Política

Un hito: Asamblea de cuatro bancadas

* En un escenario electoral de cuatro bandas, la escogencia de diputados se torna más exigente y compleja * Fórmulas presidenciales y sus valores agregados

Un análisis de las perspectivas políticas de los contendientes electorales nos lleva a valorar aspectos que si bien no son definitivos, marcan una tendencia y hasta hechos inéditos para la deficitaria democracia nicaragüense.
Para valorar estos aspectos, EL NUEVO DIARIO entrevistó al filósofo y analista político Alejandro Serrano Caldera, quien augura un ejercicio político nuevo desde el Parlamento, que requerirá de candidatos a diputados con capacidad de negociación política, y no necesariamente hombres de absoluta lealtad.
También brinda un repaso a las primeras dos fórmulas presidenciales presentadas a la fecha.
Todo indica que el siguiente paso de los competidores electorales se centrará en las diputaciones. ¿Cuál es su análisis, tomando en cuenta las primarias en el FSLN, ALN y las estimaciones del PLC de reelegir lealtades?
El que se hayan hecho primarias es un elemento positivo en medio de todo el déficit democrático que tenga el ejercicio político en este país. Algo significa, y hay que reconocerlo y saludarlo.
El otro aspecto importante es la posible conformación de una Asamblea Nacional con un escenario a cinco bandas, que posiblemente plantee un factor nuevo respecto a los recientes procesos electorales nicaragüenses, en un país donde las características han sido el voto en cascada y la polarización, donde el candidato a la Presidencia ha arrastrado las candidaturas a diputados, y de alguna manera, nunca se ha dado el voto cruzado.
Estamos ante un hecho nuevo que puede abrirnos un espacio democrático para que la Asamblea Nacional no sea dominada por dos aparatos políticos, para pasar a un escenario donde existan cuatro o más bancadas con posibilidades de abrir espacios de negociación mucho más amplios y diversificados.
Habría un avance, un salto cualitativo respecto al pasado. Las negociaciones no serán entre dos líderes políticos, sino entre todos, incluyendo a los disidentes. Ese sería un factor democratizador en Nicaragua.
¿Qué opinión tiene sobre la composición del listado de candidatos a diputados del FSLN, ya conocida?
No voy a calificar ni descalificar personas. Obviamente, si se entra a esta etapa, se necesitará una capacidad negociadora y una experiencia política muy particular.
Ya no se trata de lealtades o de posiciones a partir de líneas verticales, sino que abren un panorama donde la capacidad de negociación será el factor fundamental para el ejercicio democrático nicaragüense. La capacidad negociadora será un factor preponderante para el ejercicio político que se avecina.
Las lealtades
¿Cree que las diputaciones en las alianzas traerán conflictos y hasta separaciones?
Los procesos internos podrían tensar a los partidos, y eso es normal.
El peso específico que van a cobrar las diputaciones ahora es fundamental, entonces, cada liderazgo de partido político tiene que evaluar dos cosas: por un lado, la capacidad negociadora y política, la habilidad para lograr consensos y promover concertaciones, para llegar a verdaderos acuerdos políticos, y para ello se requiere de capacidades específicas, pero al mismo tiempo, el elemento complementario al anterior y no sé cuál de los dos, los liderazgos valoran como primero, es cierta seguridad respecto a las lealtades.
Lo que me parece fundamental es que van a combinar ambas cosas, ya no se trabajará lealtad por lealtad, sino que un dirigente político tiene que velar por cuidar sus espaldas y las de la gente que representa. La afinidad ideológica respecto al líder jugará, pero no excesivamente.
¿Es posible esperar reacomodos en la derecha. Alvarado ha puesto su cargo a disposición de lo que llama unidad. Es posible eso y cómo esperarlo?
No podemos descartar esa posibilidad. Lo que ya no es posible, desde el punto de vista legal, es hacer nuevas alianzas, porque se cerró el plazo, pero el período para inscribir candidaturas queda abierto hasta el 31 de mayo, y para tener un cuadro ya definido, hay que esperar hasta el 19 de junio, cuando se cierra el tiempo de las impugnaciones. Se puede esperar, por lo tanto, liderazgos que pasen de un lado a otro, aunque parecen estables por donde va la cosa.
Evidentemente, la opción ideal y más segura para el no sandinismo es la unidad. Ahí sus posibilidades son muy altas y los riesgos de perder muy reducidos.
La opción de cuatro bandas le dificulta al Frente Sandinista un triunfo en la primera vuelta, y en una segunda vuelta lo pone en una situación más difícil, porque sería lograr que se le sume el PLC, ALN o el MRS. Veo más fácil que se una ALN al PLC o el mismo Herty, cuya discrepancia es con el FSLN de Daniel Ortega.
Así las cosas, la elección a cuatro bandas no es sencillas para el Frente Sandinista, pero no es ninguna garantía para los otros.
Una segunda vuelta le daría mayor posibilidad a estos grupos no sandinistas, pero también podrían ocurrir cosas imprevistas, como el desmoronamiento de una de las opciones, en cuyo caso las posibilidades del FSLN se potencian y puede definir la votación en una primera vuelta.
Votar por programas, no por personas
¿Cómo imaginarnos una segunda vuelta?
En una segunda vuelta solamente van dos candidatos, los otros tres quedan descartados. Los que saquen el mayor porcentaje, sin alcanzar el 40 por ciento o un 35 por ciento manteniendo el cinco por ciento por encima del que quede en segundo lugar.
Después habría que ver con quién se van los otros tres que queden; es ahí donde veo mayor probabilidad que apoyen a un candidato no sandinista, sobre la base de un análisis lógico hasta hoy.
¿Pesa la figura de Daniel Ortega?
Pesa en sentido positivo y en sentido negativo. Puede pesar para acarrear votos, pero también puede pesar para no hacerlo.
Los diputados quedan elegidos, entonces habrá que ver que el que quede como Presidente de la República va a tener que abrir un proceso intenso entre las bancadas; entre éstas y el Ejecutivo, entre las bancadas y los partidos políticos, y se desarrollará un verdadero ejercicio político de la democracia.
Pero cualquiera que gane tiene los mismos compromisos con los organismos internacionales, y será visto con el mismo pragmatismo o expectativas que tiene el votante en Nicaragua
Es aquí donde los programas van a jugar un papel importante. Creo que esto va a dignificar nuestras elecciones, el hecho de votar por programas y no solamente por personas.
Después de más de un año de debate político no aparece una propuesta, que es lo que le da esencia a la democracia.

La eficacia de una fórmula presidencial
Se conocen dos fórmulas presidenciales: PLC y MRS. ¿Qué valores agregados le traen a sus respectivos partidos o alianzas estas opciones, vistas por separado?
Ambas son figuras importantes. Por un lado, José Antonio Alvarado ha tenido una actividad constante en la política, en la función pública; y el otro, un dirigente demócrata cristiano, con una participación parlamentaria a comienzos de los años noventa como diputado del FSLN.
Ambos son personas con significación específica independientemente de la percepción que la ciudadanía podría tener del uno y del otro.
En cuanto a los aportes particulares que cada uno puede tener, en el caso de Alvarado, contribuirá a la consolidación interna de la militancia del PLC. Lo interesante es que dos de los cuatro fundadores del PLC hacen fórmula presidencial. Los otros dos, uno ya falleció y el otro es Alemán.
En el caso de Edmundo Jarquín, ha estado ausente durante 15 años, pero para muchos es conocido en un escenario político de hace muchos años. Indudablemente, no es conocido por un buen sector del electorado.
Es cierto que es poco conocido, incluso por un sector que apoya a Herty Lewites, pero conociéndolo, muy pronto se hará notar dada su experiencia y opinión constante sobre estrategia y política nacional.
Jarquín puede aportar un enfoque estratégico para la alianza de Herty Lewites, su conocimiento de la estrategia política y económica, de los parámetros y criterios del desarrollo, van a enriquecer mucho el discurso y la propuesta, en un momento que, en general, existe orfandad de una agenda mínima sobre los problemas fundamentales del país.
Las fórmulas presidenciales
¿Por qué han tardado el Frente Sandinista y ALN en presentar sus respectivas fórmulas? ¿Cuáles son sus cálculos?
?Imagino que están estudiando todas las opciones, desde la perspectiva de cuántos votos y sectores puede sumar un candidato a la Vicepresidencia de la República.
Si el sujeto de nuestro análisis es el Frente Sandinista, vemos que es el partido más y mejor organizado, con una militancia posiblemente más disciplinada, un núcleo duro que se ha mantenido casi invariable en las tres elecciones anteriores, y con un porcentaje electoral constante, pero no suficiente para ganar, porque su mensaje no ha podido ser asumido por sectores no sandinistas.
Me imagino que teniendo como experiencia ese hecho, por el cual no ha logrado captar un cinco o diez por ciento de afuera para poder ganar, creo que ese puede ser el razonamiento lógico del comandante Ortega y de sus estrategas electorales, para escoger su fórmula.
La situación es más delicada porque tienen enfrente a Herty Lewites, y a un MRS, que según las últimas encuestas le quitaría entre un diez y un doce por ciento (de votos).
En el caso de Montealegre, casi es el mismo fenómeno, pero al revés. Me imagino que está buscando un candidato a la Vicepresidencia de la República que pueda acarrear votos de un sector intermedio o de una clase media, aunque en Nicaragua no existe clase media como tal.
Esta alianza podría buscar dos elementos fundamentales: uno, el femenino, una propuesta atractiva para un sector que es muy importante en votos; y el otro elemento, alguien que provenga de una clase media, y que de alguna forma rompa la barrera que lo ubica como una cúpula económica y social, que le permita votos de sectores no definidos.