Política

Cisma entre “compañeros”


Consuelo Sandoval

Gran revuelo causó entre las filas sandinistas el reclamo público del diputado sandinista Gustavo Porras al presidente del Banco Central, Antenor Rosales, quien puso a disposición su cargo al presidente Daniel Ortega.
El legislador se mostró sumamente inquieto en la Asamblea Nacional, y evitó dar declaraciones antes de conversar ampliamente con el jefe de la bancada, Edwin Castro, y aparentemente hablar telefónicamente con Ortega, quien le habría llamado la atención por los cuestionamientos públicos que formuló contra Rosales.
Hay otros “compañeros”
Porras, que negó que tenga diferencias con Rosales y por el contrario dijo que es su “brother”, no obstante reiteró su posición de que todos los funcionarios deberían de ganar un techo máximo de tres mil dólares, “y si hay un compañero que aclara, como es el caso de Antenor, que no está agarrando nada, es plausible, bárbaro, y así debieran hacer los otros compañeros”.
Porras había criticado a Rosales porque el Consejo Directivo del Banco Central aprobó equiparar el salario de sus miembros con sus colegas de la Superintendencia de Bancos, que ganan doce mil dólares mensuales.
La reunión de los cuatro
El enfrenamiento público y el reciente despido de la directora del Instituto de Cultura, Margine Gutiérrez, habría provocado una reunión de emergencia entre Ortega, su asesor económico, Bayardo Arce, el alcalde Dionisio Marenco y Lenín Cerna.
“Es que esos se reúnen para cuestiones de trabajo permanentemente, recordá que Lenín es jefe del Departamento de Organización del Frente Sandinista, Nicho (Dionisio) es alcalde y Bayardo es el asesor principal del Presidente de la República”, comentó el secretario ejecutivo de la bancada sandinista, José Figueroa.
Figueroa reconoció que Rosales no supo aclarar en el momento que asumió el cargo, también dispuso que lo haría sin devengar salario, y que si había alguna remuneración la destinaría a combatir la pobreza del país.
No hay fractura interna
“Eso se prestó a muchas especulaciones, lo que provocó incluso que algunos compañeros nuestros hicieran críticas fuertes, ya no digamos los adversarios políticos nuestros, y como no hubo esa aclaración oportuna, hubo mucha confusión, mala interpretación y además muchas críticas; Antenor Rosales se refiere en la carta a esas críticas en general y en particular”, explicó.
Porras y Figueroa desestimaron una fractura interna en las filas del FSLN, recordando que ese partido se caracteriza por ser el más grande y más organizado de Nicaragua.
“(El FSLN) tiene mayor amplitud y diversidad de ideas, criterios, opiniones, pero también por su cohesión y unidad interna, y aquí salió un zapatero que ya se fue a su zapato, y salen otros problemas, pero aquí no está en cuestión la unidad del Frente”, dijo Figueroa.