Política

FSLN en Parlamento: Divide y vencerás

La bancada sandinista ha logrado dividir a los liberales en la Asamblea Nacional, a la vez que pacta tanto con ALN y el PLC para impulsar reformas que favorezcan al nuevo gobierno.

Los sandinistas, sin mayoría en la Asamblea Nacional, han sacado provecho de la división de las fuerzas opositoras para aprobar, en 16 días de Gobierno, dos leyes que han otorgado mayores poderes al presidente de Daniel Ortega.
Los sandinistas, que reúnen a 38 de 92 diputados de la Asamblea Nacional, número insuficiente para aprobar leyes ordinarias o de carácter constitucional, congelaron por un año cinco leyes, dos de ellas de rango constitucional, que deja intactos los poderes al jefe del Estado. La denominada "Ley Marco" fue aprobada el pasado día 19 con los votos sandinistas y del opositor grupo parlamentario de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
Los disidentes liberales, críticos acérrimos al "pacto" de Ortega con el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), líder del PLC y condenado a 20 años de prisión por cometer actos ilícitos, pactaron con sandinistas prorrogar esas leyes para que liberales no obtuvieran mayores poderes en instituciones del Estado.
Esas cinco leyes, que entrarán en vigor el 20 de enero del 2008, reducen facultades al presidente de la república en el nombramiento de ministros, viceministros, directores de instituciones autónomas del Estado y embajadores, al tener que ser ratificados por el Legislativo. También restan facultades al presidente en sectores como el agua, energía y telecomunicaciones.
La concesión de los disidentes liberales permitirá a Ortega no compartir sus poderes con el Legislativo, al menos por un año. Seis días después, los sandinistas se aliaron con el otro grupo parlamentario opositor, el liberal.
Con los votos liberales aprobaron una reforma al Ejecutivo que otorga mayores poderes a Ortega sobre los ministerios de Gobernación (Interior) y Defensa, y que le permitirá crear, mediante decretos, Consejos y Secretarías, a lo largo de todo el territorio, que serán instancias de "consulta" ciudadana.
Esas enmiendas han merecido fuertes críticas a Ortega, a quien lo han acusado sus opositores de pretender regresar a Nicaragua a los tiempos de la dictadura Somocista, o al régimen sandinista que él dirigió en los años 80.
Mientras los sandinistas aprueban a sus anchas leyes que otorgan mayores poderes a Ortega, las fuerzas opositoras en el Parlamento discuten entre sí, cual de ellos es el "tonto útil" en estas negociaciones. La ALN, que suma a 22 diputados, acusa al PLC de "entregar todo" al FSLN a cambio de la libertad de Alemán.
El ex mandatario liberal, que goza de libre movilidad por el departamento de Managua por ser un reo valetudinario, mantiene un acuerdo secreto con Ortega desde 1999, que conllevó a reformar la Constitución y bajar el porcentaje mínimo (35 por ciento) para ganar unas elecciones presidenciales, lo que favoreció a Ortega, que ganó con 37,99 por ciento, en noviembre pasado.
"El arma secreta de Daniel Ortega se llama Arnoldo Alemán", ha dicho el líder disidente liberal Eduardo Montealegre. Alemán está a la espera de la sentencia firme del máximo tribunal de justicia, controlado por sandinistas.
En el seno liberal, un rebelde de sus 25 diputados ha advertido sobre la división de las fuerzas opositoras y el provecho que sacan los sandinistas. "En la medida en que el PLC y ALN mantengamos esa división, de esa manera el FSLN seguirá sacando provecho", señaló el diputado liberal Enrique Quiñónez.
Ambas fuerzas opositoras se han hecho llamados mutuos de unidad para frenar a Ortega, sin eco hasta hoy. Los sandinistas, por su parte, defienden su estilo de negociación en estos primeros 16 días de Gobierno.
"No es que estemos negociando por un lado con uno en detrimento de otro, lo que estamos haciendo es que toda iniciativa de ley tenga el mayor consenso", dijo el legislador sandinista Wálmaro Gutiérrez.
Mientras los disidentes sandinistas, antiguos militantes del FSLN, han hecho llamados de unidad a las fuerzas liberales a fin de constituirse en "verdadera oposición" al gobierno de Ortega.
"Si los dos grupos de liberales no se ubican y ninguno asume el rol de oposición, vamos a ver este país sin oposición, con unas fuerzas políticas que un día tranzan con uno, otro día tranzan con otro, que son oposición entre ellos mismos", señaló la diputada del MRS, Mónica Baltodano, una ex guerrillera sandinista.