Política

Opiniones encontradas sobre misiles

* En el PLC hay dos posiciones

Consuelo Sandoval

Las exigencias del senador norteamericano Bill Nelson para que Nicaragua destruya los misiles tierra-aire Sam-7, generaron reacciones opuestas entre los diputados de la Asamblea Nacional, sin embargo, todos coinciden en tomar en cuenta la opinión del Ejército Nacional.
La diputada por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) Mónica Baltodano, se mostró extremadamente crítica ante el congresista y destacó que el Ejército ha explicado que esos artefactos militares están protegidos y resguardados con las normas que se requieren para su manejo y, por lo tanto, “nuestra bancada se va a acoger a los criterios técnicos y de soberanía que prevalecen en el país y que se expresan a través de la posición del Ejército”.
Su antiguo correligionario de la bancada sandinista José Figueroa, reafirmó que su partido mantiene su posición de nación para defender nuestra integridad territorial y de soberanía con ese armamento que es eminentemente defensivo, y recordó además que nuestro país entabló juicios en La Haya con Honduras, Colombia y Costa Rica.

Desautorizan a Navarro
Por su parte, el jefe de la bancada liberal, Maximino Rodríguez, desautorizó a su colega Wilfredo Navarro, quien recientemente condicionó la destrucción de los cohetes a que el resto de naciones del istmo hicieran lo propio.
“Esa es una cuestión meramente personal (de Navarro), yo te podría decir que se destruyan todos los misiles, pero es mi opinión personal; en términos de partido y bancada, nosotros tenemos que mantener la seriedad de que si hay un dictamen que se enriqueció con los aportes técnicos del Ejército, debemos de respetarlo, porque no estamos sujetos a vaivenes coyunturales, sino porque el Ejército dijo que sí era razonable la destrucción de 651 misiles y dejar 400 misiles”, comentó Rodríguez.
La jefa de la bancada de ALN, María Eugenia Sequeira, consideró necesaria la destrucción del armamento defensivo, alegando que “estamos en el siglo XXI, y cualquier conflicto territorial debe de debatirse en La Haya”.
No obstante, Sequeiro también se mostró anuente a que se demande el cumplimiento a los acuerdos de Esquipulas que estableció el equilibrio militar en la región.