Política

La imposible unidad contra el sandinismo de Ortega

Fracasan dos nuevos intentos de aliar a la derecha contra el aspirante del FSLN, que encabeza todas las encuestas.

En Nicaragua, una de las naciones más pobres y convulsas de Latinoamérica, proliferan los intentos de unificación de los partidos de derecha, aunque hasta ahora ninguno ha producido resultados. El objetivo consiste en vencer al ex presidente Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo 5 de noviembre. Durante la pasada semana, al menos dos intentos de creación de un frente común contra Ortega fracasaron rotundamente.
Los sondeos dan como favorito a Daniel Ortega, que gobernó el país entre 1979 y 1990, en la época de la Revolución Popular Sandinista. A las presidenciales de noviembre están llamados 3,5 millones de ciudadanos y en ellas Ortega se postula por cuarta vez consecutiva; en las anteriores convocatorias perdió frente a alianzas de derecha.
El pasado jueves, un grupo de profesionales y empresarios —integrados en Unidad por Nicaragua, apoyados por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua y coordinados por Mauricio Mendieta— propuso a las agrupaciones políticas Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, oficialista y que postula al ex canciller Eduardo Montealegre), Partido Liberal Constitucionalista (PLC, del ex vicepresidente José Rizo), y Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, de centro, cuyo candidato es Edmundo Jarquín) que se unan para evitar un eventual triunfo de Ortega.
La propuesta contemplaba la realización de una encuesta en todo el país para elegir a un único candidato que pueda hacer frente a Ortega. “Ninguna de las tres fuerzas, el PLC, ALN y MRS, por sí solas pueden ganar las elecciones; el FSLN se las llevará en primera vuelta”, aseguró Mendieta al dar a conocer su propuesta, apoyada únicamente por Montealegre, quien se considera el más fuerte rival del llamado caudillo izquierdista.
La respuesta de Rizo fue inmediata: la propuesta no responde a los intereses de la democracia, mientras que Jarquín —yerno de la ex presidenta conservadora Violeta Barrios de Chamorro— recordó que él no forma “parte de la derecha”. Todavía más: “La nuestra es una nueva propuesta hecha desde el sandinismo, pero que está lejos de la propuesta tradicional y autoritaria que representan otros candidatos, por tanto no me corresponde a mí hablar sobre ese tema”, añadió.
Los esfuerzos de Burton
Durante el fin de semana el congresista republicano de EEUU Dan Burton, presidente del Subcomité de Relaciones Internacionales para el Hemisferio Occidental del Congreso de su país, realizó una visita a Nicaragua. Burton criticó duramente a Ortega en otras ocasiones y ahora trata de promover una alianza de la derecha que impida la llegada al poder del izquierdista, aliado de los mandatarios Hugo Chávez, de Venezuela, y Fidel Castro, de Cuba, dos países “enemigos” de Washington.
Durante la visita de la semana pasada, Burton se reunió en secreto con Montealegre y Jarquín. Y esto motivó que Ortega y Rizo criticaran la injerencia del político estadounidense. “Espero que recapaciten y no sigan promoviendo la polarización, que respeten lo que está pasando, porque tenemos varias fuerzas políticas con un proceso bastante despolarizado”, dijo Daniel Ortega, en referencia a las acciones emprendidas tanto por la Cámara de Comercio Americana como por el legislador estadounidense.
Por su parte, el ex canciller argentino y embajador especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) Dante Caputo aseguró que “todo indica que esto [las elecciones] se va a desarrollar normalmente. Nosotros estamos agradecidos a los distintos poderes del Estado por la colaboración que estamos recibiendo y porque han acogido nuestras opiniones y nuestros comentarios, y la manera en que han incorporado algunas cuestiones técnicas que nos parecían que iban a perfeccionar el mecanismo electoral”. La OEA, la Unión Europa (UE) y el Centro Carter —del ex presidente estadounidense Jimmy Carter— supervisarán el correcto funcionamiento de las elecciones.