Política

Diputados: ¿dadivosos o compra votos?

Aunque la función de los legisladores nicaragüenses sea lo que bien su nombre indica: legislar, éstos tienen también la “altruista” tarea de destinar a su criterio más de cuarenta millones de córdobas del Presupuesto General de la República para ayudas económicas que benefician a estudiantes y colaboran con proyectos sociales. Los famosos 444 mil córdobas anuales asignados a los diputados han vuelto a resonar ahora que el Presidente de la República prometió el 20% de la asignación de cada diputado sandinista para el Colegio de Periodistas

Las opiniones son diversas y las justificaciones también. No todos los diputados y diputadas están dispuestos a renunciar a su presupuesto para ayudas sociales. Mientras Xochilt Ocampo asegura que no es “amante de ese dinero”, Gladys Báez considera “una burla terrible” dejar de destinarlo a los “muchachos pobres” que se benefician con él.
De la parte que destina a proyectos sociales, Báez cuenta que construyó la caseta de la parada de buses en Achuapa, municipio del departamento de León, de donde es originaria la ex guerrillera. Como ella, los demás diputados de la Asamblea Nacional orientan el dinero hacia los sectores que ellos consideren necesarios.
No se sabe con certeza quiénes malgastan el dinero o lo utilizan para pagar favores políticos y comprar la simpatía de la gente, lo cierto es que este dinero puede suplir las necesidades de instituciones del Estado donde las carencias están muy acentuadas. “Esa partida va dejando de tener justificación porque pierde su génesis”, explica el diputado Wálmaro Gutiérrez, quien no ve alocada la idea de destinar este fondo a ayudas sociales que pueden ser ejecutadas desde otras instituciones del Estado.
Hasta hoy, no todos los diputados de la legislación anterior han terminado de entregar cuentas, pero Víctor Rocha, Director de la División Financiera, no puede dar los nombres. No tiene autorización.
“Algunos diputados están pendientes de rendir cuentas. A los que ya no son diputados les enviamos comunicaciones a sus domicilios, porque la mayoría de ellos quiere que la Asamblea Nacional les extienda un finiquito”.
Asignación “made in Era Alemán”
Esta asignación es una de las tantas obras del ex presidente Arnoldo Alemán. Desde hace siete años en la Ley Anual del Presupuesto General de la República se destina una partida para que cada diputado la destine a obras sociales, al principio era de 20 mil córdobas por legislador, luego fue de 420 mil córdobas, pero en el año 2003 se le aplicó el 6% del deslizamiento de la moneda y, entonces, el monto subió 24 mil córdobas. Total: 444 mil córdobas.
Wálmaro Gutiérrez explica que la asignación, en un inicio, se hizo con el propósito de colaborar con proyectos municipales. Luego se quedó en que se repartiría la mitad para estos proyectos y la otra mitad para becar a estudiantes sin posibilidades económicas. Becas, dice Gutiérrez, no es la palabra adecuada porque el monto de la ayuda para estudiantes, según el acuerdo al que llegaron los diputados sandinistas, no puede ascender más de los cinco mil córdobas.
Los diputados argumentan que el Poder Ejecutivo no estaba interesado en ayudar a la gente, por ello se han arrogado esta función, pero en ninguno de los 32 incisos del artículo 138 de la Constitución Política, donde se especifican las atribuciones de los diputados, está la de “entregar ayudas a personas, organismos o instituciones que lo necesiten”.
Las grandes interrogantes
El Ministerio del Trabajo (Mitrab) es inefectivo para vigilar las condiciones en las que laboran los trabajadores agrícolas porque no tiene para pagar a los técnicos, por eso, entre otras muchas razones, a los trabajadores en los cultivos se les paga una miseria y laboran en condiciones paupérrimas, ¿cuántos de esos 40 millones 848 mil córdobas pueden suplir esta necesidad?, aunque la pregunta más correcta es ¿serán capaces los diputados de desprenderse de este dinero para destinarlo a instituciones estatales?
El presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, es de los pocos que se “apunta” para que se destine este dinero a otras instituciones. “Desde mi punto de vista, creo que sí (se puede asignar a otras instituciones estatales), creo en este gobierno y en las instituciones, sobre todo porque verán de cerca el aspecto social”.
De la misma forma opina Carlos Noguera: “Yo no tengo ningún inconveniente en no manejar esos 400 mil pesos”. Aunque el dinero sirva para beneficiar a la gente “con proyectitos”, como expresa Noguera, las personas creen “que los 400 mil pesos les van a resolver los problemas a todos”. Algo tienen de ciertas las palabras del diputado, pues los beneficios son aislados. “Son muchos los diablos y poca el agua bendita”, dice Noguera.
Otra opinión
Como es común en la Asamblea Nacional, esta moción tiene sus opositores. El diputado recién electo Ramiro Silva no tendría problema en prescindir de ese dinero, siempre que “no se cree otra burocracia que sólo emplee a unas cuantas personas”. Silva daría su voto para que, en caso que este dinero no sea manejado por los diputados, se destine al mantenimiento del Zoológico Nacional o a los Bomberos.
“¿Qué otras instituciones?”, preguntó Eduardo Gómez y respondió: “Estas personas lo necesitan. Es de primordial importancia ayudarles”. Como Gómez, está la diputada María Dolores Alemán, quien asegura que la gente busca ayuda en la Asamblea Nacional porque las otras instituciones no les dan. “Allí tenemos desde becados hasta personas a las que se les da para operaciones”.
Los contrastes
“¿Para qué le vas a quitar reales a un muchacho de un barrio cuando a los bancos les estás dando más de tres mil millones de córdobas?”, expresó Víctor Hugo Tinoco, quien considera que si el dinero es bien usado, la causa vale.
Un joven nicaragüense sin capacidad de sustentar los gastos que conllevan estudiar puede solicitar una ayuda, o beca, a los diputados de la Asamblea Nacional. Pero ojo, no sólo puede pedirle a uno.
Quiénes pueden
La normativa que reglamenta esta asignación contempla ciertas prohibiciones. Entre las más importantes, según explica Víctor Rocha, está que el joven beneficiado no puede ser pariente del diputado, tampoco trabajador de la Asamblea, y el diputado no debe tener contacto con el dinero. Por eso Gutiérrez hace la aclaración: “Los diputados asignamos y designamos, no tocamos ni un centavo”.
La mayoría de los diputados dice tener pleno conocimiento de la situación económica de los jóvenes a los que ayudan. “Uno conoce a la gente de su pueblo y hay distintas formas de poder medir (el nivel económico), uno ve el tipo de carrera, si no uno pregunta y se puede formar una idea”, dice Carlos Noguera, quien asegura haber ayudado a construir casas en Yalí.
El 50% de los 444 mil córdobas deben ser destinados para beneficiar a proyectos sociales, mismos que son escogidos entre las muchas solicitudes que llegan a la Asamblea. Y así, mientras Wálmaro Gutiérrez destina presupuesto para el remozamiento del reloj de Diriamba y entrega máquinas de coser a mujeres de la Costa Caribe, René Núñez entrega aparatos auditivos para Los Pipitos y destina dinero para la reforestación del cerro Musún; Carlos Noguera dona uniformes a equipos de béisbol; Eduardo Gómez va a “comunidades remotas a proveer de muchísimas cosas” y María Dolores Alemán ayuda, pero sin especificar, porque “allí está su rendición y hay que pedírsela al auditor”.
Las debilidades
¿Cómo el equipo al mando de Rocha verifica el parentesco de quienes hacen las solicitudes con los diputados? “Nos resulta un poco difícil saber el parentesco, tratamos hasta donde podemos para verificar la información. Nosotros somos un apoyo, pero la responsabilidad sobre el cumplimiento de esa normativa está en ellos”.
A la División Financiera llegan las solicitudes, desde donde les dan el “plácet”, luego de revisado los documentos necesarios --cédula, presupuesto de ayuda, datos académicos-- y la solicitud. Según Rocha, el diputado que no rinde cuentas porque alguno de sus beneficiados no entregó todos los recibos no “es sujeto a nuevo trámite”. Pero ese caso es “rarísimo”. “Se atrasan, pero rinden cuentas”, asegura Rocha.
El diputado Eduardo Gómez cuenta que una parte de la asignación, aunque ínfima, la distribuye entre personas que no tienen dinero para transporte, pero, ¿cómo justificar los gastos de transporte si en Nicaragua no dan factura cuando te subís a un bus o un taxi? Rocha dice que la normativa contempla que en ese tipo de ayudas se emite un recibo firmado por el diputado y el becario, que posteriormente se revisa conforme a las tarifas del transporte.

¿Por qué los periodistas?
Entre los muchos beneficiados este año estará el Colegio de Periodistas de Nicaragua, que recibirá el 20% de la asignación que cada diputado sandinista destina a proyectos sociales. Los sandinistas quedarán “chingos” este año porque el presidente Daniel Ortega comprometió parte de sus ayudas.
Pero, ¿qué corona tenemos los periodistas que no tienen los demás gremios, los médicos, maestros o albañiles, por ejemplo?, ninguna en concreto. El diputado Gutiérrez prefiere que la pregunta que se haga sea: “¿por qué no destinarlo a los periodistas?”
“Ésta es una decisión más que legítima”, opina Gutiérrez, quien, como todos sus colegas sandinistas, recuerda el compromiso de Ortega antes de hablar del dinero que destinará a los proyectos sociales.
René Núñez justifica la asignación llamándola “medida paliativa”. “Hay periodistas que no tienen la posibilidad de tener un trabajo estable en un medio de comunicación, ésta es una medida paliativa, mientras se encuentre una medida más de fondo”.
Entre las medidas de fondo está la aprobación de la Ley de Seguro Social, que plantea cubrir con el seguro social a los trabajadores informales, pero, y a los demás trabajadores informales, a los de los semáforos “que comen salteado”, a ésos, ¿quién les da?