Política

Decálogo derogado y valores a pique

* “El buen ejemplo se ve de mala gana, incluso se ve subversivo, de mal modo” * “El mal ejemplo es como un reino que va tomando posesión de todo”

Edwin Sánchez

“No robarás”, dice el séptimo mandamiento. ¿Quién lo recuerda en un país declarado católico en su mayoría, cuando a diario se conoce de robos millonarios, detalles de las quiebras fraudulentas de bancos, extrañas movidas con los Cenis? ¿Acaso los parches constitucionales a la Carta Fundamental también reformaron el Decálogo y no nos dimos cuenta?
“Debemos de partir de la formación que recibimos en el hogar. En la casa, el ejemplo está en crisis; el hogar como un espacio de diálogo, de compañerismo, como espacio de amor, de esperanza, de desarrollo de valores en la sociedad nicaragüense, está en una crisis galopante”, indicó el licenciado William González, Presidente de Junta Directiva de Universidad Evangélica de Nicaragua “Martin Luther King”.
“Casi nadie aborda la problemática de la crisis de valores desde esa célula, que constituye la base fundamental de la sociedad en Nicaragua. Entonces, ¿qué podemos esperar de un nicaragüense si en su hogar no hay un buen ejemplo? En la escuela no se puede hacer mucho. La mayor parte un niño o adolescente la pasa en su casa, la escuela es complementaria al hogar.
Sensibles a transgredir
“Debemos observar que el ejemplo en las autoridades tampoco favorece, porque en Nicaragua, entre más arriba está la persona y más autoridad posee, más posibilidades tiene de errar, y por lo general son los que más cometen las transgresiones que ponen en crisis el buen ejemplo, buenas modalidades y buenas actitudes”, estimó.
“Estamos en un estado de sobrevivencia extrema, donde el buen ejemplo se ve de mala gana, incluso se ve subversivo, de mal modo, y el mal ejemplo prácticamente es como un reino que va tomando posesión de todo. Lamentablemente esto se ve en todas las esferas: políticas, religiosas, económicas, en la clase académica”.
El mal ejemplo se consagra
Usted ha hablado hasta de mal ejemplo en los religiosos, que se supone son la reserva moral de una sociedad. ¿Cómo lo explica?
Mucha gente en nombre de Dios hace muchas cosas, hasta la guerra. Es lo que pasa en Medio Oriente, donde está el Partido de Dios y fuerzas actuando en nombre de Dios.
Eso allá, ¿y en Nicaragua?
Ustedes pueden ver cómo se usa lo religioso, cómo se manipula con fines políticos, con fines que no son los más adecuados para una sociedad que se llena de esperanza en lo religioso.
¿Hacen crisis los valores?
Las brechas entre los que no tienen y los que tienen son enormes, como las diferencias de los que tienen alguna posibilidad y los que se empobrecen cada día. Se rompe el tejido social. Y las personas se mueven más por los instintos del hambre, que no es buena consejera, y rompen los esquemas éticos, y de repente el fin justifica los medios. Como tengo hambre, voy a resolver la necesidad y me vale quitar la vida. Cuando los códigos caen y el derecho se pierde, estamos como las tribus nómadas del neolítico: no hay orden, y esta sociedad no puede resolver el problema con más cárceles, con más policías y guarniciones del Ejército. Es mediante la educación como debe resolverse el problema, dando buen ejemplo desde el hogar, en la empresa, en las instituciones y todo eso tiene un precio. Portarse bien tiene un precio muy alto.
Se ve como que ser honesto en nuestra sociedad no es muy rentable.
Lamentablemente se impone ese antivalor, que es más fácil robarme un objeto que permanecer en una actividad laboral con toda la disciplina que se requiere. Es peligrosísimo porque se pierde el amor al trabajo y a la responsabilidad para caer en lo más fácil: desarrollar hábitos consumistas que no son los más adecuados. Esto amerita una respuesta de los que están al frente de esta sociedad.
Sin embargo aquí se ha dicho que Alemán es el único que robó, el de la “Guaca”, pero hacerse con lo ajeno va desde un trabajador de la construcción que se lleva algunos materiales, hasta la cúspide.
La ausencia de un control en las empresas provoca que en arca abierta, el justo peca. En todas las esferas se puede observar una actitud irresponsable respecto de los recursos que son de todos los nicaragüenses, y de repente se manosea de manera indiscriminada. Es lamentable ver jóvenes involucrados con el saqueo en Western Union, como ellos cayeron en su laberinto.
Pero también es repugnante ver lo que las autoridades políticas civiles son capaces de hacer con el erario, todo eso es repugnante y reprochable, porque aquí hace falta ese recurso para cubrir necesidades de salud, infraestructura y educación. No es posible que dos o tres personas que en nombre de la autoridad que poseen y la influencia que han tenido de manera deliberada saqueen los bienes que pertenecen a toda la sociedad.
El hecho es que Nicaragua se profesa cristiana, ¿qué sucede con el séptimo mandamiento?
Lo que pasa a mi criterio es que el hábito no hace al monje. Hay muchas personas que saben que esta sociedad es cristiana, puede que sea por tradición, pero cuando alguien es militante de compromiso, el verdadero cristiano es responsable y sabe lo que le pertenece y respeta lo que no le pertenece.
Este seudocristianismo nos ha llevado a la crisis que tenemos. La mayoría de los presidentes que hemos tenido en el país han sido cristianos, y no se mira el resultado de ese cristianismo en la honestidad de la gestión.
El hecho que se defina a Nicaragua como país cristiano no quiere decir que todas las familias de este país tienen un testimonio profundo con el cristianismo bíblico. Cuanto más cristianismo se profese en este país, más disminución de la violencia debería experimentarse, pero como el cristiano en su mayoría es de moda, de tradición, esto no trastoca los sentimientos, no produce compromisos con las buenas actitudes, los buenos hábitos. Por eso es lamentable que siendo un país de profundo arraigo con el cristianismo, seamos un país empobrecido. Debería ser lo contrario.