Política

“Hay que politizar los objetivos del milenio”

* Nicaragua es uno de los países que percibe la mayor cantidad de cooperación anual per cápita en el mundo * La clase política está ávida de poder dialogar sobre aquellos conceptos que les ayuden a mejorar sus ofertas políticas, en ese sentido, el Sistema las Naciones Unidas emprenderá acciones para divulgar los objetivos de desarrollo del milenio

Especial para END
El fin de una época y la puerta abierta a la regeneración social que Fellini sugiere en su película “Y la nave va” (1983) está presente en la oficina de Alfredo Missair, con su fantástica imagen de aquella canoa que, a pesar de la tempestad, navega sin cesar y cuyo principal pasajero es un rinoceronte que señala con su cuerno la ruta del futuro, la llave de la salvación. No le pregunté por qué esa foto en la pared, pero, al concluir la entrevista me di cuenta de que hay una identificación con su profunda vocación por superar las causas que aquejan a la sociedad, y se nota que tiene un compromiso con él mismo. Confiesa que todos los días se levanta pensando en el ladrillo que pondrá en la edificación de un mundo gobernado por la ética y el desarrollo.
Según su hoja de vida ha trabajado en Asia, África y América Latina. Es extraño, la mayoría prefiere –pienso- vivir en países desarrollados, ¿qué le motivó ir a esos países?
A diferencia de otros, me inicié trabajando en países menos desarrollados que los de América Latina, pero creo que fue mi profesión la que me indujo. La arquitectura tiene múltiples facetas y una es su contenido social, yo me interesé en la arquitectura ligada a la educación, a la salud, al urbanismo.
¿Cuénteme esa experiencia?
Cuando estaba saliendo de la universidad tenía 27 años, los países del cono sur estaban en un auge económico que les permitió generar créditos a largo plazo, con bajo interés y sin condicionamientos especiales, y me encontré en el lugar apropiado, con los conocimientos apropiados para manejar un proyecto hospitalario en el África del Oeste. A esa edad me transformé en un técnico que tenía que responder a demandas internacionales y que tenía que manejar un equipo multidisciplinario procedente de varias partes del mundo. Aprendí mucho.
¿Cómo llegó a las Naciones Unidas?
Es una historia larga, llegué un poco tarde, a los 45 años, era profesor universitario en los Estados Unidos, tenía un trabajo estable, pero era una buena edad para cambiar, y lo hice, para mí no hay decisiones malas, uno siempre toma la mejor decisión, porque es la que quiso tomar en ese momento, no hay vuelta atrás. Antes había trabajado durante muchos años como consultor para las Naciones Unidas, combinaba la academia con la consultoría internacional, ése fue mi terreno de aprendizaje. La realidad es que entré con un bagaje de experiencia de todo el mundo, había estado en lugares que poca gente conoce del África Occidental, del África Central y de Asia.
¿Eligió Nicaragua?
Elegí el puesto de Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas, me asignaron a Nicaragua y agradezco que haya sido así, este país me ha recibido con mucho afecto, es un país con alma, mi inmersión fue inmediata y total. Parte de lo sabroso que tiene Nicaragua es su gente, hay mucha opinión, discusión, mucha pasión y creatividad. Y me vengo a quedar.
¿Se viene a vivir a Nicaragua?
Sí, me quedaré por un buen rato con mi esposa.
¿No le da temor que sea un país eternamente en crisis?
Esa es parte de nuestro trabajo, no concibo cómo alguien de las Naciones Unidas se pueda sentir incómodo porque trabaja en un país con complejidades. Nuestra función está básicamente en los países donde hay un espacio para apoyar el desarrollo, nuestra función es prevenir las crisis, ayudar a resolverlas y trabajar juntos en los momentos de recuperación, impulsando las capacidades nacionales. Claro, siempre que los gobiernos lo soliciten.
Hay quienes califican a Nicaragua como el reino de la cooperación internacional, ¿qué significado puede tener eso para usted?
Es uno de los países que percibe la mayor cantidad de cooperación anual per cápita en el mundo, eso refleja que Nicaragua es importante para la cooperación internacional.
¿A qué aspira?
Aspiro a que Nicaragua llegue a un punto en donde la cooperación internacional desaparezca silenciosamente, porque el país logró funcionar con independencia, logró tener capacidades propias para enfrentar los retos de la globalización y los retos de su crecimiento interno.
A los funcionarios internacionales se les oye hablar mucho sobre teorías del desarrollo, pero, las brechas sociales son cada vez más grandes, ¿qué cree que está pasando?
Varias cosas. La disparidad social es una fuerza dinámica que hay que aprender a enfrentarla y se debe hacer dentro de un marco ético con cobertura universal, y lo digo no porque sea un idealista, un romántico que crea que se debe resolver el problema de forma global, lo digo porque la médula de la ayuda al desarrollo es el respeto a los derechos humanos, los derechos colectivos y los derechos individuales. Y en esa línea tenemos que cerrar las brechas haciendo esfuerzos y poniendo el dinero donde corresponde, que es donde están los pobres, donde están los excluidos, las mujeres, la juventud y la niñez, cuyos derechos son violados sistemáticamente.
Dijo que hay que poner el dinero donde corresponde, pero alguien tiene que desembolsar ese dinero, y sabemos que nuestro país tiene una economía deficitaria, ¿cómo compatibilizar intereses sociales con estabilidad económica?
Cuando hablo del marco de derechos no me refiero a lo social únicamente. No estoy diciendo que se debe poner todo el capital que tiene el país a disposición de la salud y la educación, exclusivamente, pero tiene que haber un balance, y si entendemos que el fin de todo es el desarrollo humano, para eso necesitamos una economía fuerte, para eso necesitamos empresas productivas. El desarrollo humano llega junto con la empresa, si no hay empresas que operen dentro de un marco ético no se obtienen los recursos para ofrecer cobertura de salud y educación a los trabajadores y sus familias. El balance es básico para la viabilidad del país.

¿Puede Nicaragua ser viable?
Yo creo que sí, tiene todos los elementos para serlo. Necesita un marco ético que le sirva de guía, que le permita soportar las contradicciones que tiene como toda sociedad. Eso le daría mayor viabilidad.
La ONU está en un sonado proceso de reforma, aparentemente el mundo está resintiendo los pesados pasos de esa criatura gigantesca que camina con lentitud, ¿cómo afecta en la práctica esa situación en Nicaragua?
Debo decir que personalmente no tengo ninguna duda de que es una reforma necesaria. Ahora que el sistema de las Naciones Unidas es pesado, depende del lado que se le mire, una compañía farmacéutica como Novartis dice tener cerca de un millón de empleados a nivel mundial. La ONU tiene que trabajar en la resolución de conflictos, en la paz global, enviar a los niños y las niñas a la escuela, vacunar a las mujeres, etcétera, y sólo tiene unos 150 mil funcionarios. Así que todo es relativo.
Pese al crecimiento económico, la pobreza aumenta. ¿Cuánta responsabilidad tiene la clase política en ese estancamiento social?
Ningún desarrollo es posible sin voluntad política y hay muchas oportunidades que se pierden por intereses políticos, eso es algo conocido. También es cierto que la cooperación internacional ignoró muchísimo a los políticos, no pensó que era necesario meterse en política para desarrollar el país. Lo bueno es que nos estamos dando cuenta de que sin un compromiso político los objetivos de desarrollo del milenio no serán posibles.
A propósito de los objetivos de desarrollo del milenio, ¿cumplirá Nicaragua ese compromiso internacional?
Lo que importa ahí no son las cifras exactas, si logrará reducir la pobreza extrema a la mitad, creo que este país tiene la potencialidad de reducir -si así lo decide- la pobreza con relativa rapidez.
Estamos en un año electoral y me llama la atención que los partidos, sus líderes y candidatos no hablan de los objetivos de desarrollo del milenio, ¿le angustia?
No me angustia, al contrario, creo que no se han apropiado de ellos porque no los hemos compartido. La clase política está ávida de poder dialogar sobre aquellos conceptos que les ayuden a mejorar sus ofertas políticas. Y sí, la pelota está de nuestro lado, entonces el Sistema de las Naciones Unidas va emprender acciones audaces para divulgar los objetivos de desarrollo del milenio. Aprovecho para anunciar que visitaremos a todos los candidatos y les pediremos que se pronuncien sobre este compromiso mundial. Si sus plataformas políticas los incluyen, les extenderemos un reconocimiento público. En el mejor de los sentidos, vamos a politizar los objetivos de desarrollo del milenio.
“Vine a Nicaragua para quedarme”
Alfredo Missair es argentino, tiene un hijo médico y “una esposa maravillosa”, dice con admiración. Pero también tiene lo que llama un hijo postizo: “Nacho”, el perro mimado de la familia. Se define como un hombre casero, le encanta el ambiente familiar y rodearse de las personas que más quiere. Su compromiso con Nicaragua va más allá de su misión oficial, “vine para quedarme” insistió, agregando: “Vine para ser parte de Nicaragua, de sus esfuerzos por el desarrollo, vine a recorrer el país y ser parte de su gente”.
Pintor y escultor
Sus preferencias personales son todas las cosas que le apasionan y la música está en un buen lugar, no le importa el género, “lo importante es que sea música inteligente, me encanta la lectura, pero también leo de todo, revistas, libros, Internet, periódicos, la medida es la calidad”, afirma sin ocultar nada.
Al preguntarle qué no ha hecho en su vida que le gustaría hacer, responde sin pensarlo: “Volver a pintar, volver a mis esculturas, volver al diseño arquitectónico, son cosas que me encantan y en algún momento las volveré a hacer, ahora las hago con el pensamiento”, concluyó.