Política

Orgulloso y “en su charco”

Comenta con entusiasmo el rotundo éxito del Mundial de Fútbol y sus consecuencias para un renovado empuje de su país ante Europa y el mundo. Considera positiva la emergencia de gobiernos democráticos de centro e izquierda en América Latina. Ve con optimismo el papel de la observación internacional en nuestro proceso electoral. Dice que Alemania desea mantener las buenas relaciones que existen ahora con Nicaragua y que se enfocan en la integración regional y un acuerdo de asociación con Europa

Erick Aguirre

“Recién emergida de un periodo de crisis que marcó el final del mandato del ex canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, Alemania parece ahora haber superado cierta inestabilidad que parecía proyectar ante el mundo poco antes del Mundial de Fútbol. Bajo la dirección de la democristiana Angela Merkel, este país parece haber recuperado su plenitud y su seguridad en sí mismo. El rotundo éxito del Mundial y el liderazgo de Merkel, sin duda, han dado a Alemania la ocasión de mostrar al mundo su renovada autoestima y su protagonismo mundial. Los alemanes exhiben ahora más confianza en sí mismos y un inocultable orgullo.
Pasados 60 años después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania parece ahora un país más relajado en cuanto a enfrentar su pasado y su presente. Como anfitrión del Mundial enfrentaron con éxito desafíos difíciles, como la seguridad ante el acecho del terrorismo y la intolerancia racial. Logros que en parte tienen que ver con el nuevo gobierno, pues Merkel no sólo devolvió la confianza y la estabilidad al país, sino que inauguró su mandato con muchos éxitos en política exterior, tanto que espera multiplicarlos cuando asuma la Presidencia de la Unión Europea el próximo año.
Ese “orgullo alemán” es inocultable también en el rostro del embajador en Nicaragua, Gregor Koebel, con quien conversamos sobre los retos y consecuencias del Mundial en su país, sobre las circunstancias en que asumió el cargo Angela Merkel y sobre las expectativas, tanto de Alemania como de Europa en general, respecto al desarrollo de la integración centroamericana y específicamente el papel que en dicho proceso está jugando Nicaragua, país en el que dice sentirse muy a gusto y donde no deja escapar algún momento libre para jugar al fútbol y promoverlo como deporte entre tanta gente tradicionalmente más inclinada al béisbol.
Koebel se declara orgulloso de apoyar, al menos en aspectos “mínimos”, el desarrollo del balompié en Nicaragua, donde tal deporte no goza de suficiente popularidad, aunque ésta sea evidentemente creciente en los últimos años. Koebel, sin embargo, se lamenta entre risas de que, pese a ser alemán, no es tan buen jugador, como se dice que sí lo es el embajador estadounidense Paul Trivelli.
A poco más de un mes de terminado el Mundial de Fútbol, ¿cuál es el impacto que tantos preparativos y festejos, tantos visitantes de todo el mundo provocaron en la vida de la Alemania contemporánea?
“Nosotros pensamos que ha sido fabuloso, y que como país cumplimos con nuestra meta, es decir, creemos que el mundo está vivo, y eso lo hemos constatado, y lo hemos expresado culturalmente. Millones de personas llegaron a Alemania, han festejado juntos en las calles, demostrando una visión del mundo muy alegre. Usted sabe que los alemanes tenemos fama de ser gente muy seria ¿no?, pero ahora el mundo nos ha visto de una manera muy diferente: se ha festejado hasta la noche, hemos sido alegres anfitriones de mucha gente. Creo que eso ha hecho cambiar la imagen o la opinión de muchas personas respecto a lo que somos o cómo somos los alemanes...”
¿Hubo alguna tensión, algún temor respecto a la posibilidad de algún atentado terrorista?
“Sí, hubo ese temor, esa preocupación, y por eso había una movilización muy grande para prevenir posibles atentados. Siempre existe esa posibilidad, pero por suerte eso no sucedió…”
Pasando a lo político... Angela Merkel asumió hace casi un año como Canciller de Alemania. Su triunfo electoral se dio con ciertas dificultades respecto a las alianzas. ¿Esto ha implicado una debilidad en su gestión, o una alteración en cuanto a las matrices generales de la política exterior de Alemania, por ejemplo?
“Bueno, sucede que en las elecciones pasadas ninguno de los grupos políticos obtuvo la mayoría absoluta. Al final de las elecciones, los dos grandes partidos (uno de los cuales es el partido de la señora Merkel) lograron apenas un pequeño margen de diferencia. Eso le impedía al partido triunfante, encabezado por Merkel, establecer alianzas con su socio de preferencia, así que se vio obligado a aliarse con su principal adversario, el Partido Socialdemócrata, y ahora los dos están unidos en una gran coalición. Eso al principio costó mucho, hubo que firmar un contrato o acuerdo de unas trescientas páginas muy, muy detalladas. Y ahora todo funciona bastante bien, de una manera muy estable. Hay una ventaja en esta gran coalición, porque conforman una gran mayoría en el parlamento. Pueden realizar reformas importantes que con coaliciones pequeñas no son posibles. Y en cuanto al exterior, el otro elemento, a mí me parece que la señora Merkel se ha ganado el respeto de sus colegas y los gobiernos en el mundo, como por ejemplo para Nicaragua fue una buena experiencia con la señora Violeta Chamorro...”
Respecto al conflicto del Líbano, por ejemplo, de pronto me parece que, actualmente, la posición de Alemania en este caso, y también en general, es de cierta distancia en relación con las posiciones más frecuentes de Estados Unidos. ¿Es así o me equivoco?
“Alemania normalmente sigue su política exterior en el marco de las posiciones de la Unión Europea. Nosotros casi siempre vamos junto con nuestros aliados europeos. En cuanto al conflicto del Líbano, nuestras posiciones funcionan igual, junto a nuestros socios europeos en la búsqueda de una solución pacífica. Claro que Alemania, por su pasado, tiene una responsabilidad especial respecto a Israel. Existe la referencia de la época nazi y debemos tener mucho cuidado y ver todos los argumentos de los dos lados...”
Con la nueva gestión de la señora Merkel y un nuevo entorno en América Latina, viendo emerger a la izquierda en muchos gobiernos... ¿cómo ven la situación, cómo la enfrentan?
“Nosotros vemos un proceso democrático en la mayoría de los países latinoamericanos, lo que no fue así en los años ochenta. Eso es un verdadero progreso. Nosotros mantenemos relaciones con todos los países de América Latina, que son relaciones muy, muy profesionales. En absolutamente todos estos países tenemos embajadas. Con muchos de estos países incluso nos unen lazos históricos, como es el caso de Nicaragua, por ejemplo, por la migración de alemanes desde el siglo diecinueve. La comunidad alemana todavía es muy notoria, es visible incluso en los nombres y apellidos en muchas partes de Nicaragua...”
¿No coincide usted con la visión de ciertos analistas que ven dos tipos de izquierdas en América Latina, una al “estilo Chávez” y otra “tipo Chile” o “tipo Uruguay”?
“Cada país tiene su propio estilo de organizar su política, así como cada país tiene su propia historia, que es la base para el desarrollo de estos estilos políticos. A nosotros, francamente, lo que nos interesa es mantener estos lazos de amistad con estos países, respetamos la soberanía de estos países, al igual que a sus líderes”.
¿Cómo ven a Centroamérica en este contexto? Desde hace unos años se ha estado impulsando una reactivación del proceso de integración regional que estaba estancado… ¿Cómo ven eso ustedes?
“Este proceso nos interesa mucho, porque para nosotros, por ejemplo, es muy importante el ejemplo de la posguerra, que a Alemania la afectó muchísimo, y sin la integración europea, sin la unión aduanera que eso conlleva, los alemanes no estaríamos donde estamos. Eso ha sido muy claro para nosotros. Respecto a América Central, pensamos que debe ser igual, creemos que la unión hace la fuerza, especialmente porque, en países cuyos mercados son mucho más pequeños, se necesita un espacio unificado, porque de lo contrario no son atractivos como socios económicos. Y ahí vemos que Nicaragua juega un papel muy importante y casi pionero, porque nosotros vemos que Nicaragua ha estado impulsando la unión aduanera. Nicaragua también ha sido pionera, junto a Honduras, El Salvador y Guatemala, en el impulso del CA-4, al que esperamos que se unan los otros países (Costa Rica y Panamá)… Nosotros apoyamos mucho esto, porque pensamos que, tanto Alemania como los países centroamericanos van a beneficiarse mucho de este proceso.”
La Unión Europea y Centroamérica acaban de entablar negociaciones relativas a un acuerdo de asociación, incluida la creación de una zona de libre comercio. ¿Cómo ve ese proceso actualmente, y en especial la participación de Nicaragua?
“Eso fue en mayo pasado, en Viena, durante la Cuarta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, donde se partió del buen resultado de las evaluaciones de la integración económica regional llevado a cabo con Centroamérica, para tomar la decisión de entablar negociaciones relativas a un acuerdo de asociación entre Europa y Centroamérica. Eso arrancará de lleno a inicios del año que viene. Obviamente, nosotros le damos mucha importancia a eso. Y en ese sentido, Nicaragua ha sido uno de los impulsores de este acuerdo de asociación. El actual gobierno de Nicaragua cree que esta asociación es importante, entonces quiere establecer este vínculo con la Unión Europea, porque se trata de dos regiones en condiciones parecidas.
¿Cómo ve usted el proceso electoral nicaragüense? ¿Cree que haya motivos para no confiar en que se realice un proceso electoral limpio?
“Es la primera vez que estoy presenciando elecciones nacionales en este país. Así que para mí es algo nuevo. Lo que nosotros nos planteamos en primer lugar, es que respetamos la soberanía nacional de este país. Esto es algo muy claro. Respetamos los procesos establecidos y no hay ningún comentario más sobre eso. Claro que hay una buena disposición, por parte de los poderes estatales, especialmente del poder electoral, y es la de invitar a observadores nacionales e internacionales a este proceso de elecciones, y nosotros creo que tendremos participación en una delegación europea de observadores…”
¿Cómo vería Alemania una victoria electoral del sandinismo?
“Nosotros vemos el proceso electoral como tal. No podemos entrometernos en asuntos internos. Esperamos que se realicen unas elecciones generales libres y transparentes, y también queremos contribuir a eso, por ejemplo, a través de la observación electoral europea que seguramente va a venir, así como lo hizo la última vez. También estamos apoyando a organizaciones nacionales de observación. Sabemos que en este país existen organizaciones de la sociedad civil que están muy bien preparadas y que trabajan de una manera muy profesional. Y en este caso, al que estamos apoyando es al organismo Ética y Transparencia. Ya hemos tenido contacto con éste, pues sus miembros son respaldados por un organismo internacional muy respetado: Transparencia Internacional”.
De ganar las elecciones, ¿alguna de las opciones políticas que actualmente compiten implicaría un cambio o una variación en las relaciones bilaterales entre Alemania y Nicaragua?
“Nuestras relaciones están caracterizadas por un trabajo práctico, económico. Este país tiene un potencial económico muy grande, que los nicaragüenses deben aprovechar, y en ese sentido están dirigidos nuestros intereses de cooperación. Todo esto implica proyectos de cooperación a largo plazo. Nosotros no opinamos respecto a los asuntos de política doméstica. Esos son asuntos que les competen a los nicaragüenses… Claro que tenemos que ver que existan ciertas condiciones básicas, porque nosotros somos parte de un grupo de países que dan un apoyo presupuestario a Nicaragua. Y en este sentido, sobre todo, tenemos que tratar de garantizar, ante nuestros contribuyentes en nuestros propio país, que los proyectos presupuestados se lleven a cabo de una manera responsable.”
¿La experiencia de ustedes aquí ha sufrido algún trauma, ha sido objeto de objeciones o inconformidades?
“Al contrario, al contrario. Nosotros siempre nos hemos sentido muy bien tratados por los nicaragüenses. Nos sentimos en casa aquí. En mis veinticinco años de diplomático, pocas veces he tenido una acogida tan simpática y abierta como en este país. Yo me siento bien aquí”.