Política

Lucha por el control legislativo en año electoral

La crisis institucional por el control de la Junta Directiva en la Asamblea Nacional evidenció el inicio prematuro de la campaña electoral entre los partidos políticos con expresión parlamentaria, los que buscarían colocarse en una mejor posición que sus adversarios políticos, a fin de obtener el triunfo electoral en los comicios nacionales del próximo cinco de noviembre. La presidencia del Poder Legislativo, que debió elegirse el pasado nueve de enero, se convirtió en un símbolo que podría ser mostrado como trofeo en la campaña electoral, por cualquiera de las bancadas mayoritarias y sus respectivos aliados. La tercia entre el Frente Sandinista (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) refleja que ambas agrupaciones políticas están dispuestas a trenzarse en una mortal lucha, utilizando todo tipo de herramientas para descalificar a su contrincante, para ganarle la partida en las urnas electorales

Por primera vez en la historia de la Asamblea Nacional, desde su instalación en 1985, no fue electa la Junta Directiva el pasado nueve de enero, como establecen los estatutos de ese Poder del Estado, debido a contradicciones entre las bancadas del Frente Sandinista (FSLN) y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), los que arrastraron en sus intenciones a sus colegas de las bancadas minoritarias.
Los esfuerzos del presidente Enrique Bolaños y del cardenal Miguel Obando, quienes han procurado ser facilitadores en la solución de la crisis, se estrellaron contra la intransigencia de algunos representantes en el Parlamento.
EL PLC rehusaba la candidatura de cualquiera de los disidentes de esa agrupación política por razones de “principios”, y porque vetaron la candidatura de su jefe de bancada, Enrique Quiñónez.
Éstos, en cambio, señalaban la supuesta terquedad de Eduardo Montealegre, líder de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), para aceptar a un candidato como titular del Parlamento que no fuera de su bancada. Esto mantuvo al Legislativo en punto de ebullición, hasta obligar al PLC y al FSLN.
Cairo Manuel López y Luis Humberto Guzmán, ex presidentes de la Asamblea Nacional, y la ex diputada Dora María Téllez, coinciden en que la confrontación sostenida durante una semana por los legisladores constituye el banderillazo de la campaña electoral, seis meses anticipados, en una carrera por alcanzar el triunfo electoral de noviembre próximo.
Atípica y transgresora
López recordó que esta elección de la Junta Directiva es “atípica”, y aunque no es ilegal, considera que transgrede la normativa interna y afecta la imagen de ese Poder del Estado.
Guzmán, Téllez y López difieren en cuanto a la importancia de dirigir la Junta Directiva del Parlamento, pero coinciden en que la falta de acuerdos entre el PLC y el FSLN obedece a que ambos pretenden alejarse, para evitar que en los comicios presidenciales sean señalados de pactistas.
“No quieren aparecer cooperando y prefirieron mantener una imagen de distancia, porque cuando cooperan entre sí, les ponen el fierro de pactistas o de haber pactado. Para ellos tiene un costo político grande, y por eso se resistieron a cooperar (para superar el impasse legislativo)”, estimó Guzmán, miembro de la Convergencia Nacional que encabeza el FSLN.
López estima que con el conflicto legislativo se adelantó el proceso electoral por la silla presidencial, no obstante, considera que los partidos también trataron de ubicarse en posiciones ventajosas en la directiva parlamentaria, para incidir directamente en la inclusión de los temas de su interés en la agenda legislativa.
Según Guzmán, cualquiera de los dos partidos políticos que controle la directiva del Parlamento, no tiene mayor trascendencia en un año electoral, por cuanto lo considera una plataforma demasiado indirecta para cualquier candidato presidencial. Guzmán hizo la salvedad del interés por controlar el Parlamento, por parte del PLC, porque pretende impulsar una amnistía para Arnoldo Alemán.
Los intereses detrás del Parlamento
La opinión de ambos políticos contrasta con la sostenida por la ex diputada Téllez, Presidenta del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), quien cree que detrás del control parlamentario está la conveniencia de imponer una agenda parlamentaria, pero, además, señala que el Parlamento cuenta con una vasija de recursos que pudiera servir para financiar parcialmente la campaña electoral del partido que lo controle.
“La Asamblea Nacional maneja una serie de recursos que se expresan en la enorme cantidad de asesores que son nombrados por los partidos políticos, dinero para publicidad y fondos diversos, naturalmente muchos quieren tener acceso para poder colocar como asesores a algunas de sus fichas que tienen que hacer campaña electoral, es decir, para financiar parte de la campaña electoral durante este año”, anotó Téllez.
¿Quiénes son los grandes perdedores de este conflicto parlamentario?
Guzmán opina que ninguno de los actores políticos logró controlar las negociaciones, porque hasta la semana pasada no lograron resultados concretos.
Téllez desestima que haya perdedores. “En general, pierde la Asamblea Nacional, porque el espectáculo que han dado los diputados es deplorable, no es lo mismo un debate, discutir a quién poner en la Junta Directiva o que se tarden, eso puede ser hasta normal, pero todo lo que se han dicho, el espectáculo de Roberto Sánchez y Gerardo Miranda, ha sido lastimoso”, comentó.
López no descartó que pese al costo político que tendrían que pagar el FSLN y el PLC, se aproximen para superar el estancamiento y elegir la nueva directiva, designando en la presidencia a una persona “que no sea totalmente sandinista ni totalmente liberal”, sino que presente posiciones más o menos independientes.
Montealegre ganador
Guzmán desestima que la imagen del Eduardo Montealegre haya sido afectada por buscar un acuerdo con el FSLN para nominar a un diputado de ALN-PC en la Presidencia del Parlamento, y más bien lo valora como alguien que ha tratado de contribuir con la gobernabilidad de la Asamblea Nacional. “Creo que de alguna manera el mito, el prurito de la relación con el FLSN como algo negativo, se ha ido superando”, comentó Guzmán.
López es del criterio que de ser electo un diputado de su movimiento político, Montealegre saldrá beneficiado de cara al proceso electoral, y en caso contrario, considera que no será perjudicado, “más bien quedará como un gran actor, que intervino en las distintas negociaciones que se dan en el país”, anotó.
Téllez considera que Montealegre se metió innecesariamente en esa lucha, la cual constituye una trampa para él, porque el PLC está tratando de desacreditarlo, para evidenciarlo como poseedor de un pacto con el Frente Sandinista.
“Montealegre está en una trampa, el PLC quiere dejar en evidencia que se está arreglado con el Frente y Bolaños para controlar la Asamblea, eso es lo que trata de hacer el PLC, y es difícil que se pueda quitar ese estigma, entonces el PLC trata de detener la elección lo más posible, para ponerlo más en evidencia”, razonó Téllez.
Guzmán sugirió que el presidente de la Alianza por la República (APRE), diputado Miguel López, pudo sufrir mayores costos personales, porque después de repudiar y rechazar abiertamente el pacto libero-sandinista, ahora pretende retornar al PLC.
Crisis del 95
La ex diputada Téllez cree lo contrario, y supone que Miguel López no pagará ningún costo político, porque únicamente está buscando su recolocación en el PLC, alegando que ha estado impulsando una alianza APRE-PLC.
La ex legisladora estableció una clara diferencia entre esta crisis institucional con la que interpretaron los diputados en 1995, con la división interna en las bancadas del FSLN y la Unión Nacional Opositora (UNO), que llevó al poder a doña Violeta Chamorro.
“La crisis que hubo en la Asamblea en el año 95 tenía que ver con reformas constitucionales a profundidad, aquí estás hablando de posiciones de poder, no hay nada de fondo, si te fijás no hay discusión de agenda, no hay discusión de fondo, lo que se discute es quién agarra qué cargo”, dijo.
Guzmán consideró que la crisis de 1995 fue el resultado del forcejeo con el gobierno de Chamorro por reformar a la Constitución y democratizar el país, a fin de darle un contenido institucional a la transición política.
“Sin reforma a la Constitución, no habría habido transición democrática, aquello se habría reducido a ser un simple cambio de personal político, pero me parece que ahora es nada más el conflicto por quién preside la Asamblea, y con la restricción de que los partidos grandes no quieren cooperar entre sí”, comentó.
Las “deserciones”
Guzmán y Téllez restaron importancia a las recientes deserciones del diputado liberal Alfonso Ortega Urbina y del sandinista Gerardo Miranda, porque consideran que no existe crisis interna que indique un desmoronamiento en ambas agrupaciones políticas.
Ambos legisladores se trasladaron a las bancadas de ALN-PC y PLC, no obstante, Miranda retornó horas más tarde a la bancada sandinista, asegurando que había sido enviado por la dirigencia de ese partido para cumplir “una misión”, al infiltrarse a las filas del liberalismo.
Guzmán valoró positivamente la labor desarrollada por los funcionarios de la embajada estadounidense en la elección de la directiva parlamentaria, porque no han sido protagónicos o simplemente han sido discretos.
“Me parece que en esta oportunidad han sido más discretos. No están dando consejos flagrantemente, si tienen alguna participación debe ser muy a sotto voce, pero no los veo involucrándose clara y directamente. Creo que al final, el peso de la opinión pública, la circunstancia de reconocer de que cuando intervienen se equivocan, pues en esta oportunidad los ha tenido al margen”, manifestó.
Habrá que ver si en la sesión de hoy, a la que han sido convocados los legisladores, continúa extendiéndose el capítulo final de la novela por el control de un Poder del Estado en crisis política y económica.