Política

Trama de una rebelión silenciosa

Editor Juan Huerta Periodistas William Briones Consuelo Sandoval Esteban Solís Ary Neil Pantoja

Después de continuas y controversiales declaraciones del embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, vino un insospechado silencio en los medios de comunicación, y si alguna vez a la semana lo veíamos, era entregando alguna ayuda a un alcalde en un departamento cualquiera.
Los observadores políticos vieron con recelo ese silencio, y no apostaron a una resignación del gobierno estadounidense, al no poder unir a la derecha nicaragüense para enfrentarse al candidato del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega.
El obstáculo seguía siendo Arnoldo Alemán, un hecho inusitado para los cálculos políticos de ese gobierno, sin embargo, hace dos semanas, de forma sorpresiva, apareció en Managua un grupo de alcaldes del PLC exigiendo la separación de Alemán del partido, y detrás de ese hecho estaba la figura del embajador Trivelli, según confiesan los más allegados a Alemán.
Una nueva estrategia tendiente a desmantelar las estructuras del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) estaría ejecutando el gobierno estadounidense, a fin de favorecer el asenso al poder del candidato presidencial de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre.
La estrategia tendría la lógica de conquistar el apoyo de los alcaldes del país mediante el ofrecimiento de halagos y prebendas para beneficiar a sus municipios y electores, asumiendo el principio de que es más difícil debilitar a los partidos en las bases que en las cúpulas, razón por la que prefieren trabajar a los ediles de forma separada, a fin de aislar la estructura partidaria liberal, y a su líder, Arnoldo Alemán.
El esfuerzo estadounidense ha continuado incesantemente. El pasado viernes, sus representantes en Managua se reunieron en la sede diplomática con otro grupo de alcaldes del departamento de Boaco, confirmó la agregada de prensa, Peetri Shah.
Shah rechazó que su gobierno tenga interés especial en los alcaldes “rebeldes” del PLC, y adujo que esa misión diplomática mantiene contactos con diferentes sectores sociales del país.
Aseguró que también sostienen contactos con alcaldes del Frente Sandinista (FSLN) en occidente, región donde se implementa la Cuenta del Milenio que impulsa la administración estadounidense.
Recordó que el encargado de Negocios de esa sede diplomática, Peter Brennan, comentó recientemente en el departamento de Carazo que una de las funciones de los diplomáticos es sostener ese tipo de contactos.
Brennan: “Ellos han manifestado descontento”
“Hemos conversado sin presionar a nadie. Ellos (los alcaldes) tienen sus propias ideas. Son ellos quienes han manifestado su descontento por la manera en que su partido (el PLC) está siendo manejado”, comentó Brennan en esa ocasión.
“Obviamente estos señores (los alcaldes) tienen sus propias ideas y derecho a expresar su inconformidad, por la manera en que su partido es manejado”, agregó el diplomático.
Recientemente, el primer vicepresidente del PLC, Wilfredo Navarro, acusó al gobierno de Estados Unidos de promover la sublevación de los alcaldes, en apoyo al candidato de esa embajada, Eduardo Montealegre.
En esa ocasión Navarro manifestó que la embajada estadounidense, en una actitud injerencista en los asuntos internos de Nicaragua, estaba tratando de debilitar las estructuras del PLC para fortalecer a su candidato (Montealegre).
De acuerdo al candidato a la Vicepresidencia de la República por el Frente Sandinista (FSLN), Jaime Morales, Estados Unidos abandonó su estrategia frontal, impulsada por el embajador Trivelli, y retomó una actitud más cautelosa, optando por convocar a los alcaldes a su sede diplomática e invitarlos a visitar Estados Unidos.
Una voz autorizada
Morales, quien fue el estratega más visible de la Contrarrevolución en la década de los 80, principal jefe negociador para la pacificación de Nicaragua, además de principal consejero de Arnoldo Alemán, cuestiona la actitud estadounidense alegando que se inmiscuyen en los asuntos internos del país.
“No veo ninguna justificación para que una embajada de cualquier nacionalidad intervenga en política doméstica. Si no tiene una declarada intención política, tiene una connotación política indiscutible ese acercamiento. ¿Qué buscan? El propósito número uno es apoyar toda gestión que separe a Arnoldo Alemán de la conducción del PLC, para que no sea obstáculo en otro eventual plan, que es separar después a José Rizo, para montarle a Montealegre sobre las ancas del caballo del partido liberal”, valoró.
Morales no descartó que la actitud de Estados Unidos polarice las elecciones del próximo 5 de noviembre, lo que podría provocar la reedición de la crisis en México, a la luz del estrecho margen de diferencia entre los resultados obtenidos por los candidatos presidenciales del primero y segundo lugar, Felipe Calderón, del oficialista Partido Acción Nacional (PAN), y Andrés Manuel López Obrador, del izquierdista Partido de Revolución Democrática (PRD).
¿Por qué el Norte?
Considera que Estados Unidos abordó principalmente a los alcaldes del norte del país considerando que allí quedan fuertes reductos de la Contrarrevolución, con lo cual tratan de revivir el fantasma del miedo de una nueva conflagración armada.
“Cuando las posiciones se polarizan, se radicalizan, no se dan espacios, dividís el país y entonces engendrás la violencia. Eso después nadie lo detiene, y si comenzás el miedo, vamos a seguir removiendo viejas heridas, impidiendo que se cicatricen y colocando un camino de confrontaciones que nadie desea. Los que quedamos mal, matándonos, somos nosotros, los muertos, los ponemos nosotros. De cualquier gobierno que haga intromisiones abiertas son censurables y repudiables”, sentenció Morales.
Salvador Talavera, Presidente del Partido de la Resistencia Nicaragüense (PRN), que aglutina a parte de los ex miembros de la Contrarrevolución que se enfrentaron a balazos con el gobierno sandinista en la década de los 80, interpreta que la estrategia estadounidense de reunirse con líderes y alcaldes del PLC del “corredor de la guerra”, tiene el propósito de “abrirle los ojos” para que reconozcan que “el verdadero antisandinismo” ya no lo representa Arnoldo Alemán ni el PLC.
Considera que los alcaldes liberales de Ciudad Darío, Bronley Álvarez; Sébaco, Boanerges González, y Matiguás, Carlos Roque, que recientemente fueron invitados a viajar a Estados Unidos por el gobierno del presidente George Bush, forman parte de esa estrategia para convencer a los votantes del norte del país, donde se desarrolló la guerra, a votar “por la verdadera opción antisandinista”, representada por ALN y Montealegre.
Estrategia: convencer a líderes intermedios con influencia
“El (candidato presidencial) que domine el corredor de la guerra tiene posibilidades de ganar las elecciones (del 5 de noviembre), porque esta gente fue desplazada y no olvida los horrores de la guerra provocada por los sandinistas”, explicó Talavera.
Agregó que la mayoría de los alcaldes “rebeldes del PLC” tienen familiares o están ligados a gente que estuvo en la Resistencia Nicaragüense, y por ser líderes locales tienen una enorme influencia en el electorado.
Talavera considera que la estrategia del Departamento de Estado es “lograr la simpatía de los líderes intermedios o líderes territoriales, a fin de restar simpatías hacia Alemán y el PLC; y los alcaldes son parte de estos líderes intermedios”.
“Por eso fue que cuando iniciamos en ALN, le propuse a Eduardo (Montealegre) que una de las primeras cosas que tenía que hacer era visitar el corredor de la guerra, y de inmediato un sector del PLC en la zona se pasó a apoyar a Eduardo”, recordó Talavera.
Añadió que una vez que inicie oficialmente la campaña electoral (el próximo 19 de agosto) realizarán una “ofensiva fuerte” en las zonas de guerra donde prevalece el voto antisandinista. “La idea es demostrarle a esta gente que Arnoldo Alemán y Daniel Ortega son la misma cosa”, adelantó.
Talavera considera lógica la estrategia del Departamento de Estado de Estados Unidos, que no considera injerencista, pues fue precisamente el gobierno estadounidense quien armó y financió a la Contrarrevolución para combatir al gobierno sandinista de los años 80.
Despiece:
De dónde los alcaldes sacaron valor
El pasado 11 de julio un grupo de 15 alcaldes del norte del país demandó el retiro de Arnoldo Alemán, y su familia, de la conducción del PLC. “No queremos estar dirigidos por intereses personales y familiares. Déjennos solos”, demandaron entonces los alcaldes de Ciudad Darío, Sébaco, Pantasma, Yalí, Terrabona, Comalapa, La Trinidad, entre otros.
Seis días después viajaron a Washington los alcaldes de Sébaco, Boanerges González; Matiguás, Carlos Roque, y Ciudad Darío, Bronley Álvarez, invitados por la administración estadounidense para sostener encuentros con funcionarios del Departamento de Estado.
Éstos confirmaron a EL NUEVO DIARIO que viajaban invitados por la administración estadounidense, aunque alegaron que se trataba de una “gira de trabajo ejecutiva” para el bienestar de sus comunidades en materia de apoyo económico, como en efecto ha ocurrido.
Posteriormente habrían desertado del PLC los alcaldes de Ciudad Antigua, Arnulfo Quiñónez; Mozonte, Efraín Landero; Macuelizo, Ariel Flores, y de El Jícaro, Hugo Gámez, quienes presuntamente se integraron a Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
Según fuentes del PLC, la iniciativa de los alcaldes rebeldes habría sido concebida inicialmente por el candidato presidencial José Rizo y su compañero de fórmula, José Alvarado, quienes pretendían dar un golpe de imagen con los alcaldes de los municipios del norte del país, que durante la guerra se les conoció como el corredor de la Contrarrevolución, y en donde posiblemente habita la población más pobre. En ese entonces José Rizo se mostró un poco nervioso y justificó a medias a los rebeldes.
Los ediles tenían la misión de presionar al PLC para que Alemán, condenado por cometer actos de corrupción, se apartara de la campaña electoral de la fórmula presidencial, decisión que implicaría quitarle el principal argumento del mensaje de su oponente liberal Eduardo Montealegre.
Lapidaria advertencia de Herrera
Sin embargo, la idea de Rizo se habría revertido en su contra, porque la dirigente de ALN Jamileth Bonilla, aprovechó la oportunidad y sonsacó a varios alcaldes liberales de Las Segovias para que se cruzaran a su coalición política.
Cabe recordar que las presiones locales y externas hacia la fórmula Rizo-Alvarado salieron a luz pública a pocas horas de la inscripción de los candidatos ante el Consejo Supremo Electoral (CSE), el último día del mes de mayo, cuando en una especie de rebelión ambos exigieron a Alemán la separación de la lista de candidatos a diputados de un grupo de sus incondicionales.
Sin embargo, Alemán no da visos de separarse del partido ni de los candidatos, aunque su participación sea “a escondidas”, como ocurrió durante la última reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PLC, que sesionó en la casa del ex magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE) Silvio Calderón.
No en balde el magistrado del CSE René Herrera, un hombre muy cercano a Alemán, dio a entender días atrás que Rizo y Alvarado no son nada sin el ex gobernante, porque el partido le cuesta, y sin su voluntad esa institución política no avanza.