Política

Epístolas con lágrimas, sol y esperanzas

* Los niños de la calle quieren estudiar * Propuesta de Eduardo Montealegre sigue siendo polémica

El sol está por caer. Cuatro y media de la tarde. Karen sonríe incrédula y desconfiada pensando que las personas que se acercan a ella y a Maicol son del Ministerio de la Familia. “Es que los del Ministerio quieren llevarnos a un manicomio”, dice después de ver las fotografías que le habían tomado.
Karen, de 11 años, trabaja en la calle que está cerca de la estatua del Soldado Desconocido, a tres cuadras del edificio presidencial. Ella limpia los vidrios de los vehículos que por allí circulan. Con las dos colas que tratan de atrapar sus rizos alborotados esconde el contenido de la carta que está escribiendo. Escribí lo que querés que el próximo presidente haga por vos y por los niños como vos, le dije.
“Quiero que me ayude con mi familia i (y) conmigo porque no quiero perder el año que viene, casi no voy a la escuela porque no tengo cuadernos...” empieza la carta que entusiasmada escribió Karen, una niña que forma parte de los 253,057 infantes que trabajan en Nicaragua, según la XIV Encuesta de Hogares Urbano-Rural realizada en el año 2000.
Maicol y Suyén, ambos de 11 años, son amigos de Karen; ninguno de ellos quiso escribir la carta por una razón sencilla: no saben escribir. Trabajan desde temprano, dice Suyén, que desea “que le ayuden con la comida e ir a la escuela”, pero a una escuela donde la maestra no le pegue.
“Nesecito (necesito) que me ayuden con mis hermanitos y hir (e ir) a la escuela. Necesito mis útiles escolares como mochila, mi uniforme... estrenar para el 24 de diciembre”, es parte de lo que escribió Zadia, quien había emigrado a Honduras, pero que regresó con la esperanza de estudiar.
Las propuestas
A la par de la realidad de los niños están las propuestas de los candidatos que, acertadas o desacertadas, contribuyen a crearse una idea de lo que será el futuro de la niñez que no va a la escuela porque trabaja y está expuesta a un sinnúmero de peligros.
La propuesta de Eduardo Montealegre incluye reformas educativas para que los “niños tengan una visión, una imagen de desarrollo, y cuando sean adultos puedan ejercerlas desde el campo de vista vocacional o laboral”, dice Ariel Montoya, candidato a diputado para el Parlamento Centroamericano.
Sin embargo, se habla de que “a partir del cuarto grado de primaria, los estudiantes que se vean forzados a salir del sistema educativo cuenten con habilidades que les permitan obtener mejores empleos”, según la sexta propuesta de ALN publicada el 20 de septiembre. Gerardo González, catedrático de la UCA que analizó el programa de gobierno de ALN, considera que esta propuesta consagra el trabajo infantil.
Trabajo infantil, según la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), es toda actividad laboral que realizan los niños, niñas y adolescentes antes de los 18 años y que les perjudica su desarrollo físico, intelectual, sicológico y moral.
Un niño de Chontales, por ejemplo, explica Montoya, puede “trabajar o desarrollar aptitudes en los programas de desarrollo de los clústeres (conglomerados) agropecuarios; y uno de Masaya puede desarrollar estas habilidades haciendo hamacas porque el niño en su infancia adquiere un cúmulo de enseñanzas que son poderosísimas en su edad adulta”.
Primaria gratuita
El Frente Sandinista promete educación primaria gratuita y acceso de calidad a los servicios de salud. Para esta alianza es primordial una “nueva alfabetización”, por ello pretenden elevar el nivel educativo a través de la informática.
El plan del MRS ofrece esto mismo, agregándole el fortalecimiento de los preescolares comunitarios y la ejecución de programas educativos no formales, pero no explican en qué consisten.
Entre las promesas del Partido Liberal Constitucionalista que más destacan está la de prevenir la violencia intrafamiliar y recuperar la dieta alimenticia promovida desde la cultura propia de las comunidades.
Luego de tres gobiernos encabezados por este partido “crearán Centros de Desarrollo Infantil para garantizar el cuido integral de los niños de madres y padres trabajadores, algo parecido a lo que propone ALN. Además, “impulsarán esfuerzos para garantizar un centro de protección a la niñez, como mínimo, en cada departamento, y protegerán a niños rescatados de la calle”, todo a través de la creación de un nuevo ministerio, el Ministerio de Desarrollo Social.
La incorporación de la educación sexual en el pensum educativo, un programa para erradicar la desnutrición en niños de 0-3 años y la promoción del deporte infantil, son parte de las promesas del MRS, pero de las que no se especifica el sustento económico.
Promesas utópicas o reales, lo cierto es que serán tomadas en consideración al momento de elegir al próximo presidente. Lo peor que podría ocurrir es que la caravana presidencial siga pasando, ruidosa y apabullante, junto a los niños que trabajan en las calles, como lo ha venido haciendo durante la última década.