Política

Arnoldistas y eduardistas se repelen, aparentemente


Esteban Solís

El candidato presidencial del PLC, José Rizo, aseguró que ganará las elecciones en primera vuelta, aún cuando participen cuatro o cinco aspirantes, también afirmó que obtendrá una cantidad suficiente de diputados para acabar con el pacto.
Rizo, quien anunciará a su compañero de fórmula el próximo martes nueve de mayo, hizo un ruidoso almuerzo en su residencia, local hasta el que llegaron Arnoldo Alemán y José Antonio Alvarado, que sin duda, ya dio el paso para reincorporarse al PLC.
En ese evento había más de cien personas, entre ellas descendientes de varios presidentes liberales, desde Zelaya hasta Somoza, diputados, directivos del partido y allegados al candidato.
Alemán, que poco a poco va haciendo apariciones en actos públicos, no quiso hacer comentarios sobre la famosa unidad del liberalismo, argumentando que estaba dedicado a las tareas agrícolas.
Alvarado, por su parte, afirmó que estaba negociando su regreso al PLC, tras defender su participación en un eventual gobierno liberal con cuotas de poder tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo.
“Es muy difícil hablar de la gobernabilidad si no hablás también de posiciones donde se pueda tomar decisiones, porque la Alianza Liberal Nicaragüense que preside Eduardo Montealegre ha hecho propuestas tangibles al PLC en base a cargos, en base a la presidencia, diputaciones y puestos en los ministerios”, comentó.
Bonilla: Alvarado busca cuotas
Ayer mismo, los dirigentes de ALN Jamileth Bonilla y Mauricio Mendieta criticaron el hecho de que Alvarado negocie tanto con el PLC como con ALN, no por asuntos de la unidad del liberalismo, sino por cuotas de poder.
Bonilla negó que Montealegre haya aceptado las propuestas de Alemán para suscribir una alianza. Dijo que el planteamiento del líder del PLC es la vicepresidencia de la República, 15 diputaciones y el compromiso de la bancada de la ALN de votar a favor de una amnistía para el mismo Alemán.
Mientras tanto, Rizo instó a Montealegre a despojarse de los egoísmos y de las ambiciones personales para no dividir el voto “democrático”. En ese sentido precisó que “si los egoísmos y las ambiciones personales llevan a dividir el voto y piensan exponer a Nicaragua para que lleguemos a una segunda vuelta, será responsabilidad de él”, refiriéndose a Montealegre.
“De todas maneras, en la primera vuelta se decide, porque sólo Rizo le gana a Daniel, vayan a cuatro, cinco o seis bandas las elecciones”, manifestó un Rizo desbordado de entusiasmo, quizás por la presencia de Alemán.
Aseguró que no bastaba ganar la presidencia de la República sin tener un respaldo de una bancada en la Asamblea Nacional, es un gobierno débil como el actual del presidente Enrique Bolaños.
Cenis como carambola
Rizo no desaprovechó la ocasión para insistir en el tema de los cuestionados Certificados Negociables de Inversión, Cenis, señalando que no se ha dicho todo y que hay que investigar profundamente, para evitarle que las generaciones futuras carguen con esa deuda enorme.
El candidato dijo que ese asunto no tiene nada que ver con la campaña electoral, porque “es necesario que la población sepa, lo triste es que el tema de los Cenis chorrea sangre, eso es impropio y es necesario aclarar qué bancos se han beneficiado, quienes han participado y beneficiado de este negocio en Nicaragua”.
La casualidad es que el candidato presidencial Montealegre y su principal aliado, Mario Rappaccioli, ex presidente del Partido Conservador, están ligados a dos bancos que participaron en la operación de los bonos de inversión.
Alemán, que también comentó sobre ese caso, dijo que lo que se cuestiona no es la emisión de los Cenis, sino “cómo un crédito A lo ponen en E y cómo los activos de un banco de 500 ó 400 millones de dólares lo venden en 32 millones de dólares”.
Observó que la reclasificación de esas carteras no la hizo el Banco Central de Nicaragua, sino los bancos privados en 2003, cuando él ya no estaba en el poder.
Alemán evadió casi todas las preguntas sobre asuntos de la política nacional argumentando que ahora ocupa parte de su tiempo en leer las sagradas escrituras.