Política

Reformas Cn en orfandad

Los partidos mayoritarios, Frente Sandinista y Liberal Constitucionalista, amarrados desde inicios del pacto, crearon las reformas constitucionales para limitarle los poderes al Presidente de la República, en un momento cuando las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo permanecieron en el punto más bajo y sus actores se enfrascaron en una tórrida batalla mediática. A una semana de arrancar oficialmente la campaña electoral, los mismos partidos que abanderaron las reformas, ahora enarbolan banderas contra ellas; el PLC por un referendo que costaría nueve millones de córdobas a los nicaragüenses, con el riesgo de polarizar las elecciones, y el FSLN por derogarlas, acción que necesitaría dos legislaturas.

Una guerra de iniciativas para ponerle punto final a las reformas constitucionales emprenden diputados del FSLN y del PLC en la Asamblea Nacional, mientras en las jornadas electorales, frente a sus potenciales electores, tanto los dirigentes del FSLN como los del PLC se esconden en el eufemismo de las no reformas constitucionales después que las defendieron a capa y espada.
La iniciativa de los liberales constitucionalistas pasó a la Comisión de Justicia, mientras la de los 38 diputados del FSLN --que apuesta a derogar las reformas constitucionales-- apenas llegó a la Primera Secretaría del Legislativo.
Recriminaciones mutuas
Uno de los fervientes defensores de estas reformas, Wilfredo Navarro, del PLC, dijo que los sandinistas, en su proyecto, no incluyeron la reforma del artículo 68 de la Cn. donde establecieron regulaciones a las exoneraciones, “tampoco la Sisep ni lo del Instituto de la Propiedad”.
Dijo que el FSLN “está desesperado porque quiere llamar la atención por la proximidad de las elecciones, pero la reforma constitucional sólo pide derogar lo que se refiere a la confirmación de los ministros, viceministros y embajadores”.
El legislador dijo que esto “es por dos razones: una, si el FSLN gana las elecciones elimina la consulta a la Asamblea Nacional para avalar nombramientos de funcionarios, y si pierde, se garantiza que le queda la cuota de poder que le concede la Sisep y el Instituto de la Propiedad, porque están actuando al mejor estilo de zancudos como en el somocismo.
No habrá negociación
El legislador PLC descartó que durante el receso su bancada llegue a entablar alguna negociación con los sandinistas sobre las reformas constitucionales, y agregó que “por eso nosotros estamos impulsando en la Comisión de Justicia que dictamine favorablemente la iniciativa del referendo, lo que a su juicio tendría un costo 9 millones de córdobas para elaborar una nueva boleta, considerando que el precio de cada boleta es de 3 córdobas, y el padrón electoral no anda arriba de los 3 millones de personas.
Navarro llamó a los ocho diputados de la bancada de ALN-PC a respaldar a los 40 diputados del PLC para aprobar la ley del referendo la que a su juicio pasa con 47 votos.
La otra parte
Una reacción diferente tuvo don Jaime Morales Carazo, de la bancada Azul y Blanco, quien dijo que el camino que plantea el FSLN es el más expedito y menos costoso, porque las cosas se deshacen como se hacen. “Si las reformas constitucionales se aprobaron en dos legislaturas, pues esta contrarreforma que se haga con el mismo procedimiento”.
El legislador es del criterio que el referendo es para otras cosas. “Esto es como para polarizar más las elecciones, además que es una estrategia maniquea y para preguntarle a la población si aprueba o no esas reformas”. Estimó que al que más le convendría quitar ese “candado” en la Constitución Política es al Frente Sandinista, o quitar obstáculos y que no se produzcan disturbios en el proceso electoral, y más ahora que el gobierno va de salida y a quien no le afectó.
No descarta que estas dos opciones (reformas y referendo) son dos estrategias pro electorales, al tiempo que recordó que esas reformas constitucionales fueron bendecidas y santoleadas por el presidente de la República y la OEA. Después repudiadas por una serie de movimientos y ahora van de capa caída.
Hicieron el muñeco y ahora se asustan
Orlando Tardencilla, de Alternativa Cristiana y tercer vicepresidente del Parlamento, dijo que ambas iniciativas son “como el niño bastardo que está generando conflictos en un barrio”.
Dijo que las reformas constitucionales y la Ley Marco son el resultado de ese matrimonio extraño y antinatura del PLC y el FSLN, y de eso salió esta parejita que está generando problemas en el barrio. “Ahora las rechazan, las repudian y cada uno por su lado quiere su muerte. En esto hay falta de sinceridad, y es cinismo político de ambas fuerzas”.
El hecho de dejar la reforma del artículo 68 de la Constitución (las exoneraciones a los medios de comunicación) Tardencilla dijo que “en el Frente Sandinista se está aplicando el viejo principio: ‘Ya que la hicimos fea, hagásmola corneta’. Como saben que se enredaron atacando a los medios de comunicación, ahora quieren salvarla un poquito menos pero no hayan cómo salir”.
ALN a la caza de oportunidades
Como un acto desesperado, que trata de limpiar la imagen del Frente Sandinista (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ante el electorado, son consideradas las propuestas que impulsan ambas organizaciones, observó María Eugenia Sequeira, jefa de la bancada de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), al recordar que en plena campaña electoral, los promotores del pacto y las reformas constitucionales, pretenden “bajar el cielo y la tierra” a la ciudadanía.
Consideró que el FSLN y PLC pretenden alejarse de todo cuanto afecte sus aspiraciones electorales. “Una de las cosas que más se les critica es el pacto y las reformas constitucionales, el pueblo sabe que fueron capaces de hacerlo sin importarles la nación, y pueden repetirlo en cualquier momento. Es un tema electorero”, anotó. Sequeira no cree que prospere la propuesta de referendo, y la del FSLN requiere ser aprobada en dos períodos legislativos.
“No tienen una sincera disposición de cambio. Pueden presentarlo en plena campaña electoral, pero la piensan en el segundo período. Es puro cuento, nos quieren dar atol con el dedo”, insistió.
Lindolfo Monjarretz, portavoz presidencial, coincidió con Sequeira en que la población rechaza el pacto y las reformas, porque además no han sido consultadas, pretendieron romper el equilibrio del Estado.
“Ambos (FSLN y PLC) están en un aprieto electoral. Una de las fortalezas de las fuerzas emergentes, es que están contra el pacto, que está en la memoria del electorado”, razonó