Política

Voz de los huérfanos no inmuta a la Iglesia

* Intelectual Silvio Prado cuenta su drama y critica a Iglesia y diputados * Lamentó que en Nicaragua no haya políticas para preservar la vida de las mujeres, a las mismas que le celebran el 30 de mayo en la Asamblea Nacional

Tania Sirias

Mercedes Ortiz murió a los 32 años cuando iba a tener a su octavo hijo. A ella le dijeron que si tenía otro embarazo más podía morir, pues padecía de preclancia. Días previos al parto tuvo problemas con la presión, se la llevaron de emergencia al hospital, pero no se pudo hacer nada y falleció, minutos más tarde también moriría su octavo hijo.
Silvio Prado recuerda que si su madre hubiese interrumpido aquel embarazo hoy estuviera viva. Lamentó que en Nicaragua no exista una política estatal dirigida a preservar la vida de la mujer y mucho menos se cuenta con una atención médica de calidad.
“Lo más triste es que quedamos siete niños huérfanos, mi hermana mayor tenía 13 años y yo era el menor, tenía apenas dos años. Quedamos motos, pues la figura paterna en nuestro país no es tan responsable”, recordó. Su padre se volvió a casar, tuvo más hijos, mientras ellos quedaron dispersos entre su abuela y tías.
Prado afirmó que quedaron desprotegidos ante la ley, pues no hay ni existe una entidad pública que atienda a los huérfanos. Los siete hermanos tuvieron que pasar por situaciones muy duras y dolorosas para ellos. Ironizó al decir que se cumplió la solución que planteó monseñor Leopoldo Brenes.
“A nosotros de cierta manera nos regalaron; los hermanos nos fuimos criando por separado, pues nadie se podía echar una carga de siete niños. La famosa unidad familiar que defiende la Iglesia se destruyó al morir mi madre. En el barrio éramos conocidos como los motos de la difunta”, relató.

Carnada fácil
para abusos
Prado cuestionó a la Iglesia por defender el derecho de los no nacidos, pero ¿qué pasa con los niños huérfanos? Señaló que no existen estadísticas de cuántos niños abandonados hay en el país, y tampoco hay una institución que se preocupe por ellos y los proteja. Lo único que se piensa cuando se habla de huérfanos es en orfelinatos.
“La mayoría de niños huérfanos va a parar a los orfelinatos, donde son carnada fácil para los abusadores sexuales, y algunos de ellos son curas. Un ejemplo de esto es el más reciente escándalo que se produjo en la Casa Pía en Portugal, donde los niños eran abusados por personas de la Iglesia y de la clase política”, dijo Prado.
Comentó que hace diez años se presentó el informe de las religiosas María O´Donohue y Maura McDonald, quienes denunciaron casos de monjas y curas en África que sostenían relaciones sexuales, pues era la única forma de no contagiarse de Sida. “Hubo casos en el que las monjas quedaron embarazadas y las hicieron abortar, e incluso se presentó el caso de un cura que después de obligarla a abortar, ésta falleció, y ofició su misa.”

Diputados condenan a muerte
Así mismo comentó que le parece increíble que en nuestro país, volcado al amor materno y que hasta lo celebran con tanta pompa el 30 de mayo, los diputados estén despreciando el papel de la mujer quien vela por la crianza de los hijos.
Aseguró que los diputados reformarán la Ley del Aborto Terapéutico porque esto les atraerá más votos. “Sin embargo, no consultaron a las mujeres y mucho menos a los hijos huérfanos de éstas, sólo escucharon a los que no tienen familias. Un cura no es ejemplo de familia, ya que ellos se han negado a ese derecho por seguir en el celibato”, expresó.
Prado señaló que con la reforma al artículo 165 del Código Penal se está condenando a la mujer a la muerte. Indicó que al penalizar el aborto se le está negando a la mujer el derecho a la vida.

Y se rompió el ciclo
“El día que se murió mi madre nos llevó el diablo a todos sus hijos. Se nos interrumpió un ciclo de vida de crecer junto a nuestra madre, se nos mutiló el derecho a tener una infancia y adolescencia normal, sólo los siete hermanos sabemos los que nos tocó sufrir por su ausencia”.
“Por eso, si se penaliza el aborto terapéutico solicito a los legisladores que tomen medidas para resarcir el daño a la familia, pero en especial a los hijos que quedan sin el cuido de su madre. No es posible que se les deje a la suerte de Dios cuando la ciencia médica ha venido avanzando”, concluyó Prado.