Política

Jarquín: “Mi compromiso es con la vida”

* “La eutanasia y el aborto terapéutico son cimientos que destruyen la familia”, responde sacerdote

El candidato presidencial del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, reiteró ayer su compromiso con la vida, en todas sus manifestaciones, como respuesta a señalamientos de algunos sectores que le recriminan su apego al Código Penal vigente, que contempla el aborto terapéutico.
“Mi compromiso es con la vida, ésa ha sido la razón fundamental de mi actividad política, cuando desde joven, inspirado por la Doctrina Social de la Iglesia Católica me comprometí profundamente con los pobres, que han sido, y lamentablemente siguen siendo, la inmensa mayoría de los nicaragüenses”, aseguró.
Añadió que, precisamente, por estar a favor de la vida, el más radical de sus compromisos en un posible gobierno del MRS “será combatir todas las causas que atenten contra la vida de los nicaragüenses: mortalidad materno-infantil, desnutrición, violencia contra mujeres y niños, desempleo y pobreza”.
Jarquín lamentó que sus declaraciones hayan provocado “una reacción intolerante y desmedida de una autoridad de la Iglesia Católica”, así como los malos calificativos sobre su persona. “No soy asesino, mi compromiso es con la vida. Aunque esperaría se me pida perdón, con humildad disculpo a quien me ha calificado de forma tan indebida”, dijo.
Iglesia insiste en señalamiento
Reprochó que se trate de arrastrar a la Iglesia Católica a tomar partido en la contienda electoral, y se exponga al país a la intolerancia religiosa, que tanto daño causa en otros países del mundo.
Sin embargo, el vicario de la Diócesis de Managua, Bismarck Conde, comentó que al estar a favor del aborto terapéutico, Jarquín parece cultivar la cultura de la muerte.
“El que manifiesta respetar a Dios, aunque no sea católico, debe edificar los valores de Dios en su vida personal y en la de una nación”, anotó el religioso, quien considera que la promoción del aborto terapéutico empeora la maltrecha situación de los nicaragüenses.
“Hay que respetar la vida, desde su concepción hasta el último momento de la persona. Debemos desterrar de nuestra patria la cultura de la muerte, el rencor y la violencia, porque la eutanasia y el aborto terapéutico son cimientos que destruyen la familia”, insistió Conde.