Política

Observadores observados

Desde 1996, cuando la polarización política provocó una enorme desconfianza electoral entre los partidos mayoritarios, la observación internacional jugó un papel de mucha importancia para lograr el balance.

Ary Pantoja

Sin embargo, nunca como hoy los observadores internacionales han provocado tanta controversia, al punto de que el Frente Sandinista (FSLN) los ha descalificado totalmente; mientras el Consejo Supremo Electoral (CSE) se ha hecho eco de las críticas.
¿Qué se puede esperar de la observación internacional? ¿A qué intereses responde? ¿Los informes, opiniones y críticas que emiten constituyen una injerencia en los asuntos internos del país?, son algunas de las preguntas que saltan a la luz pública en este proceso electoral.
EL NUEVO DIARIO intentó entrevistar a los miembros de la Misión de Observación de la OEA, pero no se les localizó, y su encargada de prensa, Miriam Palomino, se encontraba fuera del país. Lo mismo ocurrió con los observadores del Centro Carter.
Desde que el candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega, comenzó a atacar a los observadores internacionales, buscamos una explicación, y la única que obtuvimos es que durante la última reunión privada entre representantes de la OEA y el FSLN, hubo un intercambio de frases muy fuertes, y quien más criticó a la OEA fue el candidato a la Vicepresidencia Jaime Morales Carazo.
Las partes no confirman ni niegan este encontronazo, pero es elocuente que Ortega haya evadido entrevistarse con James Carter, durante la última visita al país del ex mandatario estadounidense.
¿Observación polarizada?
El presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, está convencido de que “algunos organismos de observación internacional están interesados en torpedear y deslegitimar el proceso electoral”.
Se niega a ofrecer nombres. “Si te doy nombres, va a pensar el organismo que estoy queriendo que ellos no participen en esto”, justificó.
Según Rivas, es difícil determinar si los observadores internacionales tomarán partido, y en determinado momento, unos estarán a favor y otros en contra del Poder Electoral y sus decisiones; sin embargo, recordó que “algunos de los organismos están aquí respondiendo a invitaciones o a motivaciones muy particulares”.
Considera que el problema de algunos observadores internacionales es que se convierten en una especie de caja de resonancia de los partidos políticos que participan en la contienda electoral.
Resultados ajustados no son motivos de preocupación
¿Hay alguna experiencia en la que algún organismo internacional de observación se haya polarizado a favor de un partido político?
No, y si ha ocurrido no me atrevería a decirlo. Lógicamente, los partidos exponen sus quejas ante los organismos de observación, pero creo que no hay que ponerle mayor importancia a eso. Existe siempre la inseguridad de quién gana y quién pierde, y el que no tiene la certeza del gane, trata de ir deslegitimando ante la eventualidad de una pérdida.
Pese a que algunos observadores internacionales, entre ellos Jaime Aparicio, del Centro Carter, han expresado su preocupación ante un posible resultado muy ajustado en los comicios del próximo cinco de noviembre, el presidente del CSE no ve un problema mayor en esta situación.
“Una elección la gana el que tiene un voto de más. No veo por qué vaya a haber problemas si la elección es cercana o hay una elección distante entre el primero y el segundo lugar”, anotó.

Por qué no habrá riesgos en la elección
Aspectos por los cuales no habrá riesgos en las elecciones.
1- Darán a conocer los resultados rápidamente, para evitar tensiones.
2- El mecanismo para depositar el voto, conteo y transmisión, no puede ser manejado irregularmente.
3- Acta de Escrutinio en manos de los fiscales, pegada en la pared de la JRV y en la página web del CSE, tres horas después, evita cualquier cambio de resultados.
“El único autorizado para decir quien ganó y quien perdió es la autoridad electoral. Los organismos de observación lo único que pueden es hacer son sus informes en relación a cómo transcurrió el proceso, y en relación a lo que ocurrió el día de la elección. No vamos a dar pretextos para que nadie, absolutamente nadie, llámese partido político, observadores, gobierno (nacional) y gobiernos extranjeros, intente deslegitimar esta elección”, sentenció Rivas.

EyT: “Observación internacional no vino, la trajeron”
Para el director ejecutivo de Ética y Transparencia (EyT), Roberto Courtney, el problema de los observadores internacionales originado por las críticas del FSLN, no es si se parcializarán a favor de alguno de los candidatos y en contra de otro o del mismo CSE.
Dijo que el problema tampoco es si se inmiscuyen o no en los asuntos internos del país, pues el problema de fondo es otro. “Existe observación nacional e internacional en estas elecciones, porque cuatro de los cinco contendientes la exigen; declaran no tener suficiente confianza en el CSE, y necesitan que esos resultados y ese proceso electoral sean validados por observadores nacionales e internacionales”, expresó.
Courtney no percibe parcialización de parte de los observadores internacionales, y considera que la coincidencia entre los ataques del FSLN y el CSE hacia éstos “es parte de una estrategia o percepciones que cada uno de ellos tendrá que explicar en su momento”.
La partidización del CSE es la mayor crítica que hace EyT al órgano electoral, pues según Courtney, en la parte técnica, la eficiencia quedó demostrada en los comicios de la Costa Caribe.
Pese a la controversia sobre los observadores, considera que “las condiciones previas para los comicios están dadas, lo que falta es verificar el cumplimiento del calendario, la fabricación de materiales y documentos, su distribución, fabricación de boletas y por último la observación de las votaciones”.

Ipade: “Observadores no pueden ser mudos”
Las opiniones, sugerencias, críticas o señalamientos que los observadores internacionales hagan al proceso electoral o al CSE, mediante informes escritos o verbales, no pueden considerarse una injerencia en los asuntos políticos del país o como parcialización de éstos a favor de alguno de los candidatos, expresó el director ejecutivo del Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), Mauricio Zúñiga.
“Si se invita a alguien a observar el proceso electoral no es para que los observadores sean mudos. La invitación es para que jueguen un rol preventivo y puedan señalar aquellos cuellos de botella o tensiones que puedan representar un problema en el proceso electoral”, dijo.
Agregó que “la observación internacional brinda elementos constructivos y aporta sugerencias para mejorar el sistema (electoral). Su rol, hasta el momento, ha sido respetuoso”.
No hay intención política
Según Zúñiga, en muchos países la sola presencia de los observadores internacionales “ha servido para disuadir intentos de manipulación de las elecciones, prevenir intentos de fraude o para denunciar las irregularidades que ocurran, y ser parte de una posible solución, en caso de presentarse algún problema”.
Zúñiga no ve, de momento, ninguna “intención política” en el actuar de los observadores internacionales, y menos de la Misión de Observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Para el director del Ipade, las críticas del FSLN hacia los observadores tienen una explicación: “Para un partido que tiene la institución electoral en sus manos y una maquinaria electoral fuerte y capacitada, la observación internacional puede que no sea necesaria”, destacó.

Ceela: “Injerencia resulta dañina a la democracia”
El presidente del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (Ceela), Nicanor Moscoso, advirtió que “resultaría dañino para la democracia nicaragüense” cualquier tipo de injerencia de los organismos internacionales de observación para favorecer a determinado candidato presidencial.
“El organismo de observación electoral debe ser totalmente imparcial, orientador, y eso lo tiene que demostrar. Si no actúa de esa manera, pasa a ser dañino para la democracia de un país”, señaló.
Moscoso dijo desconocer si alguno de los organismos internacionales de observación se ha inmiscuido directamente en los asuntos internos del país para incidir en los resultados electorales. Moscoso no cree que la Misión de Observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) esté siendo utilizada por el gobierno de Estados Unidos para apoyar al candidato presidencial de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre.
“Eso (la injerencia) es algo que no se puede confirmar. Cada uno de nosotros, con nuestras actitudes y trabajo, demostramos lo que estamos haciendo, y qué hay detrás de nuestros actos. No podría criticar a un organismo de la OEA en el sentido de que trate de manipular o ser utilizado por nadie”, comentó. Atribuyó a la globalización la percepción de injerencia.
Desinformación incita parcialización
Moscoso considera que la desinformación por parte de algunos partidos políticos y de organismos cívicos nacionales contribuye a la parcialización de los organismos internacionales de observación.
Citó como ejemplo la denuncia pública del Movimiento por Nicaragua (MpN) en el sentido de que existían 800 mil nicaragüenses en edad de votar sin cédula de identidad.
“Esta información fue respaldada por la observación nacional e internacional y forzó a la Asamblea Nacional a cometer el error de ampliar el plazo para la cedulación. ¿Qué se evidenció en esta información?, que en 15 días ni siquiera el cinco por ciento de la cantidad que se había denunciado se ceduló. Esas actitudes del observador nacional e internacional crean desconfianza entre la colectividad”, explicó Moscoso.
El presidente del Ceela justificó los ataques del candidato presidencial del FSLN, Daniel Ortega, contra la observación internacional en general, y hacia la misión de la OEA en particular, argumentando que todo se trata del “momento político”.
Sin embargo, Moscoso aseguró: “No nos consideramos (los miembros del Ceela) aludidos por lo que diga cualquiera de los candidatos”.