Política

“Daniel no cede el poder ni a Dios”

* El deseo: que el poder se concentre en el FSLN y sus aliados

Hay fuertes discusiones sobre “cómo controlar y ejercer el poder” entre las distintas corrientes del FSLN, reconoció el historiador y analista político Aldo Díaz, aunque negó que se trate de “pugnas por el poder”.
“Todos los sandinistas queremos que se concentre el poder en el FSLN y sus aliados --dijo Díaz--, para dar un salto hacia la izquierda”.
A su juicio son naturales dichas discusiones ya que “las confrontaciones de las corrientes enriquecen a los partidos políticos” en el poder.
Díaz identificó una corriente comandada por el presidente Daniel Ortega, otra por empresarios sandinistas, una tercera corriente liderada por el comandante Bayardo Arce, otro sector de sandinistas vinculados al municipalismo, una corriente identificada con los grandes sindicatos de salud y educación (Anden y Fetsalud), y finalmente, una corriente en el seno de los gremios y organizaciones productivas.
“Ahora que estamos en el poder, éste es un ámbito natural para discutir la forma de ejercerlo”, afirmó Díaz, pero confió en que “ninguna corriente hipotecará la oportunidad histórica de continuar el proceso no en uno, sino en varios gobiernos”, pues “hay el interés legítimo de todos por la necesidad de conservar el poder en 2011, en 2016 y en 2021”.

El poder de Murillo
El intelectual sandinista dijo que hay dos teorías sobre el poder acumulado por la primera dama, Rosario Murillo. La primera teoría es que a “Daniel le gusta ser presidente, pero no le gusta gobernar”. La segunda teoría indica que la “emergencia de Rosario es un síntoma de la ruptura interna dentro del FSLN”. Ambas teorías, consideró Díaz, son falsas.
La explicación del historiador es que el presidente Ortega se ha visto en la necesidad de defender “la trinchera exterior” para garantizar la unidad regional de las fuerzas de izquierda frente a Estados Unidos. Y que, por lo tanto, ha delegado la “trinchera interna” en alguien de su confianza, como es Murillo, quien presidirá el Consejo de Comunicación y Ciudadanía.
“Lamentablemente -–reconoció--, los consejos nacieron mal por dos razones: por un decreto emitido sobre una ley aún no reformada y por un segundo decreto negando la reforma a la Ley 290”.
A su parecer, el gobierno tiene la “responsabilidad inmediata” de aclarar los problemas legales de los consejos, incluyendo su contradicción con la Ley de Participación Ciudadana. De que vayan a desaparecer, en especial el presidido por Murillo, “eso es una ilusión”, advirtió.
Dijo “no ver nada de malo” en que Murillo conduzca el Consejo de Comunicación y Ciudadanía, aunque afirmó que “ojalá se encontrara una forma distinta para su participación” en el Gobierno.
A juicio de Díaz, hay dos sectores que se oponen a la influencia de Murillo en el Gobierno: los que han mandado en los últimos 17 años y algunos sandinistas que se “apoltronaron” durante estos años de neoliberalismo y “quieren que nada cambie”.
Reafirmó que todos los sandinistas desean que el poder se concentre en el FSLN y sus aliados, y desestimó la idea de que Ortega delega todo el poder en Murillo. “¿A quién se le ocurre que Daniel va a ceder el poder?”, se preguntó, “ni que venga Dios Padre se lo cede”, concluyó.