínima fuerza económica como para influir en las políticas económicas del gobierno. ¿Qué capital fuerte existe hoy en el Cosep? Los Pellas no están ahí porque son en sí mismo.
En el Estado están bombardeando a Arce porque además de lo que ya tiene, temen que vaya permeando más.

Mañana:
* El sandinismo convive clandestinamente en el danielismo
* El sector de Bayardo Arce sí tiene estrategia.

Descifrando signos
La práctica de este gobierno ha sido crear coyunturas y sorpresas, mismas que para Petrie tienen siempre una explicación en las características de gobernar del mismo Ortega.

Recientemente se originó una reunión entre Nicho Marenco, Daniel Ortega, Bayardo Arce y Lenín Cerna. ¿Qué lectura tiene esa reunión a la luz del análisis anterior?
Es una expresión de la lucha por la correlación de fuerzas en el seno del FSLN, donde está un Daniel Ortega manejando el Ejecutivo y las masas de su partido; un representante del poder local más importante de Nicaragua, como es el alcalde de Managua, pero que es aliado en definitiva de Ortega; un Lenín Cerna que domina la estructura del voto en el Frente Sandinista pero que es incondicional a Ortega; por el otro lado está Bayardo Arce, que es la diferencia. Entonces, en ese momento el problema central estaba ubicado en Bayardo Arce, porque supongamos que Antenor Rosales sea un cuadro de Arce, que no lo es así porque Rosales tiene una capacidad política importante y es estratega, además está consciente del peso que tiene su cargo y las relaciones con los organismos financieros internacionales. Pero esa coincidencia política de Rosales con Arce no se corresponde con las otras variantes que ha querido implementar Ortega, incluso el Alba.
¿Acaso este gobierno tiene estrategia?
Soy del criterio que no la tiene. El gobierno lo que puede tener son algunas luces de hacia dónde dirigir algunas políticas pero no una estrategia integral. Prueba de ello es que durante la campaña repitió el mismo discurso de muchos años atrás. No hay estrategia, ni de gobierno ni de partido.
Entonces, ¿cómo queda el discurso de Ortega?
Debes estar claro que el interés de Daniel Ortega es su liderazgo político y hasta ahí no más. No está peleando un protagonismo con relación al Fondo Monetario Internacional o con relación a la economía de este país; claro, él tiene su capital que se lo manejan empresarios amigos. El problema de Daniel Ortega es que no le disputen su liderazgo; cualquier cosa puede pasar pero no que le disputen en liderazgo.
¿Puede ser el caso, aunque en perspectiva del alcalde de Ticuantepe de quien se dijo tenía muchos seguidores?
Por ejemplo. Pero además, Eduardo Dávila no es tan sí señor; además de eso, sucedió que muchos de estos alcaldes destinaron recursos hacia la campaña de Daniel Ortega y luego, de acuerdo a sus actitudes, quisieron enderezar sus deudas y en ese afán, contradictoriamente, fueron cuestionados, no tanto por Daniel Ortega, sino por Rosario Murillo, misión que ejecutó Nelson Artola, un hombre que siempre se la ha cuadrado a Ortega.