Política

"Desarticulación no está en las opciones"

Desde las primeras horas de la noche del pasado martes, los “efemelenistas” salvadoreños tuvieron que engullir dos noticias, duras de asimilar al instante. El líder histórico su partido, Schafick Handal, había fallecido, y consigo, el futuro de la agrupación estaba signada por dos caminos a tomar, según los adversarios: la pérdida de su máximo líder los uniría de una vez o los separaría en nombre de la tormentosa historia reciente de deserciones masivas. Handal será enterrado hoy, y a su lado, el FMLN aparenta sepultar la noción de que tomarán el primer camino. Salvador Arias, uno de los diputados de primera línea del FMLN, el partido más grande de la izquierda salvadoreña, habla para EL NUEVO DIARIO sobre cuáles son las opciones, tras la pérdida de su máximo líder

Humberto Meza

Los lamentos de muchos no pudieron evitar compartir sus sentimientos con la morbosa duda de lo que ocurriría en Nicaragua, si el Frente Sandinista – el partido gemelo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) – pasara en estos momentos por la misma pérdida. Schafik Handal, el líder histórico del partido salvadoreño, falleció a causa de infarto, y la reacción nicaragüense no se abstrajo de las comparaciones.
Quienes así lo vieron, no escondieron su agrado de pensar que el FSLN viviera tal experiencia con la desarticulación total del partido, a juzgar por el control que ejerce sobre el mismo, Daniel Ortega, su más visible líder.
Sin embargo, los diputados del FMLN están dispuestos a demostrar que, pese a las analogías con el FSLN, este camino no es una opción. Si bien Handal es sepultado hoy, cinco días después de su muerte, los diputados “efemelenistas” eligieron desde el viernes a su sustituto en la jefatura de la bancada legislativa.
Ahora se preparan para redefinir sus estrategias de campaña, ante las elecciones legislativas y municipales de El Salvador, previstas para marzo próximo, “en memoria de Schafik”, explica Salvador Arias, uno de los cinco coordinadores de la bancada del FMLN, que aunque no es miembro de la antigua comandancia guerrillera, participó activamente en el Frente Democrático Revolucionario (FDR), el brazo político más importante que tuvo el FMLN hasta 1979, y que ahora se reedita como una agrupación política integrada por los desertores.
“La muerte de Schafik no nos obliga a reestructurarnos”, añade durante una extensa conversación telefónica entre Managua y San Salvador, mientras en el plenario del poder Legislativo, desde donde Handal sesionaba, se erguían un par de velas en su honor.

¿Qué va a cambiar en el FMLN, a partir de ahora?
Schafik era el líder principal del partido, y la pérdida de un liderazgo como ese, sin duda alguna, impacta, pero no nos obliga a ninguna reestructuración. Más bien, lo que tenemos que hacer es buscar mayor cohesión. Los partidos políticos no tienen, en ninguna parte del mundo, cohesión total, pero nosotros podemos decir con total tranquilidad, que después de las últimas elecciones (partidarias), estamos tranquilos.
Tampoco esperamos por esto sufrir alguna lucha de liderazgo o de puestos. Eso está descartado.
Sin embargo, la lectura que se hace es que el FMLN “post-Handal” se enfrenta al dilema de cohesionarse en torno a la memoria de Schafik o atomizarse aún más. ¿Cómo administrarían ustedes algunas de estas opciones?
Más atomización no le veo por dónde vaya a ocurrir.
Nosotros hemos sufrido un proceso, desde 1979, donde sectores del partido que tenían una visión diferente al ideario revolucionario-socialista entraron en acción, y trataron de llevar el partido hacia el centro.
Con eso, la derecha tuvo mucha habilidad para alentarlo, y luego muchos compañeros de la alta dirigencia, como (Joaquín) Villalobos o Facundo Guardado, que fueron de la comandancia, cayeron en el juego, a partir de una lucha de poder, donde ellos pretendían desplazar la corriente socialista, en la cual no sólo estaba Schafik, sino muchos de nosotros.
Y somos tantos, a tal punto que logramos frenarlos. Y el partido ha venido viviendo una depuración de ese núcleo que lo que quería era convertir al FMLN en un partido social-demócrata clásico, al estilo europeo, hasta querer llevarlo a un partido de corte de derecha. Nuestro trabajo fue con Schafik, pero lo hicimos en equipo, no era sólo responsabilidad de él.

Cuyo proyecto se va a reforzar ahora a partir de su misma muerte.
Sin duda, porque tenemos totalmente el control, no en el sentido de manipulación. Ya ve que la gente ésta (disidentes) se fue yendo del partido, porque la derecha les tendió una trampa. Dejaron la lucha interna ideológica. Cayeron en la tentación. La derecha les ofrecía dinero, espacio, y les dio la apariencia que se convertía en salvadores de esos partidos, pero después la misma derecha los ha botado a todos.
Los últimos que se fueron son los del MDR (Movimiento Democrático Revolucionario), quienes se robaron tres siglas de una organización política que habíamos formado antes, como brazo político del FMLN. De modo que todos estos procesos han hecho que el FMLN tenga ahora una estructura reforzada. La desarticulación no está en las opciones.

¿Y el regreso o al menos el diálogo con esos que se fueron, están en las opciones, a partir del fallecimiento de Schafik, para reunificar a la izquierda salvadoreña?
Ahí ya vienen dos cosas. Una cosa es una estrategia de alianzas, que ya la tenemos en acción, y otra muy distinta es la del diálogo con los que se fueron. El problema es que éstos (que se fueron) tomaron una actitud demasiado visceral y entraron en una alianza abierta con la derecha.
Para que nosotros hagamos una alianza con ellos, tendrían que tomar una posición ante el pueblo, donde renuncien públicamente a esa posición de derecha con que el pueblo los identifica, porque han actuado contra el pueblo, aprobando la dolarización, el TLC con Estados Unidos, las privatizaciones, el aumento del IVA (impuestos). En fin, cosas en contra de un proyecto progresista en este país.
Por eso es que cada vez que van a elección, desaparecen como partido, pierden su personería jurídica y tienen que aliarse con la derecha, aprovechando que tienen mayoría en la Asamblea Nacional, para darse vida artificialmente, pero rompiendo el orden legal de este país.

¿Con esto, entonces, es válido entender que la existencia o no de Schafik no es ninguna condición para que estos ex efemelenistas regresen al FMLN?
Claro. Es que Schafik no era la razón del pleito. Esa es otra manipulación que la derecha ha logrado meter, y que ahora le va a costar, porque como ellos toda su carga la pusieron contra Schafik, no sé cómo van a hacer ahora. En ese sentido, ellos se equivocaron.
Según ellos (la derecha), el voto débil contra nosotros ha sido el del comunismo, el de una izquierda revolucionaria, metiendo el miedo de que con el comunismo viene la destrucción. Y se concentraron en hacer ver que Schafik era el gran demonio, que manejaba él solo este partido.
Ahora se darán cuenta que no existimos de esa manera, que somos muchas personas alrededor de un proyecto, que consigue mantenerse vivo.

¿Sus adversarios entonces perdieron, nada más que el mayor referente de la oposición?
Así es. Ella (la derecha) ha perdido el referente a quien estar golpeando. Es que satanizaron tanto a Schafik, que ahora no pueden seguir diciendo lo que decían. Ya vimos que ahora él más bien era un referente nacional, y luchador estadista.

Cambiando un poco de perspectiva, ustedes van a elecciones en marzo. Al perder esta referencia de oposición que tenían entre sus adversarios ¿cómo podrán organizarse para seguir en la campaña? ¿Encuentra en esto una ventaja o una dificultad?
Entre el dolor y lo que significa, para el FMLN, la pérdida de Schafik, quien más pierde electoralmente, es la derecha. Ahora lo que sale es la figura de quien él era realmente, y la derecha pierde el discurso de oposición y su mismo referente sobre el que se construía.
Al margen de eso, nosotros ya estábamos en la tarea de alcanzar la mayoría en la Asamblea Legislativa. Ahora lo vamos a hacer con más fuerza. Tenemos una militancia enardecida, que con el golpe que ha vivido, va a luchar con más fuerza para alcanzar ese triunfo electoral.

¿Cambiarán alguna estrategia de campaña?
Bueno pues, la campaña sigue igual. Ahora va a tener un insumo adicional que de seguro le va a dar mucha fuerza por la memoria de Handal, a partir del lema de “Schafik vive, la lucha sigue”.

Al margen de la oposición local, Estados Unidos es también un actor muy fuerte en toda elección salvadoreña. Con la desaparición de Handal, ¿qué va a cambiar con respecto a EU?
Frente a Estados Unidos hemos tenido una posición plena como partido. A muchos nos ha tocado liderar campañas contra las estrategias norteamericanas. Hace un poco más de un año, Estados Unidos hasta le había restringido la visa a Schafik.
Ahora, los gringos saben que el nuestro es un proyecto estructurado, pero no hay duda que la pérdida de un liderazgo vaya a crear en ellos la idea que eso nos va a debilitar o fragmentar. Es bueno que lo sigan pensando. Mire, Schafik fue siempre una persona que trabajaba en equipo, aunque dé la impresión de que controlaba todo. Los procesos de decisión no eran así de autoritarios.

¿Eso quiere decir que su postura ante Estados Unidos no va a cambiar en nada?
No, no, no. El comportamiento ante los norteamericanos es producto de los intereses de nuestro pueblo. No es una opinión personal, sino que es una parte de nuestro proyecto, y del proyecto gringo ante nosotros. Tenemos una bandera de lucha clara contra el TLC, contra el entrenamiento de policías, contra la forma en que quieren hacer quebrar la empresa local.
Pero igual, nosotros hablamos con el Departamento de Estado cada vez que creemos que es necesario. Tenemos una relación con congresistas demócratas y republicanos, tenemos un trabajo de relación con sindicatos norteamericanos, o vamos al Departamento de Estado cuando creemos necesario. Pero nuestra política es clara. Estamos en contra del gobierno de (George) Bush.

Para muchos, la conducción del FMLN ha tenido trazos personalistas, por la conducción de Schafik. Al no existir Schafik, ¿habrá una especie de líder sustituto que conduzca al partido de la manera que lo hizo Handal?
Nosotros no podemos perseguir que como ya murió uno, sigue el otro. No, eso no se da. Ahora, eso no quiere decir que en el partido no tengamos otros liderazgos. En el FMLN hay varios líderes con rasgo político internacional, pero nadie está buscando cómo sustituir el liderazgo de Schafik. Y si alguien lo está pretendiendo, pues se va a equivocar porque va a topar con pared.

Abriendo un poco más el foco, vemos que en la región latinoamericana están tomando vigor muchos proyectos anti-estadounidenses, ¿cree que este contexto vaya a incidir en cambios en Centroamérica, en este sentido?
Tengo la perspectiva, por la información que tenemos de Nicaragua, y por lo que hemos discutido en el partido, que la posibilidad de que el FSLN gane la Presidencia es muy alta. Es lo que sentimos en El Salvador.
Sin duda alguna, esto sería un factor importante que articula la conformación de un solo proyecto regional, aun con los obstáculos de Norteamérica. Evo Morales es un fenómeno natural, y no artificial. El mismo proceso se va dando en México. Es un contexto que cuenta.
¿De llegar Ortega a la Presidencia, ustedes ya han analizado las posibilidades de un proyecto político regional?
Nosotros, de hecho, mantenemos activa una política de alianzas con los partidos de izquierda de Latinoamérica. Es más, creemos que la izquierda de Centroamérica tiene que ser una izquierda cohesionada, porque tenemos, digamos, luchas comunes.
Hay cosas, como el neoliberalismo, un gobierno republicano radical y una serie de problemas sociales, que nos une como resistencia. Entonces, la llegada del FSLN tiene que reforzar esa posibilidad, y quizás poder hacer lo que no hicimos anteriormente, que es darle fuerza a esto, de manera que se promueva históricamente, capitalizando nuestras experiencias con los movimientos sociales centroamericanos.