Política

Ipade avala trabajo del CSE


Sergio Aguirre

El cuarto informe de observación del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade) revela avances sustantivos en la auditoría y depuración del padrón electoral, el proceso de cedulación y la no inhibición, pero subraya que aún falta trabajar más en temas como el financiamiento electoral transparente, campañas limpias y sin exclusiones, el libre acceso a la observación nacional e internacional y el respeto a la ética electoral por los partidos políticos.
Mauricio Zúniga, Director Ejecutivo del Ipade, expresó que a criterio de ese organismo los datos del padrón reflejan el crecimiento histórico de los nuevos electores entre cada período electoral, y estas cifras coinciden con los datos del INEC sobre el crecimiento anual de 110 mil electores.
“De un padrón de 3 millones en 2001 pasamos a uno de 3 millones 600 mil, lo que refleja un padrón confiable para los actores políticos y un esfuerzo significativo en su actualización y depuración, lo que fortifica la legitimidad del proceso electoral y sus resultados. Ipade estima que asistirá a votar un promedio de 2.7 a 2.8 millones de electores, si se excluye a la gente en el exterior, los fallecidos y la abstención histórica”, indicó.
La cedulación
Sobre el proceso de cedulación, Zúniga dijo que éste tiene una cobertura del 90 por ciento, y los ciudadanos excluidos obedecen a razones de problemas por partidas de nacimiento, no inscripción, problemas de carácter registral o limitaciones económicas y culturales que los hacen no solicitar su cédula, “estos problemas son ajenos al CSE y deben ser corregidos con un esfuerzo del Estado y sus instituciones educativas”.
Agrega que en el aspecto de las inhibiciones de candidaturas, este punto se ha cumplido, lo que representa un avance en el fortalecimiento de un clima de transparencia en el proceso electoral, respetando el derecho de los ciudadanos y los candidatos.
Cuentas claras
Sin embargo, el financiamiento electoral debe dar paso a un régimen voluntario de revelación pública, previa a las elecciones, de los montos y las fuentes de financiamiento privado, el que tendrá que ser acompañado de un monitoreo más estrecho de los órganos de control del Estado y el CSE, así como de un reglamento más específico que llene estos vacíos.
Al referirse a las campañas limpias y sin exclusiones, Zúniga aclaró que se evitó, por parte de actores políticos y del Estado, la intención de manipular instituciones o figuras seudo legales, prefabricadas para eliminar o excluir candidaturas de forma fraudulenta, y de esa forma se le violente a los ciudadanos el derecho a elegir y ser electos, limitando la sana competencia política y el pluralismo de opciones a los que los electores tienen derecho.