Política

El figureo de los políticos


Con la participación de la mayoría de los candidatos a la presidencia, Santo Domingo de Guzmán hizo su tradicional “bajada” a Managua, y de paso aprovechó para inaugurar, por segunda vez, el paso a desnivel de la Rotonda Centroamérica.
El alcalde de Managua, Dionisio Marenco, aprovechó la presencia de miles de capitalinos para mostrar, lo que para él es, la obra por la que será recordada su administración.
“La inauguración la hicimos hoy para que todos los managuas se deleinten con la obra y para que Santo Domingo nos dé su bendición”, dijo el edil, aunque será a finales de mes que quedará abierta para que los vehículos circulen con normalidad.
Pero “Nicho” no fue el único político que aprovechó la ocasión para hacer “su agosto”. Desde que “minguito” inició su recorrido, el primero en aparecer en escena fue Eduardo Montealegre, quien desde la entrada de una lujosa residencia saludaba retraído a los promesantes.
Luego apareció en escena Edmundo Jarquín, quien después de cinco años de ausencia en las fiestas se declaró devoto del santo: “He sido dominguero toda mi vida. Durante 14 años viví en el costado este de la iglesia las sierritas, es una tradición de la que me he sentido muy unido”, dijo Jarquín.
Y en la tarde…
Los colores en el desfile hípico fueron variopintos. A pesar que la colorida tarima del Partido Liberal Constitucionalista, con sobrepeso y algunas reglas despegadas, tenía un buen tamaño, no atrajo la atención tanto como los caballos. Sólo sobresalían unas jóvenes bailarinas con camisas escotadas con la cara de Rizo. Algunos simpatizantes del PLC hacían una especie de pic-nic detrás de la tarima.
La concurrencia de la “parte de Montealegre”, compuesta sólo por candidatos a diputados y sus familiares, disfrutó de una danza en la que adolescentes, al ritmo de “dame pozol con leche”, hacían malabares y sostenían la bandera de la alianza.
El MRS se dejó ver tímidamente en un toldo anaranjado y pequeño, mientras, el candidato a presidente, Edmundo Jarquín, degustaba en compañía de su esposa en un restaurante cercano a la rotonda El Güegüense.