Política

Los periodistas y “sus manos vacías”

“A medida que pasan los años el periodista va quedando con las manos vacías”, decía Kapucinski, el reportero de guerra más admirado de la última década. Aunque las manos vacías de las que habla Kapucinski no se refiere a las condiciones deplorables en las que trabajan muchos periodistas en Nicaragua, cabe recordar la sentencia del periodista polaco en este contexto, porque “estas condiciones” se acentuarán con el congelamiento y centralización de la publicidad gubernamental. Con la nueva disposición está en juego también la calidad periodística y los principios éticos

Un periodista nicaragüense, sea éste empírico o graduado, se topa con una realidad devastadora e imperante en el medio: tratar de sobrevivir día a día recorriendo las calles en busca de publicidad. Raras veces esta publicidad llega a montones. Las empresas privadas y las diferentes instituciones y ministerios del Estado son una fuente de ingresos necesaria.
Según una disposición del ministro de Hacienda y Crédito Público, Alberto Guevara, la coordinación y autorización de la publicidad y propaganda de todos los ministerios y entes gubernamentales estará a cargo del Consejo de Comunicación y Ciudadanía de la Presidencia de la República, cuya coordinadora es la primera dama, Rosario Murillo.
Hasta el momento no se conocen con certeza cuáles son los motivos principales detrás de tal disposición. Lo novedoso, sin embargo, no es la reorientación del dinero, sino la centralización de éste, quitándole así capacidad de decisión a cada ministerio del gobierno.
Murillo expresó recientemente que el gobierno priorizará la propaganda sobre temas de salud y educación y que el resto del dinero destinado a este servicio se reorientará, para ser empleado en la solución de problemas sociales que necesitan ser atendidos con urgencia. Murillo, además, dijo que el Estado no está en capacidad de “subsidiar a más de trescientos medios de comunicación”. Todo se ha hecho en nombre de la austeridad.
La disyuntiva ética empieza entonces a formar parte del debate. En gobiernos anteriores la distribución de la publicidad fue parte de la creación de una red de amiguismos y, en el peor de los casos, de clientelismo político.
Junto a las dificultades económicas que trae consigo la nueva disposición viene el dilema ético, un tema poco abordado desde los medios de comunicación. ¿Para qué realmente servía este derroche de publicidad que ahora Rosario Murillo pretende corregir?
Irma Franco, Presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), cuenta que durante el gobierno de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños muchos periodistas han denunciado que algunos divulgadores de las distintas entidades públicas y privadas contrataban publicidad siempre y cuando los periodistas le dieran un porcentaje del pago total. “Hubo casos de colegas que denunciaron que los divulgadores les contrataban a cambio de que les dieran el 50% del pago, hasta los llamaban a sus casas para cobrarles”.
Rodolfo Tapia Molina, director del programa radial que este año cumplirá medio siglo de estar en el aire cada día a la una y media de la tarde, “Radio-informaciones”, expresa que se puede subsistir haciendo periodismo radial de tres formas, no todas correctas.
“Están las empresas en sí que tienen sus propios medios de prensa, los periodistas totalmente independientes que compran el espacio y hacen su programa; y otros que ni siquiera tienen el espacio y andan con los demás periodistas”, dice. ¿haciendo qué?
Surge entonces una gran interrogante: ¿Existe un culpable de propiciar que existan periodistas que tergiversen el sentido de la publicidad y de la profesión misma? Para Mario Fulvio Espinosa la respuesta está en que “un periodista mal pagado, un periodista estresado que anda buscando desesperadamente qué darle de comer a sus hijos es fácilmente, sino tiene el elemento ético bien forjado, llevado a la venta de su criterio”.

Condicionamiento
de pautación
“Aunque parezca mentira, estas disposiciones económicas relacionadas con la comunicación social tienen que ver con la libertad de expresión. Habría que recordar que la pobreza, el desempleo y la miseria son malos consejeros para libertad de expresión”, sostiene Mario Fulvio Espinosa, ex presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua.
Rodolfo Tapia Molina piensa diferente y su respuesta es determinante: “El mismo gremio lo permite”. Para eso, justifica él, existe una la ley hecha con el propósito de ordenar a la profesión y a los periodistas. “Los mismos medios que por pagarle una baratela a los periodistas, para tener otras entradas, desnaturalizan la orientación de la publicidad”.
La UPN considera que deben haber cambios, principalmente, para evitar que divulgadores, como muchos de los que hubo en los últimos dos períodos gubernamentales, propicien la corrupción. El fin último de esta práctica, expresa Franco, era capitalizar la imagen del ministro o del director ejecutivo de algún ente autónomo.
Otra de las formas de distorsionar o condicionar la publicidad es obligar a la cobertura de conferencias de prensa, entrevistas personales y la publicación de comunicados de prensa, lo que, a todas luces, no es parte de un verdadero servicio publicitario.
El que tiene más galillo,
traga más pinol
A esta práctica habría que agregar la actitud asumida por ciertos divulgadores que abandonan sus puestos de trabajo para dedicarse a vender servicios publicitario en dependencias distintas a las que laboran, actividad que les permite ganarse unos bollitos extras; en cambio, algunos hasta se trasladan de sus empleos hacia los medios de comunicación en dónde conducen o presentan sus programa radiales o televisivos.

¿Atentado contra la libertad de expresión o contra la libertad de prensa?
Muchos creen que el actuar del nuevo gobierno es un método coercitivo que evitará o limitará a los periodistas, tanto económica como profesionalmente, porque así muchos “o estarán callados o necesitarán del gobierno, y ésa sería otra forma de tenerlos callados”.
“En ese sentido, la miseria también es un atentado contra la libertad de expresión”, sostiene Fulvio Espinosa, quien acepta que el “principio ético le domina la vida, pero la misma injusticia social que se comete contra el periodista atenta contra la libertad de expresión, porque el periodista tiene que doblegarse”, razona.
La libertad de expresión, el derecho de todos los nicaragüenses a expresarse, no sería el principal afectado, en todo caso la libertad de prensa, que es el derecho a organizar un medio de comunicación, cuyos contenidos no estén controlados por los poderes del Estado. La Constitución Política en su artículo 67 protege a los periodistas, pues establece el informar como responsabilidad social que no está sujeta a censura.
Tapia Molina le ve el lado positivo a la disposición ministerial. “Tal vez beneficie para que se mejore la información. Puede ser una cosa que venga a sanear, a clarificar y para que, de paso, se aproveche la oportunidad de hacer un periodismo responsable y profesional”. Un criterio parecido tiene Fulvio Espinosa, quien piensa “que muchos paracaidistas, que le hacen la personalidad a diputados”, pueden estar más controlados.
Para dilucidar el problema, considera Fulvio, será preciso hacer una investigación que aclare quiénes son los periodistas que hacen un buen trabajo. “No es una mentira que hay buenos periodistas que andan en la calle de arriba para abajo buscando un anuncio y que hay periodistas que viven al sablazo, hay unos que, incluso, venden publicidad sin tener espacio”
En caso que los periodistas incurran en acciones incorrectas, explica Espinosa, será el tribunal ético del Colegio de Periodistas el que deberá imponer una sanción o expulsarlo, si ese fuese el caso.

Dos caminos
Se acepta entonces que existe periodismo de buena y de mala calidad y que debe hacerse una distinción entre ambos, tanto en la distribución de la publicidad como en las necesidades y méritos de cada uno.
“Hasta este momento resulta positivo que se haga un análisis a profundidad y que se defina cuáles son los verdaderos periodistas que necesitan la inversión que pueda hacer el gobierno”, expresa Tapia Molina, para quien la palabra subvención es un absurdo. El Estado compra un servicio a los periodistas, la publicidad en este caso, y por ello está en el derecho de escoger a quien mejor le preste el servicio.
La UPN cree necesario que se diversifique la publicidad según áreas y zonas de interés, que se erradique “la comercialización del periodismo a cambio de publicidad estatal” y que se acaben “las pulperías”, como denominan a las emisoras donde cualquier persona hace un programa radial.

Redistribución justa
Para los periodistas que subsisten de la publicidad que le compra la empresa privada y el Estado, la distribución que se hacía en los gobiernos anteriores fue injusta, por eso, si el cambio que pretende hacer el nuevo gobierno beneficiará a los que siempre han estado desprotegidos es bienvenido.
“Nosotros estamos de acuerdo con que se redistribuya ese paquete. Siempre hubo quejas porque la gran parte del pastel publicitario iba a las grandes empresas periodísticas”, sostiene Espinosa.
Mario Fulvio Espinosa habla en nombre de los más de ochocientos periodistas colegiados. “Si esos resultados son buenos para nosotros los apoyamos, pero si vamos a seguir en la misma cosa pues estamos perdiendo el tiempo”.
El efecto negativo que inevitablemente se está dando y que, a juicio de la dirigencia de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) y de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN), se pudo haber evitado si el Presidente Ortega se hubiese reunido previo con los gremios periodísticos para abordar de la mejor manera la disposición del congelamiento de los fondos para publicidad. “Aunque generalmente los primeros meses del año son malos, ahora es peor”, expresa.
Lo justo, a criterio de Fulvio Espinosa, es que se reglamente la distribución de la publicidad, de modo que sea repartida “de manera equitativa y justa entre los agentes que la conforman”.
Al momento de elegir dónde pautarse, el gobierno, a juicio de la UPN, debe tomar en cuenta ciertos aspectos, entre éstos que el periodista sea colegiado y que el formato del espacio radial, impreso o televisivo, sea profesional, de modo que se pueda estipular un precio justo.
Los gremios de periodistas pidieron por escrito al Presidente Ortega una reunión para buscarle una solución pronta a la crisis que atraviesa el periodismo nacional. Aún la siguen esperando.