Política

"Cambio institucional profundo"

* Opiniones oscilan entre Constituyente o extensión de reforma en la consulta que se haga * Nuevo Presidente de la Asamblea Nacional “se acomoda” en su cargo y adelanta algunas opiniones en visita al Nuncio

La propuesta presidencial de un referendo para aprobar las suspendidas reformas constitucionales, sumada a la proximidad de las elecciones presidenciales de este año, se configura como una oportunidad para que el 10 de enero de 2007 se formalice algo más que un cambio de Gobierno.
Antonio Lacayo, ex ministro de la Presidencia, y el analista Carlos Tünnermänn, coincidieron en que el referendo convocado por el presidente Enrique Bolaños debería aprovecharse para que los nicaragüenses se pronuncien sobre un cambio de sistema. “No necesariamente tenemos que aprobar una Constituyente. Si todo mundo está de acuerdo en construir 500 megavatios de energía renovable, por ejemplo, no se requiere de cambiar toda la Constitución, sino únicamente del mayor consenso posible”, argumentó Lacayo.
En su informe ante el Parlamento, Bolaños incluyó como una necesidad política la aprobación de un referendo, que permita a los electores opinar sobre reformas libero-sandinista a la Constitución, las mismas que el año pasado provocaron tensión entre el Ejecutivo y Legislativo.
Sin embargo, algunos analistas consideran que ese proceso podría ir más allá, otorgando a los electores la posibilidad de definir temas de mayor alcance, como la frecuente crisis en el sistema educativo, presupuesto nacional de Salud, el colapso energético y hasta los mismos temas institucionales.
“Atentos a boleta de diputados”
Pese a la escasa voluntad que los diputados mostraron en 2005 por someter a consulta popular esas reformas, Lacayo considera que al ser este un año electoral, surgen algunos factores que facilitan un referendo más amplio. “Todos los poderes del Estado pasan por una fase muy débil. Al ver que la Asamblea Nacional no tuvo el consenso ni para elegir a sus directivos, perdió toda autoridad moral para tomar decisiones. El Ejecutivo vive su último año, de modo que a esas estructuras no debemos darle mucha importancia. Es la gente la que debe hacerse sentir”, valoró.
Para el ex ministro, el reto es identificar las preguntas que deben incluirse en una consulta, para no dar espacios a generalidades. Tünnermänn comparte esta idea a medias, pues interpreta que con la Ley Marco, la boleta para elegir a diputados en noviembre próximo adquiere una importancia significativa.
“De haber una presión popular que propugne cambios al sistema, lo más lógico es que la gente ponga más atención que nunca a la lista de diputados a elegir en noviembre, pues ellos serán los que en 2007 tengan la voluntad de aprobar o no esos cambios”, destacó.
Tünnermänn coincide en que el referendo sería incompleto de ejecutarse para formalizar las reformas constitucionales, “pero sería un primer paso, y muy importante”, aclara.
Gómez se acomoda
Al margen de este debate, el presidente de la Asamblea Nacional, Eduardo Gómez, descartó que el referendo constituya un nuevo foco de conflicto con el Ejecutivo, pese a lo establecido en la Ley Marco. “No veo por qué (pueda producirse una nueva confrontación). La intención es que trabajemos en acuerdo y consenso los dos poderes, para sacar las leyes que beneficien al país”, comentó.
Gómez visitó ayer al nuncio apostólico, Jean Paul Gobel, como parte de una gira de presentación ante el Cuerpo Diplomático acreditado en el país.
Gobel instó a los legisladores a emprender con seriedad su labor parlamentaria. “El Cuerpo Diplomático tiene una gran simpatía por el pueblo de Nicaragua y sus instituciones. Esperamos que la unanimidad manifestada en la elección del presidente de la Asamblea, se manifieste también a la hora de pasar al trabajo serio. Hay muchas cosas urgentes que hacer”, dijo.