Política

De sandinista ateo a

Su preparación técnica lo llevó a movilizarse entre la Isla de la Juventud, Pinar del Río y Guantánamo, durante más de un año. Por ser menor de edad, en 1979, la dirigencia sandinista debió solicitarle permiso a sus padres para enviarlo a estudiar a Cuba. Ahora es el presidente del Partido Resistencia Nicaragüense (PRN), aliado de ALN, que postula la presidencia de Eduardo Montealegre

Ary Pantoja

En 1979, con 13 años de edad y 99 por ciento de promedio académico, fue enviado a Cuba por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, para continuar sus estudios. Regresó a Nicaragua un año y ocho meses después, graduado con honores como técnico agrario, con especialidad en café y cacao. Completamente ateo y entregado a la Revolución Popular Sandinista.
Proviene de una familia numerosa de 12 hermanos: nueve varones y tres mujeres. Es el penúltimo de los varones, dos de los cuales murieron en la insurrección, combatiendo a la Guardia Nacional, para derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. Tres combatieron al gobierno sandinista, desde las filas de la contrarrevolución. Salvador Talavera Alaniz se reveló contra el sandinismo, según cuenta, cuando vio que lo prometido por la Revolución no se cumplió.
El 19 de agosto de 1993, Salvador, junto a su hermano mayor, José Ángel Talavera Alaniz, “Chacal”, y su hermano menor, Alex “Chacalín”, secuestraron a los entonces diputados sandinistas Carlos Gallo y Doris Tijerino Haslam, así como a la diputada conservadora Miriam Argüello Morales, y al jefe de la Brigada Especial de Desarme (BED), coronel Ramón Ernesto Soza, y al segundo jefe, entonces, teniente coronel Iván Portocarrero. Todos miembros de la Comisión Especial de Desarme.
El hecho ocurrió en la comunidad de Caulatú, jurisdicción de Quilalí, precisamente de donde es originaria la familia Talavera Alaniz. En aquella época, los hermanos Talavera protestaban el incumplimiento de los compromisos contraídos por el gobierno de Violeta Chamorro con la Resistencia Nicaragüense, por lo que se negaban a continuar con el desarme. El secuestro fue una forma de represalia.
Salvador Talavera se considera un rebelde, conducta que le viene desde la lucha antisomocista, sobre todo, porque junto a la finca de su padre se ubicaba el campamento clandestino del comandante Germán Pomares, “El Danto”, que a su corta edad lo llevó a convertirse en correo del Frente Sandinista.
Del timbo al tambo
¿Cómo incursiona Salvador Talavera en la política reciente?
En 1994, cuando desmovilizamos al último grupo de la Resistencia Nicaragüense, denominado Frente Norte-380, pasé a ser el jefe de la comisión negociadora de ese remanente. Éramos unos mil seiscientos hombres en armas.
El Estado Mayor me nombró coordinador, para asegurar que los acuerdos que se firmaran con el gobierno de Violeta Chamorro pudieran cumplirse y así complementar lo acordado, con proyectos que lograran la pacificación y reinserción de los desmovilizados a la vida civil y productiva del país.
Mis críticas continuas al gobierno y, paralelo a eso, el hecho de buscar soluciones que no eran por la vía del gobierno hicieron que la gente me mirara como líder natural y potencial político.
Entonces, además de caerme mal los políticos, creía que la clase política era un segmento de la población que únicamente quiere vivir a costillas del sufrimiento del pueblo y que lo que menos había un corazón humano.
¿Le caía mal la clase política, y se convierte en uno de ellos?
En 1999, el PRN se fragmentó en 20 pedazos diferentes y cada comandante decía representar un segmento de esa población. Para junio de 2000, cuando se acercaban las elecciones municipales, muchos líderes de esos segmentos me pidieron que dirigiera el partido, para sacarlo del anonimato político. Acepté el reto, porque había consenso de todas las partes.
Se hizo una Junta Directiva, donde todos los sectores se sintieran representados. Lamentablemente hubo una visión cortoplacista. Todo quería hacerse en función de prebendas personales, de ir a venderse al mejor postor, y yo venía con una visión política de hacer las cosas diferentes.
Esa misma posición prebendaria es la que le critican. Estuvieron con el PLC y terminaron con ALN. ¿No les preocupa esta visión hacia ustedes?
Siempre he sido constante, no solamente en mis críticas, sino en mis posiciones ante la clase política. Incluso de hacer señalamientos duros a las personas con quienes estamos aliados. La coyuntura política ha llevado al PRN a tener que buscar alianzas, (porque) es un partido con escasos recursos económicos.
Las elecciones presidenciales de 2001 eran las primeras de Salvador Talavera al frente del PRN. Estábamos peleados con Arnoldo Alemán y por tanto no había posibilidad de que tuviéramos un acercamiento, porque de los 17 miembros de la Junta Directiva del PRN 15 devengaban salarios fantasmas en el gobierno de Alemán, para obligar una alianza con el PLC.
Esa actitud mercenaria, que siempre he criticado, y sigo criticando, me hizo valorar que para las elecciones de 2001 esperáramos hasta que el PLC designara a un candidato y surgió la iniciativa de una tercera vía. Con José Antonio Alvarado empezamos a crear esa tercera vía, lamentablemente Alvarado fue inhibido y su organización, el Partido Liberal Democrático (PLD), nunca le cuajó.
Al salir electo Enrique Bolaños (como candidato presidencial del PLC) hizo que la dirigencia del PRN reflexionara, y el sector que no quería una alianza con el PLC miró en Enrique Bolaños un común denominador para establecer una alianza.
La crisis de un político
¿Cuál es su situación financiera? ¿Está o no en banca rota?
Soy miembro de juntas directivas de aproximadamente 30 Organizaciones No Gubernamentales, ONG. Tengo una maestría en economía, con énfasis en gestión y evaluación de proyectos, además de cuatro posgrados. De todos los recursos que he hecho a través de mis consultorías, un enorme porcentaje los he destinado al mantenimiento del partido.
El PRN no tiene ingresos, más que en los momentos de campaña. He tenido que asumir el costo económico de mantener el partido. En 2004, el PRN toma la decisión de ir solo a las elecciones municipales, y estábamos seguros de ganar al menos diez alcaldías, de las cuales siete fueron robadas finalmente. Se nos robaron los votos. Incurrimos en gastos, de los cuales tuve que hacerme cargo como representante legal del PRN.
Tenemos derecho al reembolso de 3.4 millones de córdobas (de las elecciones municipales de 2004). Hemos enviado tres escritos al Consejo Supremo Electoral (CSE) para que nos digan si nos van a pagar, y no han respondido. El CSE nunca nos pagó y los acreedores presionaron. Eso me obligó a vender una finca urbana de mi propiedad en Ocotal y una casa.
Con Eduardo Montealegre, había un compromiso que de hacer un excelente trabajo en las elecciones de la Costa Caribe, una vez que se cancelaran los gastos de campaña, se iba utilizar un porcentaje de ese dinero para ayudarme a cancelar las deudas del PRN, que andaban por 140 mil dólares.
Todo eso me llevó a una iliquidez personal. De eso quiso aprovecharse un grupo de personas que nunca apoyaron al PRN, y valiéndose de sus cargos públicos, quisieron quitarme los sellos del partido.
¿Lo quisieron extorsionar?
Me quisieron extorsionar, y además me dijeron que entregara los sellos del partido, porque ellos se harían cargo de las deudas. Hasta quisieron comprarle las deudas a los acreedores.
¿A quiénes se refiere?
Me refiero a Adolfo Chamorro, por sus ansias de poder, y a Óscar Sobalvarro. Ello, más que mirar la oportunidad de una reconciliación interna (del PRN), creyeron que al no tener capacidad económica, tenían una oportunidad de oro para quitarme los sellos del partido y reiniciar las negociaciones con el PLC.
Después, ambos optaron por un proceso de reconciliación interna y se vinieron a ALN. Obviamente le di la bienvenida a ese proceso, pero sabía que por debajo de la mesa ellos siempre buscarían cómo defenestrarme.
Tuve que ampararme ante la Sala Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), porque había una persecución política en mi contra, la que provenía de la Junta Liquidadora del Bavinic, que estableció un juicio fuera de mi jurisdicción.
¿Continúan las fisuras dentro del PRN, a pesar de estar en la misma alianza?
Diría que hay dos corrientes: El PRN que ha tenido los sellos, con un 4% de los votos obtenidos en las elecciones municipales de 2004, con 38 concejales municipales en 153 juntas municipales. Se sumó un grupo, que es esa otra corriente que estamos en la misma alianza apoyando a Eduardo Montealegre, y que antes estaban en otro partido político, llámese APRE (Alianza por la República) o PLC, utilizando las siglas del PRN.
¿Qué pasó con las acusaciones de maltrato hechas por su ex esposa?
Lamentablemente ella se prestó a un juego. A veces, las personas caemos en chantajes y halagos,
en dependencia de los problemas que tenemos en determinado momento.
Nos separamos en 2001, pero a solicitud de su madre, y por problemas que ella mostró, como estados emocionales en los que puso en riesgo su vida, asumí un compromiso de ayudarla a coronar otras carreras adicionales: un par de maestrías, que le pagué para que tuviera un medio de distracción, porque aparentemente vivía obsesionada con Salvador Talavera.
¿Ella intentó suicidarse?
Intentó suicidarse. Eso está en los récord del hospital de Ocotal, como también están los múltiples tratamientos psiquiátricos y psicológicos en Honduras.
Rizo negoció hasta el último momento
Ahora va de candidato a diputados nacional, en el puesto tres. ¿Cómo se hizo esa negociación?
Le dije a Eduardo: vine a esta alianza a apoyarte para que ganemos. Si hay que hacer contracciones en los compromisos adquiridos por el partido tenemos esa visión política. Tuvimos que poner a disposición de Eduardo algunas diputaciones suplentes y una propietaria, en lugar ganador del Parlacen, para darle cabida a APRE.
Pasé de primero a tercer lugar, porque había que crear los espacios para tener posiciones de estímulo en las negociaciones. Cuando José Rizo llamó a Eduardo, durante la crisis, porque se venía para ALN, Eduardo me dijo: “Salvador hay que disponer de esa primera diputación nacional para dársela a Rizo” y estuve de acuerdo.
¿Entonces era cierto que Rizo se pasaría a ALN?
Definitivamente que sí.
Pero él lo desmintió…
Él puede haberlo desmentido, pero yo estaba en la oficina con Eduardo Montealegre cuando recibió no una, sino varias llamadas de José Rizo.
¿Les expuso las razones de por qué deseaba pasarse a ALN?
Lo que escuché es que no estaban contentos, y que la cantidad de diputados cuyo mérito principal era ser leales ciegamente a Arnoldo Alemán, era la razón fundamental para irse del PLC.