Política

Segunda vuelta hará historia

En América Latina varios países han instaurado la segunda vuelta electoral para elegir a sus gobernantes, y han abandonado sistemas electorales tradicionales de mayoría simple o colegio electoral para adoptar sistemas de elección directa con porcentaje fijo, fundamentalmente en aquellos casos de debilidad institucional y fragmentación partidaria. Ese sistema de doble vuelta parece adquirir una mayor significación porque fue creado bajo el supuesto de que fortalecerá la representatividad y la gobernabilidad democrática de las autoridades electas. Sin embargo, la segunda vuelta para otros analistas sirve para crear un consenso negativo, debido a que los partidos pequeños no pueden controlar a sus electores o tienden a disminuir el incentivo, y desisten de acudir a ejercer su derecho al sufragio

Consuelo Sandoval

La segunda vuelta electoral permite a los partidos ganadores de la primera y segunda posición de los comicios realizados en primera ronda, negociar y articular una nueva mayoría con las restantes agrupaciones derrotadas.
Ese escenario es el que se vislumbra para las votaciones del próximo cinco de noviembre, por el fraccionamiento de agrupaciones políticas que se disputarán el electorado, y a juzgar por los resultados de la última encuesta de Borge y Asociados, que coloca al candidato presidencial del Frente Sandinista, Daniel Ortega, con el 31.4% en la intención de votos, porcentaje con el que no ganaría la Presidencia de la República.
Tampoco ganarían los otros cuatro competidores, pues esos mismos resultados ubican con el 29.1% de la preferencia electoral a Eduardo Montealegre, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN); un 15.2% respalda a Edmundo Jarquín, del Movimiento Renovador Sandinista (MRS); el 15.7% a José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista (PLC); y únicamente el 1.1% a Edén Pastora, de Alternativa por el Cambio (AC).
En Nicaragua, por primera vez en su historia, se instituyó la segunda vuelta electoral para elegir al presidente y vicepresidente de la República cuando la Asamblea Nacional aprobó, en el año 1995, las reformas constitucionales y se modificó con otras reformas en el año 2000.
El artículo 147 de la Constitución y el artículo 145 de la Ley Electoral, estipulan que no habrá declaración de triunfador en caso que ninguno de los contendores alcance el 40 por ciento de los votos válidos o al menos el 35 por ciento, siempre que tenga una diferencia de cinco puntos porcentuales respecto del candidato que obtenga el segundo lugar.
Es evidente que la estrategia de todos los contendientes está orientada a ganar en primera vuelta, sin embargo los partidos ALN y PLC tienen listo su plan “B”, y se preparan para arrebatar a sus adversarios la mayor cantidad de electores, a fin de “echarle la vaca” a Ortega, a quien consideran el único objetivo a derrotar porque menosprecian las posibilidades que tienen Jarquín y Pastora.
Liberales se acusan mutuamente
El primer vicepresidente del PLC, Wilfredo Navarro, cree que Montealegre se ha convertido en el único obstáculo y un lastre para que Rizo derrote a Ortega.
“Si hay segunda vuelta el responsable será la tozudez, ignorancia y la falta de visión del candidato del Partido Conservador Eduardo Montealegre, que a pesar de todo está empecinado en debilitar a las fuerzas democráticas, y podría ser la primera posibilidad de que hubiera segunda vuelta, pero nosotros tenemos la plena confianza de que en estos meses de campaña vamos a obtener la mayoría electoral y le vamos a ganar a Daniel Ortega”, confió.
No obstante, estima que en la medida que inicie la recta final de la campaña electoral quedarán claros los electores “que el candidato del Partido Conservador tiene dinero, tiene encuestas, pero no tiene la estructura ni tiene la experiencia política para poderle ganar a Ortega; la segunda vuelta es tumba para Daniel Ortega”.
Navarro subestimó el peso electoral de Pastora y Jarquín, alegando que en este último caso, “quien representaba una fuerza política y tenía arraigo y liderazgo era Herty Lewites, sin Herty el MRS está acabado porque para nosotros, Edmundo Jarquín es una persona que no tiene liderazgo, no tiene presencia, ni siquiera ha vivido en el país por años, nadie lo conoce, no significa un peligro, el peligro era Herty Lewites”.
ALN a la caza de votos PLC
La diputada por ALN Jamileth Bonilla, reconoce que según los resultados de esa encuesta, Montealegre no gana en primera vuelta, sin embargo manifiesta su confianza en que en el período que falta para los comicios logrará el porcentaje necesario para alzarse con la victoria, apoyándose en los votos que arrancará al PLC.
“Yo veo que la segunda vuelta puede ser entre Eduardo Montealegre y Daniel Ortega, independientemente que esté en el 31.4 y nosotros en el 29.1, yo estoy segura que cuando iniciemos campaña la próxima encuesta nos va a beneficiar, el voto del PLC, que estaba en 13-15 por ciento, se está definiendo, y con el trabajo que hagamos de aquí a septiembre es posible que baje un poco más porque necesitamos incrementar nuestro porcentaje para poder ganar en primera vuelta”.
Otro elemento que considera Bonilla para que el electorado del PLC se desborde hacia ALN es la renuncia a sus aspiraciones de José Rizo, en septiembre próximo, para permitirle el triunfo a Montealegre.
“Si él (Rizo) no quiere facilitar el camino para que Daniel Ortega gane en primera vuelta y no quedar en la historia como un mal hijo de Nicaragua, José Rizo tendrá que reflexionar y debe hacer un llamado al PLC y a los alcaldes que han pedido que Arnoldo Alemán se separe del partido, para que no se desgasten y mejor tomen su decisión que por dentro la piensan y la sienten, y respalden al que tiene la posibilidad de ganar en primera vuelta”, exhortó.
Optimismo en FSLN
En este contexto, el Frente Sandinista está dispuesto a dar la batalla, y su dirigencia se declara convencida que en primera vuelta derrotará a los liberales; anhelo que de cumplirse colocaría a Ortega en la silla presidencial por segunda vez desde que en 1990 fuera derrotado por Violeta Barrios de Chamorro.
En ese sentido, el directivo del FSLN José Figueroa considera inconcebible una “derrota electoral o una segunda vuelta”.
“Toda la estrategia de campaña del Frente Sandinista es para ganar en primera vuelta, todo el esfuerzo organizativo, propagandístico, de los aliados, apunta en dirección de ganar en primera vuelta en las elecciones del cinco de noviembre. Desde el punto de vista nuestro pensamos que no hay posibilidad de una segunda vuelta, y que aquí el ganador de las elecciones será el Frente Sandinista y la Gran Unidad Nicaragua triunfa”, garantizó.
Mecanismos para la segunda vuelta
El artículo 145 de la Ley Electoral establece que: Resultarán electos Presidente y Vicepresidente de la República los candidatos del partido o alianza de partidos que obtengan con mayoría relativa al menos el 40% de votos válidos, salvo el caso de aquellos que habiendo obtenido un mínimo del 35% de votos válidos, superen a los candidatos que obtuvieron el segundo lugar por una diferencia mínima de cinco puntos porcentuales.
Si ninguno de los candidatos alcanzare estos porcentajes, se realizará una segunda elección únicamente entre los candidatos que hubiesen obtenido el primero y segundo lugar. Serán electos los que obtengan el mayor número de votos. Si hubiere renuncia de cualquiera de los candidatos a Presidente, en el período electoral entre la primera y segunda elección, se declarará electo como Presidente de la República al otro candidato.
El artículo tres de la Ley Electoral establece los plazos para la segunda vuelta: El CSE convocará a la segunda elección, la que se efectuará dentro de los 45 días posteriores a la fecha de la primera elección.
Segunda vuelta implicará mayores costos
William Briones
Lo inédito de una segunda vuelta en las elecciones nicaragüenses del cinco de noviembre “no la hace necesariamente más difícil”, comentó Roberto Courtney, Secretario Ejecutivo del organismo de observación electoral Ética y Transparencia (EyT).
“Es una posibilidad matemática. Las encuestas señalan esa posibilidad, y uno se prepara para unas elecciones que tal vez no terminen en noviembre, sino en diciembre”, dijo Courtney.
Explicó que para el organismo de observación una segunda vuelta significaría volver a hacer lo mismo en diciembre, “aunque bastante más sencillo, porque es (una competencia) entre dos candidatos, ya no es entre los cinco candidatos que se postulan para la primera vuelta”, detalló.
“Sería un mes después, y es bastante fácil. La misma gente (los observadores) vuelve a hacerlo sin problemas. Es lo mismito que hiciste en una primera ronda”, dijo.
Courtney reconoció que el ajuste es más bien de tipo económico, aunque aseguró que ante esa eventualidad disponen de un presupuesto para la posible segunda ronda electoral.
Insistió que la celebración de esa segunda ronda “no tiene una dificultad técnicamente adicional, sino de carácter presupuestario”. Añadió que el Consejo Supremo Electoral (CSE) también debe tomar previsiones ante esa eventualidad.
Destacó que en Nicaragua nunca ha sido necesario que los candidatos concurran a una segunda vuelta, pero no es extraño en el mundo, incluyendo algunos países latinoamericanos, a como ocurrió en Argentina, y más recientemente en Perú.
Rosa Marina Zelaya, ex presidenta del CSE, comentó que primero habrá que ver los resultados de las elecciones del cinco de noviembre, “siempre que hayan elecciones libres, justas, honestas y se desarrollen sin irregularidades ni fraude”, dijo.
Explicó que el CSE debe fijar la campaña electoral, en segunda vuelta, que la misma ley establece que debe realizarse durante 21 días, dentro de los 45 días establecidos.
“Tendrán que hacer un calendario electoral específico, por supuesto que debe hacerse después de agotados todos los recursos que puedan presentarse con las impugnaciones”, anotó.
Zelaya opinó que una segunda vuelta no provocará mayores trastornos al electorado, considerando que la mayoría de los nicaragüenses ha asistido a cinco elecciones presidenciales continuas desde el año 1984.
“Es simplemente una misma elección, donde solamente van dos candidatos. El pueblo ya está acostumbrado, ha alcanzado una alta cultura electoral. Técnicamente no hay problema, la boleta es más fácil, sólo van dos aspirantes y gana quien tenga mayoría”, indicó.
Zelaya confía en que la partidización del CSE no incida en los resultados electorales y que será respetada la voluntad popular.