Política

Así robaba Fujimori

* Un hecho que no pierde actualidad

Los “vladivideos”, aquellas cintas que mostraban los sobornos organizados por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, fueron claves para que la sociedad civil despertara en el Perú y se exigiera justicia a uno de los peores sistemas de corrupción de América Latina.
Así lo recordó ayer el ex procurador del caso Montesinos, José Ugaz, quien expuso los entretelones de un caso con mil 492 procesados, 169 procesos y 47 sentencias, en donde el Estado del Perú ha alcanzado a recuperar US$230 millones de cuentas en Suiza y Gran Caimán.
Ugaz, ahora del Departamento de Integridad del Banco Mundial, fue invitado por la organización Probidad, bajo los auspicios de la Agencia para el Desarrollo de Estados Unidos (Usaid), a sostener un conversatorio con periodistas nicaragüenses de todas localidades del país, para entender el complicado caso.
Un verdadero sistema
Ugaz explicó que Fujimori, quien gobernó el Perú entre 1990 y 2000, organizó una verdadera mafia que controló los principales cimientos del Estado peruano. Desde el Poder Electoral organizaba los fraudes; al Poder Judicial lo utilizaba para garantizarse impunidad, perseguir y extorsionar a sus enemigos. Mientras, el Congreso y muchos medios de comunicación eran su caja de resonancia para que sus leyes se aprobaran y para denigrar a sus opositores.
Fujimori también tenía a sus encargados de obtener coimas en los contratos del Estado y garantizarse un flujo de caja chica de US$4 millones mensuales con dinero proveniente de las Fuerzas Armadas y del presupuesto estatal.
Con este dinero sobornaba a dueños de medios, a los tránsfugas, a los magistrados de la Corte, a la “prensa chicha” y a sus colaboradores. Montesinos contaba con una verdadera burocracia de apoyo y con “operativos” que eran la correa de transmisión de su poder personal. La “prensa chicha”, explicó Ugaz, eran unos tabloides sensacionalistas que aparecían como afiches en todo el país, con portadas que denigraban a sus enemigos con acusaciones de soborno, homosexualidad y de tener amantes en la sombra. También usaban el dinero de “caja chica” para irrigar las campañas políticas.
Paraísos fiscales
En un episodio que recuerda a la Guaca de Arnoldo Alemán, el dinero extraído del Estado era colocado en cuentas bancarias para luego ser enviado a paraísos fiscales donde el lavado de activos era completado. Otros preferían comprarse bienes raíces en Buenos Aires, como el caso de Montesinos, pero generalmente el dinero se destinaba a Estados Unidos, Gran Caimán o Suiza.
El poder de corromper personas fue ilimitado en el régimen de Fujimori, e incluyó a cuatro ministros, un presidente del Congreso y cuatro congresistas, el Fiscal de la nación, un presidente de la Junta Nacional Electoral, dos jueces, dos alcaldes distritales, cuatro ex comandantes generales del Ejército y una pléyade de generales y altos oficiales de las Fuerzas Armadas. Asimismo, un director accionista de un diario y cinco directores accionistas de televisión.
Todos ellos fueron detenidos --algunos el mismo día--,
procesados y muchos han sido condenados. Otros han sido absueltos. Uno de los casos más célebres es el de Laura Bozo, la ex amante de Montesinos y presentadora del programa Laura en América, quien recibió joyas y dinero proveniente del Estado.
Sin embargo, tras perder el poder Fujimori logró escapar y refugiarse en Japón durante seis años, pero ha sido detenido en Chile, desde donde ha sido solicitado en extradición por 14 delitos. En 2006 intentó ser candidato presidencial y todavía cuenta con una bancada de 14 legisladores. Montesinos, su ex jefe de inteligencia, está bajo prisión.
Lecciones del caso
Ugaz afirmó que el complicado proceso a Montesinos y su organización implicó amenazas con ametralladoras a su familia, campañas de desprestigio y múltiples procesos penales abiertos en su contra.
Dijo que para echar adelante el caso fue necesario contar con liderazgos éticos en la clase política, voluntad política, aliados internacionales, apoyo de la sociedad civil y de serios periodistas de investigación que no se dejaron sobornar por la dictadura de Fujimori.