Política

De las armas a las urnas

El codiciado partido que resultó de los casi 20 mil campesinos que se desmovilizaron en 1990, sigue en el limbo de los intereses de los partidos políticos nicaragüenses. Desde su fundación, el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) no ha podido alcanzar su identidad. Mientras los liberales se atribuyen su padrinazgo, en tiempos electorales otros lo ven como elemento de la posguerra que no tiene lugar en el juego político

Esteban Solís

La salida del presidente del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN), Salvador Talavera, de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) hacia la coalición que encabeza el Frente Sandinista (FSLN) ha desatado una polémica interna en esa institución política integrada principalmente por ex combatientes de la antigua Contra.
Pero también fuera de las estructuras de ese partido existe mucha incertidumbre por la importancia que en la sociedad nicaragüense representa esa masa de nicaragüenses, en su mayoría campesinos, que después de 16 años de su desarme se ven abandonados y sin un liderazgo sólido.
Posiblemente el PRN sea, por razones numéricas, la tercera fuerza política de relevancia en Nicaragua, después del FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Entonces, ¿por qué no ha logrado consolidarse políticamente? ¿Por qué las cabezas visibles de la ex Contra están dispersas, apoyando distintas organizaciones, en algunos casos, con intereses e ideologías ajenas a ellos?
Hay decenas de preguntas sobre este tema. Muchas sin aparentes respuestas lógicas, aunque algunas puedan ser respondidas, pero desde diferentes ópticas, conforme a las conveniencias políticas del momento y de cada individuo.
Un partido sin principios ideológicos
Jaime Morales Carazo, el aspirante a la Vicepresidencia por el FSLN, es un conocedor de la antigua Contra desde su nacimiento como estructura militar, porque perteneció a ella, e incluso, fue el jefe negociador de la Contra en Sapoá.
Considera que a esa organización le ha faltado “una comunidad de principios ideológicos”, porque aun en la dispersión les une la convivencia de la lucha armada en los años 80. Al desaparecer la motivación de la guerra, una vez alcanzada la paz, “cada quien buscó la cruz de su parroquia”.
Morales recuerda que inmediatamente después del desarme, en 1990, intentó crear un partido, que en su momento denominó Fomento Democrático Nicaragüense (Fodenic), de naturaleza eminentemente agrarista, para cohesionar a esa enorme cantidad de personas, sobre todo campesinas, alrededor de sus reivindicaciones históricas, como la tenencia de la tierra, crédito para la producción y capacitación técnica.
Demandas que se mantienen 16 años después, porque los últimos tres gobiernos: Violeta Barrios, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, no les cumplieron, pese a que fueron compromisos que por escrito adquirieron esos gobiernos.
“Oportuna” salida de Talavera
Morales asegura que el 95% de los ex combatientes tiene origen liberal, pero al finalizar la confrontación, los líderes militares y políticos los abandonaron.
Afirma que previo al desarme de la Contra promovió un Consejo Regional de Comandantes con miras a dar voz y voto en la toma de decisiones de la Resistencia armada a ese grupo de combatientes sobre cuyos hombros se cargaba el peso de la guerra.
Algunos directivos de la ex Contra piensan que la salida de Talavera constituye una gran oportunidad para reunificar a la familia de la Resistencia en el corto plazo, posiblemente después de las elecciones de noviembre.
Actualmente dos grandes grupos se disputan el liderazgo del PRN. Por su lado, Samuel Kontorovsky, elegido presidente de una facción de ese partido, afirma tener de su lado a los verdaderos comandantes históricos.
Las disputas
En otra acera están algunos connotados ex combatientes de ese movimiento que también se atribuyen el liderazgo del partido.
Kontorovsky fue un colaborador activo de la Resistencia en los años duros de la guerra, bautizado como “Comandante Audaz” por el coronel de la Guardia Nacional Enrique Bermúdez, denominado “Comandante 3-80”.
Kontorovsky, quien se postula como candidato a diputado por el PLC, sostiene que a partir de enero de 2007, en el supuesto que esa organización gane las elecciones, trabajará por la unidad de la familia Contra, promoviendo las reivindicaciones socioeconómicas de los contras.
Emplazó a Talavera a concurrir a unas primarias internas, para saber cuál de los dos tiene más apoyo y liderazgo en el partido. “Esto no es de nombre, las hacemos en el corredor de la guerra, donde están los verdaderos ex combatientes. Es fácil decir soy el líder, y que me siguen decenas de miles de personas. Es sencillo, porque aquí cualquiera es líder, pero hay que demostrarlo, y una buena forma de hacerlo es sometiéndose a unas primarias”, retó.
Los contras del PLC
Afirma que a su lado están comandantes del calibre de “Isaac”, otrora jefe de las tropas especiales de la Resistencia, y señala un rosario de nombres de comandantes regionales y jefes de fuerza de tarea que lo respaldan: “Léster”, “Víctor”, “Puyón”, “Sagitario”, “Hormiga”, “Managüita”, “Cornelio”, “Alacrán”, “El Azogue”, “Solín”, “Hombrito”, “Chacal” de Boaco (no José Ángel Talavera).
Además, dice tener el apoyo del capítulo de comandantes contras de Miami, entre ellos “L-26”, “Atila” y “Quiché”.
“Ya no estamos en guerra. Esto es un partido político, y como institución política, es lo que nos hará sobrevivir. No me vengan a decir ahora que hay que aliarse con el FSLN para garantizar la paz, cuando la paz fue garantizada hace 16 años, cuando entregamos las armas”, comentó en abierta oposición al acuerdo de paz que suscribió Salvador Talavera con Daniel Ortega.
Los comandantes
En acera distinta se ubica un grupo que comanda Oscar Sobalvarro, “Rubén”, Luis Fley, “Jonson”, José Ángel Talavera, “El Chacal”, hermano de Salvador, así como Encarnación Valdivia, “El Tigrillo”, todos legendarios ex combatientes de la ex Contra.
No obstante, entre ellos mismos hay evidentes diferencias si nos remitimos a los acuerdos de Sapoá, donde Sobalvarro fue uno de los negociadores, mientras “El Tigrillo” estaba casi preso en Estados Unidos.
Ahora Sobalvarro es dueño de un aserrío, y “El Tigrillo” vive muy modesto en La Concordia, Jinotega.
Sobalvarro se queja de que algunos elementos que estaban en la Contra se integraron al PRN sólo para satisfacer ambiciones personales.
Señala, entre otros, a Noel Rivera, ahora magistrado del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM); María Auxiliadora Alemán, actual Primera Secretaria del Parlamento; Fabio Gadea Mantilla, diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) por el PLC.
Contras sin hacer un solo disparo
Destaca “casos especiales” como los actuales diputados por el PLC Enrique Quiñónez y Fernando Avellán, los que asegura pasaron fugazmente por las filas de la Contra sin disparar un solo tiro. Luego se fueron a Estados Unidos, y transitoriamente se incorporaron al PRN. Sobalvarro los señala de utilizar como escalera al PRN, en lo que coincide con Encarnación Valdivia.
“Rubén” acusa al PLC de manipular el nombre del PRN y dividir ese partido, señalando como ejemplo el cuestionado congreso que eligió a Kontorovsky. “Sin embargo, el Consejo Supremo Electoral (CSE) no ha reconocido esa Junta Directiva”, anotó.
Recuerda que Salvador Talavera se incorporó a un grupo de rearmados que lideraba su hermano José Ángel a principios de los 90.
Talavera al escenario
Recuerda que “El Chacal” llamó a Salvador, que estaba en Canadá, y lo nombró vocero del grupo de rearmados. “Salvador se reportó, se puso el uniforme de comando, y cuando se desarmó el movimiento 3-80, “El Chacal” lo delega como su representante ante el Ministerio de Gobernación (Migob), como garante para que se cumplieran los acuerdos suscritos con el Gobierno.
Añade que aproximadamente en 1997, “durante un directorio amañado, Salvador Talavera, apoyado por Gadea y María Auxiliadora Alemán, es electo Presidente del PRN por un período de dos años, pero se queda ahí y no suelta el partido. Se la pasa haciendo directivas, y dentro de las reestructuraciones que efectúa, ubica a personas que no tenían nada que ver con la lucha de la Contra, lo que le permitió manejar el partido a su gusto y antojo”, lamenta.
Aseguró que de todos los presidentes departamentales del PRN, solamente tres fueron contras, no así las juntas directivas municipales, que considera la esencia que impidió que Talavera se llevara todo el partido al FSLN.
Inicio de las sospechas
Según Sobalvarro, a raíz de las elecciones municipales empezaron a darle seguimiento a una serie de actitudes sospechosas de Talavera, como por ejemplo, cuando decía en algunas reuniones que Eduardo Montealegre, candidato presidencial de ALN, no atendía los problemas de las estructuras de campaña en los departamentos y municipios del país.
“Esa campaña se fue arreciando, y personalmente me di a la tarea de darle seguimiento a Talavera. Me di cuenta de que había un acuerdo entre Talavera y Ortega, y que preparaba maletas para trasladarse al FSLN”, dijo.
Sobalvarro echa al traste el argumento de Talavera, quien justifica el acuerdo suscrito con Ortega para evitar una nueva confrontación en el campo y entre los nicaragüenses si gana el FSLN.
“Nuestra gente, en el territorio, no tiene ningún problema con la base sandinista. La reconciliación de la que hablan Ortega y Talavera se dio hace 16 años, cuando se firmaron los acuerdos de paz”, destaca Sobalvarro.