Política

Daniel Ortega en peregrinaje multicolor


En la penumbra, inquietos y vestidos de rosa chicha, con candelas en las manos, jóvenes sonrientes esperaban al “Comandante”, como todavía le llaman muchos a Daniel Ortega, candidato presidencial por el Frente Sandinista.
La espera no fue tan larga, Ortega se apareció en el barrio Cristo del Rosario a las 6:30 de la tarde manejando su Ranger Rover gris. Al lado, su esposa, la poetisa Rosario Murillo, quien horas después, en el discurso ante los simpatizantes, exaltó la figura de las mujeres.
“Admitámoslo hermanos, la mujer hace milagros, multiplica los panes. Las mujeres son dedicadas, eficientes, abnegadas, por eso tenemos que llevar al menos el 50% de mujeres en los altos cargos. Vamos a tener un gobierno donde las mujeres van a empezar a ponernos en orden a los hombres”, dijo Ortega ante el gentío.
El colorido es lo que caracteriza la campaña de los sandinistas, cuya autora intelectual es la esposa de Ortega, quien hace unas semanas, en los medios de comunicación, ventiló sus diferencias con Jaime Morales, candidato a vicepresidente.
Insisten en división... del trabajo
Camiones adornados con luces navideñas de colores seguían al candidato, y una cuerda de hombres separaba a la muchedumbre del vehículo. Madres con sus hijos en los brazos bailaban al sonar de la canción de la campaña. “Lo que queremos, es trabajo y paz”, coreaban los asistentes, mientras la pólvora china explotaba en el cielo y el colorido arrollaba en la oscurana.
Daniel Ortega justificó la constante ausencia de Morales Carazo, argumentando que “descuidarían a sus electores” si no se dividiesen el trabajo. “¿Qué ganaríamos con estar todos juntos?”, expresó.
“Sólo vos querés tocarlo”, reclamó un señor a uno de los policías que resguardan a Ortega, quien finalizó su discurso recordando a sus simpatizantes ir a votar. “Cuidado nos quedamos en nuestras casas con el cuento de que ya ganamos”.