Política

Retrato íntimo de cinco años de gobierno


Especial para EL NUEVO DIARIO
La imagen de un Enrique Bolaños, alistando maletas en Casa Presidencial, denota entre nostalgia y recapitulación de un período que ha transcurrido sobre sus hombros, aparentemente sin pena ni gloria.
Detrás de sus avisados ojos y sus frases de sentido común, acuñadas con la ironía, hay revelaciones como el hecho de que el arriendo de Petronic está en manos de testaferros de Arnoldo Alemán, entre otras joyas de la “cachandinga”, término acuñado a su estilo de nombrar los actos de corrupción.
Su amigo Emilio Álvarez le pronosticó que el que se mete a redentor sale crucificado. ¿Salió crucificado?
No. Van a ser cinco años de tormentas casi todos los días, porque cuando vos querés transformar, cambiar culturas, lógico que machucás callos, y al que se los machucás, responde hasta con patadas. No tuvimos respaldo de parte de la Asamblea ni de los otros poderes del Estado. Tuve sólo nueve votos que fueron leales y con nueve votos se hizo lo que se pudo.
¿Qué fue la Asamblea para su gobierno?
Fue como ponerte piedras en el camino. Si hubiéramos tenido la armonía que el país necesitaba, hubiéramos hecho bastante más por Nicaragua. A lo mejor eso fue lo que hizo que las cosas sucedieran, porque yo diario le rezo, le pido al Señor: “Ve hom, iluminame qué puedo hacer. Dame fuerzas para hacerlo, pero vos poné los resultados. Yo no puedo”. Milagrosamente, uno de los partidos me decía que me iba a acompañar.
“¡Ve!”, decía yo, “¡el Señor puso los resultados!”
¿Fue rehén de ellos?
Rehén como tal, no, pero pusieron muchos estorbos. Casi no hay país en el mundo que tenga tanta agua por kilómetro cuadrado, como Nicaragua. ¡Ríos, lagunas, uno de los lagos más grandes del mundo! ¡Cantidades exuberantes de agua! Pero la Asamblea pasa una ley que es prohibido usar el agua para generar energía eléctrica. Insólito.
Tratamos de convencerlos. Dos años después cambiaron la ley, aceptando la generación de hasta cinco megawats, una plantita como de juguete. En diciembre permitieron treinta megawats. Estamos licitando. Hoy nos quejamos de que no hay electricidad. Es por leyes de ese estilo. Yo la veté. Puse como quince vetos a la Asamblea. Sólo uno gané, el de los indultos, porque de acuerdo a la ley, hay gente que no puede salir (de la cárcel).
La Asamblea lo bloqueó
La Asamblea le pudo haber dado mucho a Nicaragua. ¡Carreteras nuevas! Pero sin mantenimiento, tanto el Banco Mundial, como el BID no dan dinero para nuevas.
Cuatro años le tomó a la Asamblea pasar lo del Fondo de Mantenimiento Vial, Fomav. Estuvimos “centaveando” para hacer carreteras que urgen. No las querían aprobar. Pero es el gobierno que ha hecho más kilómetros de carretera. Novecientos y pico de kilómetros nuevos. Y dejo mucho dinero para hacer más. No me los aprobaron a tiempo para dañarme a mí, pero dañaron al pueblo.
Entre otras, hicimos la carretera hasta Kukra Hill, desde El Rama. De 18 kilómetros de Kukra Hill a Laguna de Perlas, llevamos cinco. ¡Por primera vez carretera hasta la Costa! Ahora vos salís de Laguna de Perlas, pasás frente a la entrada de San Jacinto. En el km 41 de la carretera norte, cogés la carretera que entra a San Francisco. Salís en Los Zarzales, bajás a Telica, vas a la rotonda de la entrada a Chinandega y llegás a puerto Corinto. El camino del desarrollo es el desarrollo de los caminos.
El Rama lo dragamos y reinauguramos la semana pasada, para barcos de hasta 300 contenedores. Antes llegaban de veinte. Pasamos un año peleando la aprobación del préstamo en la Asamblea.
Negociando con uno y con otro
Hubo varias crisis durante su gobierno y en varias de ellas usted salió avante con los 38 votos del Frente Sandinista en la Asamblea. ¿Qué pasó con esa alianza?
No le llamemos alianza. Yo he venido durante todos estos años con nueve votos buscando con quién hacer un trato para pasar una ley. Este tipo de ley le conviene al PLC. Negociar con ellos, convencerlos .O, “ésta me la aprueba el Frente”. Negociar con ellos. ¿Qué podés hacer con nueve votos si son noventa los que están ahí?
¿Le cuesta a usted establecer alianzas?
No. A la prueba me remito. He logrado pasar leyes. Hago arreglos con uno, arreglos con otro. Pactos y componendas y chanchullos no. Por interés nacional les digo que discutamos las propuestas para ver cómo nos parecen. Paso en esas negociaciones. Acabo de reunirme con Daniel Ortega y me reúno con los otros.
¿Ha variado su impresión de Ortega?
Conociéndolo más de cerca veo que o ha cambiado, o yo he cambiado mi percepción de él. Más bien creo que él ha cambiado un poco y que yo he cambiado mi percepción de él, porque hablamos y le digo que cuando decimos “sí, es sí” y cuando decimos “no, es no”, y cuando decimos “vamos a explorarlo, o quizás”, es “quizás”.
Una vez se me retrocedió. Lo llamé, llegó y nos peleamos. “No debés retroceder, porque hemos quedado que sí es sí y que no, es no”, le digo. Hablamos con respeto. A veces en la plaza tira sus pedradas, porque así es él, pero en persona, es muy respetuoso.
Recibió Presidencia en bancarrota
¿Cómo encontró las arcas del país?
Vacías. Había como noventa millones de córdobas en cheques “sinfónicos” que nos llegaban a cobrar. Necesitaba cien millones para empezar el primer mes. No teníamos acuerdo con el Fondo Monetario. Sin acuerdo, no tenés acceso a préstamos. Casi todo el primer año lo perdí negociando para caminar. Recordá cómo decían: “No arranca, no arranca, no arrancó”.
Hoy están saliendo en los periódicos los Cenis, las gigantescas quiebras de los bancos. Ya se estaban viendo en 2001, y aunque anduviéramos en campaña yo decía que era lo primero que había que atender. ¡En un riel la gente producía, trabajaba! ¡En el otro estaba la corrupción llevándose lo que produce la población! ¡No es posible ese saqueo!
“No me acobardo porque alguien me va a hacer la guerra si le machuco los callos. No me arrepiento porque es lo que el país necesitaba. Por eso el primer nombramiento que hice fue Oscar Herdocia (q.e.p.d.) como Procurador.
¿Su prioridad cuando inició su Presidencia?
Ayudar a aliviar la pobreza. Pero jamás se ha curado en ninguna parte del mundo. Hay gente que duerme bajo los puentes de Nueva York.
Debía cambiar el look internacional de Nicaragua, que era violento. La gente dudaba si saldría vivo al venir. Hoy ves setecientos y pico mil de turistas. Hay confianza no sólo de que venga el turista a pasear y gastar, sino a invertir.
Segundo, atraer inversiones a través de la nueva imagen, y brindar oportunidades. En estos dos últimos años está viniendo como nunca la inversión a Nicaragua: Zonas francas con cienes de miles de empleos creados, gigantescas inversiones agrícolas. La actividad económica es lo que puede crear las condiciones para reducir la pobreza. Y se ha reducido un poco.
Tercero, producir y vender. Abrir mercados. El creador del Cafta que le llamábamos TLC, soy yo, enamorando a los centroamericanos. Hay que poner la oportunidad para que la aprovechés. Abrimos el mercado más grande del mundo al servicio de los nicaragüenses ¡Y sin impuestos!
Sobre injerencia extranjera
Sus adversarios critican que usted llamara fuerzas extranjeras para ayudarle a solucionar problemas nacionales.
No recurrí a nada que estuviera fuera de los tratados internacionales que tenemos. Para hacer una carretera, voy al BID. ¿Es eso meter a los extranjeros?
Pertenecemos a las Naciones Unidas. Ahí hay un tribunal de justicia internacional al que podés recurrir. El país tiene derecho. Hay otro centroamericano. Cuando el país lo necesita, acude a él. Han ido a apelar para lo de las elecciones de la Costa Atlántica y ahora Nicaragua tiene que pagar porque fue condenada por no dar igualdad de oportunidades. Y no es el Presidente de la República quien no las dio, fue el Consejo Supremo Electoral.
¿Para qué es la OEA? ¿Y por qué la OEA dice “el reemplazo inmediato y definitivo del régimen somocista”, y pone en el poder a los sandinistas? Recurrí a los derechos internacionales que tiene Nicaragua. ¡A la obligación que tiene de usar sus derechos! Para eso se hicieron.
Otra crítica es que usted ha privilegiado a los bancos y a los banqueros.
Trato de mantenerlos a raya porque la quiebra de un banco trae daño al país. El sistema financiero es esencial para la vida económica, que no quiebre y que siga las reglas. Antes no pagaban impuestos sobre la renta. Con Enrique Bolaños pagan impuestos.
Cuando tomé posesión había esa deuda interna, quinientos y pico de millones de dólares que equivale al 75% del presupuesto que debía pagar en dos años, al 18% de interés. Así estaba firmado.
Nombré a un “gabinete de cocina” (Nicolás Marín, Alfonso Callejas, Chale Mántica, Danilo Lacayo, Eduardo Montiel, Alfonso Robelo, Chepe Chico Terán) para que me ayudaran a negociar la deuda con los bancos. Después de muchas pláticas, discusiones, logramos bajarla al 8 y medio % de interés, a un plazo de diez años. Tranquilizó, abrió oportunidades. Logré un arreglo con el Fondo Monetario.
¿Cómo aminorar el gran rédito económico de esas juntas liquidadoras de los bancos quebrados que tras su ganancia recuperaron minucias para el Estado?
Las nombra la Superintendencia de Bancos. Nada tiene que ver la Presidencia ni el gobierno central. Pero hay una ley que dice que le tenés que pagar al abogado tanto por ciento de la escritura. Es brutal lo que la ley les permite cobrar. Yo no he revisado, y quiero que esto quede claro en esta entrevista, si lo que cobraron corresponde a lo que dice la ley. Sospecho que sí.
Casi quiebran al INSS
Un negocio preparado por el gobierno Alemán, denunciado por ustedes, fue la privatización de pensiones del seguro social, tan inviable que hasta el Banco Mundial se retractó.
¡Por nada quiebran al INSS! Lo recibimos con reservas de mil millones, y ahora tenemos más cinco mil millones. Hemos aumentado las pensiones a la medida que hemos ido recogiendo.
Si cambiás hoy el sistema al recomendado por el Banco Mundial, necesitás 600 millones de córdobas anuales para caminar. Dentro de veinte años necesitarás menos, o nada. Calculaban que con el sistema actual, hoy producís dinero, dentro de veinte años, ya no. Pero los cálculos que se habían hecho era con toda la “cachandinga” del señor que estuvo. Con producción, manejándolo con disciplina, hemos calculado ahora que podemos pasar los veinte años y tener dinero.

Arriendo de Petronic es de Arnoldo
Entre las revelaciones que hace el presidente Enrique Bolaños es lo que hasta hora se conocía como un secreto a voces, y es que en Nicaragua los socios de la empresa mexicana Glencore para arrendar Petronic son nada menos que testaferros de Arnoldo Alemán.
Sus adversarios señalan que usted se opone a que venga el petróleo venezolano a las alcaldías. Que no presta las facilidades de Petronic.
Yo no me opongo, ¡no tengo facilidades que prestar! Glencore, una empresa mexicana, en época de Arnoldo se asoció con unos nicaragüenses en Distribuidora de Petróleo de Nicaragua, DPN. El estado alquiló a DPN, los tanques, las bombas de Petronic. ¡Imaginate los socios, porque es de Arnoldo! Pero no ves su nombre, sino que de cocineras, secretarias, choferes.
Nicho (Marenco) me pidió que ordenara que alquilaran los tanques. Como es empresa privada, no puedo ordenarles, pero sí, no oponerme al alquiler. Le dije a Nicho que me escribiera una solicitud. Hasta anteayer vino. Hace meses que están hablando del tema.
Antes de ser presidente, usted usaba un lenguaje duro contra el Ejército. ¿Ahora?
Hablamos de dos ejércitos. Del Ejército Popular Sandinista que le volaba bala a los mismos nicaragüenses para defender un sistema, un partido. Ahora, el Ejército se ha profesionalizado. Defiende la democracia, el sistema. No tengo qué criticarle.
Los duros golpes familiares
¿Se arrepiente de algo en estos cinco años?
¿Que haya hecho mal? No es “chiche”. No me metí joven a esto. Dios me ha dado buena salud. Aguanté la campaña, hasta botaba a los chavalos. También ahora, en todas las giras donde vamos. Doña Lila ha sufrido un poco.
El año pasado fue el más duro para mí. Se grava mi hermano Alejandro. Se muere. Un poquito antes se grava mi hijo, y ahí está todavía en el hospital. ¡Se muere mi otro hijo! ¡Eso al momento en que estamos con la OEA, la Corte Centroamericana de Justicia, el golpe de Estado que me estaban queriendo dar! ¡Encima de todos esos problemas, tenía esos dolores personales adentro, que me nublaban la mente! Tenía que rezar mucho y pedir serenidad para poder navegar en esas aguas turbulentas, encima de los dolores que Dios me mandó en lo personal, de los tropiezos. Y salimos más o menos bien.
(*) Será publicada en el libro Elecciones 2006, de la misma autora.