Política

Bolaños aplazado

Aplazado. Esa es la calificación que le dieron analistas económicos independientes a la gestión gubernamental del presidente Enrique Bolaños, la cual está por expirar. Según ellos, Bolaños heredará a su sucesor una enorme deuda social, considerando que sólo respondió a los dictados del Fondo Monetario Internacional (FMI), para mantener estables los indicadores macroeconómicos. De acuerdo con los analistas, Bolaños no logró convertirse en el mejor presidente entre los 52 gobernantes que ha tenido Nicaragua desde 1825, pues no cumplió con las promesas electorales, luego de asumir el poder el 10 de enero de 2002, y porque, además, su tan divulgado Plan Nacional de Desarrollo, que serviría para que el país despegara económicamente, se convirtió en un rotundo fracaso debido a que no fue consultado con los sectores interesados. Algunos de éstos, como la educación superior, a través del CNU le advirtió a tiempo, y el Presidente ni siquiera asistió al foro organizado por las universidades.

Luciendo orondo su banda presidencial de nítido azul y blanco, y bajo un sol áureo de enero, el ingeniero Enrique Bolaños, con pasmosa valentía, se plantó frente al podio y desde ahí ofreció generar cien mil empleos y la construcción de cien mil viviendas, pero en el informe presidencial del año pasado, apenas de construyeron 4,581 casas que denominan “soluciones habitacionales”, en su mayoría destinadas para familias de ingresos bajos o moderados.
Bolaños incumplió también el ofrecimiento de financiar la actividad de la micro, pequeña y mediana empresa, mediante un fondo de crédito para inversiones, y, por el contrario, se opuso a la creación de un banco de fomento a la producción; pero, además, favoreció al sector bancario, pagando la deuda interna proveniente de las quiebras bancarias y la emisión de Certificados Negociables de Inversión (Cenis), mediante la desviación del 60 por ciento de la dispensa de la deuda externa. En ese tiempo, su flamante ministro de Hacienda era Eduardo Montealegre.
Según el economista Néstor Avendaño, en la Administración Bolaños se opusieron tres agentes económicos a la creación de una banca de fomento: el gobierno, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la banca comercial privada.
Todos los expertos coinciden en que, excepto por la estabilidad macroeconómica al mantener un nivel alto de reservas internacionales y reducida la inflación, el resto del programa gubernamental de Bolaños ha sido un fiasco.
Avendaño aclara que la estabilidad macroeconómica es una condición necesaria para crecer, y sólo sirve para mantener la presión inflacionaria baja y el tipo de cambio oficial, situación que permite el aumento de reservas internacionales para que los inversionistas aumenten la producción.
“¿Pero, cuáles son los inversionistas que han aumentado la producción en Nicaragua?, los grandes solamente, porque los propietarios de las pequeñas y medianas empresas --que constituyen alrededor del 80 por ciento--, no cuentan con tecnología y trabajan con insumos que muestran una gran degradación. A esto se suma el analfabetismo en el campo, el cual alcanza índices graves. ¿Cómo podemos hablar de un gran crecimiento a pesar de la estabilidad macroeconómica si no hay mercados?, criticó.
Le mintió al campo
Por esa razón, Avendaño estima que no ha habido preocupación gubernamental por erradicar la pobreza rural, sector que desatendió, pues mantiene un rendimiento productivo del maíz en 20 quintales por manzana, similar al que registró durante el mandato de José Santos Zelaya que gobernó entre 1893 y 1909.
Datos oficiales del Banco Mundial indican que el diez por ciento de la población nicaragüense consume el 49 por ciento del ingreso nacional; en tanto el 80 por ciento tiene acceso a menos del 45 por ciento del ingreso nacional.
“Ahí se comprende por qué de cada diez personas, sólo una tiene buenas condiciones y otra es muy rica. La conclusión es que hay un fracaso porque no trabajó en función de la educación, cultura, infraestructura ni salud”, considera, por su parte, el sociólogo Cirilo Otero.
Según Otero, el Plan Nacional de Desarrollo (PND) diseñado por la Administración Bolaños, es un total fracaso, porque nació muerto ante la incapacidad del gobierno.
“He visitado 80 de las 153 alcaldías del país, y en 79 de ellas aseguran que no conocen el PND. Significa que lo hizo el señor (Bolaños), se lo presentaron a la cooperación internacional, pero de ahí no pasa. Ojalá sea retomado por un nuevo gobierno”, confió.
Por qué fracasó el PND
En ese sentido, Avendaño cree que el PND fracasó porque no tenía respaldo político, además, que fue elaborado “en un escritorio por el colega Mario De Franco con dos o tres personas más, traduciendo cosas de las páginas web de la Universidad de Harvard, hasta condecoraron a un profesor de Harvard aquí en el Incae, cuando vino a hablar de los famosos clúster”.
Avendaño estima que para que la pobreza se reduzca sensiblemente, se requiere que el próximo gobierno que resulte electo promueva la creación de los fondos de inversión tecnológica, de inversiones para la pequeña y micro empresa, de apoyo para el desarrollo tecnológico, de asistencia técnica y gerencial y de innovación tecnológica.
Relación infame de 64 a 4
Por su lado, el director ejecutivo del Centro de Investigación y Asesoría Socioeconómica (Cinase), Sergio Santamaría, recordó que Bolaños encontró el país sacudido por las quiebras bancarias que significaron más de 500 millones de dólares, los desastres naturales, y por la avaricia desmedida que despertó en Arnoldo Alemán y sus allegados la ayuda económica internacional para financiar la reconstrucción que provocaron esos cataclismos.
Según Santamaría, Bolaños dejará un enorme rezago social con más del 20 por ciento de la población en extrema pobreza, percibiendo 3.64 por ciento del ingreso nacional, mientras tanto, el nivel más pudiente recibe el 64 por ciento, porcentaje superior al que obtenía ese sector durante el régimen de la dictadura somocista.
Coincidentemente, el sociólogo Cirilo Otero, Director del Centro de Iniciativas de Políticas Ambientales (CIPA), opina que al mandatario no le interesó incentivar el mercado interno.
“Nunca le interesó transformar la realidad social y económica de las unidades familiares. Redujo aceleradamente la inversión pública en los servicios básicos como educación, salud, seguridad ciudadana y vivienda, y en muchos sentidos hubo una reducción drástica”, añadió.
Más fondomonetarista que el FMI
Observó que en 2006, el gasto del sector salud fue de casi el 3.5 % del Producto Interno Bruto (PIB), mientras los gobiernos anteriores gastaban hasta el 4.3 %.
Otero cree que este gobierno es más fondomonetarista que el propio FMI, recordando que ese organismo le sugirió cinco tareas que debía cumplir en su Administración en la carta de intenciones.
“Entonces, el delegado de Bolaños dijo: No, esto es muy poco. Estamos en capacidad de hacer doce veces eso”, y sumó doce propuestas. Habló de leyes, políticas, ahorros y revisión de gastos. Todas esas políticas hicieron más dramáticos los ajustes estructurales en estos años”, reprochó Otero.
Los 750 millones flotantes
Avendaño también cree que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) ha sido “anémico”, porque debió ser de entre el 8 y el 10 por ciento, y creció a un ritmo anual del 3 por ciento, desmintiendo que haya sido hasta el 5 por ciento, según estimaciones oficiales.
“Maquillaron un cinco por ciento en 2004, inventaron un 2.5 por ciento, porque recuerdo que el presidente del Banco Central, Mario Alonso --que deja recuerdos bastante ingratos a esta situación--, dijo que sus técnicos no habían visto 750 millones de dólares que estaban flotando en las cuentas nacionales, los incorporaron y crecimos el 5.1, ese monto equivale al monto anual de las exportaciones de ese año”, reprochó.
Otro de los aspectos cuestionados por Avendaño a la gestión de Bolaños es que desvió 60 por ciento de 980 millones de dólares de la deuda externa que la comunidad internacional perdonó a Nicaragua, dinero que debió dirigirse al combate a la pobreza, y el gobierno lo destinó al pago de la deuda interna para favorecer a los banqueros nacionales.
La corrupción
“Que no se moleste el presidente Bolaños cuando reafirmo que la corrupción en el sector público en su Administración se expresó en la desviación de recursos desde el Ministerio de Hacienda para pagar una deuda interna con el aval y aprobación del FMI, y es corresponsable de esta corrupción lícita. En los otros gobiernos ha sido ilícita. Este hecho que deja en herencia el ingeniero Bolaños es una de sus acciones más cuestionables”, destacó.
Por esa razón, Avendaño catalogó de “oscuras” las actuaciones de los representantes de los organismos internacionales, y alega que necesitan reformas estructurales para que sean más transparentes. Con eso quiero decirle lo que pienso de cómo actúan estos organismos.
La lucha contra la corrupción que emprendió Bolaños fue correcta desde el punto de vista del analista Sergio Santamaría, sin embargo, el único rédito que ha dejado es el “encarcelamiento” del ex presidente Arnoldo Alemán, quien fue el hombre que lo llevó al poder, y que, además, participa en política y controla una de las bancadas mayoritarias de la Asamblea Nacional, razón por la que el gobernante quedó huérfano de apoyo político.
Dócil ante el imperio
Eso motivó las negociaciones entre Bolaños y el líder del Frente Sandinista Daniel Ortega, que Santamaría valora positivamente, porque además, logró el surgimiento de la oficialista bancada Azul y Blanco formada desde el seno del liberalismo.
Ese acercamiento Bolaños-Ortega no fue del agrado del gobierno de Estados Unidos, e inmediatamente envió a su emisario, el secretario de Estado Colin Powell, para que rompiera esas negociaciones, decisión que propició un posterior entendimiento entre las cúpulas del arnoldismo y el danielismo, conocido mejor como el “repacto”, cuyo objetivo primordial fue desgastar su Administración a partir de una serie de errores cometidos por el mandatario “más por arrogancia que por falta de experiencia”.

Equipo de Política
Consuelo Sandoval
William Briones
Sergio Aguirre