Política

“Amarrarse a EU es anacrónico”

En un contexto donde la mayoría de las naciones del continente toman el camino de la resistencia anti-estadounidense en las urnas, lo que normalmente se espera es que las plazas más importantes lo reflejen. Pero Augusto Zamora, ex funcionario nicaragüense y experto en Relaciones Internacionales, no observa tal evidencia. México y Brasil, los principales países de América Latina, podrían no decidir de la misma manera. En el primero, porque el tema migratorio, el enfoque central en las elecciones de julio, no es un tema exclusivo de la izquierda mexicana, y en el segundo, porque la corrupción del PT ha consumido al gobierno de Lula. ¿Cuál será la posición de América Central?

Humberto Meza

Augusto Zamora tiene la convicción de que, pese a las frecuentes crisis, América Latina dejó atrás el momento de las democracias vigiladas.
Al menos es la experiencia de América del Sur, donde el triunfo del indígena aymara Evo Morales en Bolivia, país mayoritariamente étnico, coincide con el fin de la era de un sindicalista (Lula da Silva) en Brasil, el país más grande de la región.
Todo ello, apartando la posible confirmación de un gobierno socialista en Chile, el país más privatizado, y las posibles renovaciones en México, Colombia, Haití, Costa Rica y Nicaragua durante todo el año, el período electoral más intenso de la historia.
¿Cuáles son las razones para la construcción de un eje contrario a los intereses estadounidenses? Zamora, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid, cree que el cambio empezó (para ironía de Estados Unidos) desde el final de la guerra fría, y se ha extendido con el fracaso liberal.
“Además, la pérdida del miedo permitió la reagrupación y reorganización de la izquierda, la que se ha valido del juego democrático para acceder al gobierno”. Sin embargo, la expectativa es valedera.
¿Le parece que el triunfo de Evo Morales y los gobiernos de Chávez, Lula y Tavaré marcan algún patrón en la región?
El cambio de patrón se remonta a años atrás, aunque se haya materializado con el triunfo electoral de candidatos de izquierda en varios países. Sus orígenes están desde el fin de la Guerra Fría, que privó a EU y sus aliados internos, del pretexto para mantener aplastados a los partidos, sindicatos y movimientos de izquierda.
Un momento de inflexión lo marcó el fracaso del golpe de Estado contra Hugo Chávez, que de haber triunfado, habría devuelto a la región el modelo de democracias vigiladas, más bien seudo-democracias, que tanto gusta a las oligarquías y sus valedores extranjeros. Creo que la izquierda seguirá fortaleciéndose y ganando en otros países este 2006. Las elecciones más importantes son las de México en julio y Brasil, en octubre, por la simple razón de que estos dos países representan el 70% de la economía latinoamericana.
Estados Unidos y muchos observadores no muestran mayor preocupación por estas elecciones que “transitan” hacia la izquierda, haciendo una distinción entre la “izquierda con valores democráticos” y otra que demuestra lo opuesto. ¿Le encuentra sentido a esa distinción?
Esa es una división cínica y perversa, que busca dividir a la izquierda en buenos y malos, siendo los “buenos” aquellos que respetan en sus gobiernos los intereses extranjeros, limitan al máximo las transformaciones económicas y sociales y, en última instancia, terminan por desnaturalizar a la izquierda. Son los casos de Lula en Brasil, al que ha criticado la propia Iglesia brasileña; y la Convergencia en Chile.
Los “malos” son aquellos que aspiran a realizar transformaciones más profundas en sus países, lo que inevitablemente les lleva a chocar con EU, las transnacionales y oligarquías nativas. Contra ellos dirigen sus baterías, para desacreditarlos e intentar aislarlos, aunque hasta ahora poco éxito ha tenido en esa campaña.
¿Qué marcó la diferencia en Bolivia, para que en esta ocasión Evo Morales ganara la Presidencia? No es la primera vez que se postulaba al cargo.
Bolivia había vivido varios años de inestabilidad social, que terminaron con la caída de dos presidentes. Eso, sumado a la entrega de los recursos naturales del país a empresas extranjeras, con el consiguiente castigo a los más pobres, provocó una mezcla de rechazo y cansancio hacia la clase política tradicional. Una amplia mayoría de la población entendió que era imprescindible un cambio, y que ese cambio lo representaba Morales y el MAS (Movimiento al Socialismo). De ahí el voto abrumador obtenido, pues el MAS también controla el Parlamento.
Intervencionismo y declive de EU
¿Se puede percibir alguna incidencia de las decisiones electorales de América del Sur, en Centroamérica, considerando que este año Nicaragua y Costa Rica también van a elegir?
Podría haberla en Nicaragua, no en Costa Rica, donde los dos partidos mayoritarios tienen escasa diferencia entre ellos, sin embargo, el resultado electoral en Nicaragua está fuertemente condicionado por la política interna e injerencia descarada de la Embajada de EU. Creo que ningún país del área sufre un intervencionismo tan abierto y dañino como este país.
Pero podemos afirmar que nunca, desde 1979, la coyuntura regional e internacional ha sido tan favorable a un nuevo triunfo del sandinismo en Nicaragua. Esa coyuntura permitiría una afluencia importante de inversiones y recursos, que hoy nadie otorga tanto por la corrupción rampante, como por el descrédito del actual gobierno. Otra cosa es que los dirigentes de izquierda sepan aprovechar la oportunidad y actúen de forma congruente, para asegurar en lo posible la victoria sandinista.
El tema migratorio será prioritario para las elecciones mexicanas, tomando en cuenta la instauración del muro en la frontera por EU. ¿Le parece que este asunto va a pesar en los procesos electorales de Centroamérica?
La decisión del Congreso de EU para construir un muro con México es aberrante, y una prueba más del inmenso abismo que cada día separa a EU de Latinoamérica. Si se llega a construir, tendrá un impacto muy negativo en todos los órdenes, aunque en ninguno será tan dramático como el humano.
Los muros no detienen la emigración ilegal, sólo aumentan el costo en vidas. El tema debería ser bandera de todos los partidos, pues es un asunto de carácter nacional, aunque no caben los engaños.
Los gobiernos de derecha son muy obedientes de Washington y estarán más dispuestos a callar que a criticar esa barrera infame. La gente, a la hora de votar, debe tomar en cuenta este tipo de cuestiones, pues la emigración es uno de los temas más delicados e importantes en México y Centroamérica.
A propósito de México, Marcos y el EZLN empezaron un nuevo momento en su lucha, con “la otra campaña”, ¿tendrá alguna incidencia para las elecciones en México? ¿Ya pasó el momento de Marcos o simplemente es un momento distinto?
No creo que los zapatistas tengan una gran influencia en México, más allá de los dos Estados donde actúan. Marcos y el EZLN son símbolos de las luchas indígenas, pero creo que la sociedad mexicana, se mueve por otros derroteros. Además, su rechazo al sistema político mexicano los deja fuera de circulación, y eso relativiza mucho su peso.
El fracaso de ALCA y el factor petróleo han demostrado ciertos “desaciertos” de EU en la región, que Rice intentó salvar en su viaje por el área en 2005 ¿Encuentra alguna política definida de EU hacia América Latina, en sintonía con estos fracasos?
EU vive su momento más bajo desde la Guerra Civil de 1861-65 y mucho de lo que vemos es producto de su declive. El ALCA es poco más que un cadáver y la insolvencia económica de Washington le impide contrarrestar a sus grandes rivales en Latinoamérica, Unión Europea y China.
En la pasada Cumbre de las Américas, EU intentó mejorar su decaída imagen, pero el resultado fue muy pobre. Latinoamérica ocupa dentro de la administración Bush, un lugar muy secundario. No tienen una política clara, entre otras razones porque los acontecimientos los están desbordando, sobre todo en Sudamérica, y no saben cómo actuar.
Sus ámbitos tradicionales de influencia militar, económico y político, se han reducido drásticamente, y ello le ha privado de medios de presión. Sólo en países cooptados como México, o muy débiles como en Centroamérica o Colombia, siguen actuando como siempre. Creo que el declive se acentuará en los próximos años y décadas.
El año despunta con las elecciones en Chile. De conseguir Bachelet el triunfo ¿hay posibilidades de superar el impasse fronterizo con Perú, considerando el manejo chileno a la situación carcelaria de Fujimori?
Las cuestiones territoriales o de frontera no dependen de los cambios de gobierno. Descartados los medios violentos, los países sólo pueden acudir a la negociación o los tribunales judiciales o arbitrales. Supongo que en algún momento, en los próximos años, Chile, Perú y Bolivia tendrán que someter sus controversias a cualquiera de estos medios, entre otras razones, porque debilitan seriamente la integración regional.
¿Qué pesará más en las elecciones brasileñas para que Lula se reelija? ¿Los problemas domésticos del PT o el liderazgo brasileño para articular una alianza regional (Venezuela-Uruguay-Argentina-Bolivia)?
Indudablemente las cuestiones domésticas. Lula ha perdido a buena parte de su base electoral al gobernar con olvido de quienes le eligieron. La Iglesia brasileña, hace poco más de una semana, le criticó abiertamente por haber abandonado la política social. Su propio partido, el PT, ha sufrido mucho con los escándalos de corrupción y la política de corte neoliberal asumida por Lula. Espero que Lula retome su camino original, reorganice al PT y cree las alianzas necesarias para volver a ganar las elecciones.
Por primera vez, el gobierno de Uribe entró en contradicciones con Washington, por el manejo del tema de desarme ¿Esto puede incidir en sus posibilidades de reelección?
No. Con toda seguridad. Uribe es una apuesta firme de EU y discrepancias menores no alteran en forma alguna su alianza de décadas. Tampoco el gobierno colombiano está en condiciones de prescindir del apoyo de Washington, del que depende política, económica y militarmente. No olvidemos que el mayor despliegue militar estadounidense en Latinoamérica se da en Colombia.
¿Cómo percibe que serían las relaciones EU-Nicaragua, de llegar el FSLN a conquistar la Presidencia en Nicaragua?
Si nos atenemos a la actitud injerencista del actual embajador estadounidense (Paul Trivelli), debemos pensar que serán difíciles. No porque así lo desee el FSLN, sino porque el gobierno de EU dejaría escaso margen. Sin embargo, no creo que se pase de ahí.
EU estaría obligado a respetar lo que digan las urnas y, dada su escasa cooperación económica con Nicaragua, no habría mayor pérdida por ese lado. Vale recalcar que una victoria sandinista proporcionaría a Nicaragua mejores perspectivas de cooperación internacional, pues una serie de gobiernos latinoamericanos con grandes recursos, como Brasil, Venezuela o Argentina, y varios europeos, sin olvidar la República Popular China, estarían anuentes a proporcionar fondos y promover inversiones.
Amarrarse a EU es una visión anacrónica que sólo pobreza ha dejado a la región. El futuro para nuestros países, como han visto ya en el Mercosur, son Europa y China.

La identidad de la izquierda
¿Cuál es la lógica de que los presidentes electos de izquierda hagan el periplo Caracas-La Habana? ¿Es la demostración de tal eje, como lo define Washington?
Es normal que los políticos, presidentes incluidos, visiten a aquellos con quienes deseen establecer alianzas o vínculos más firmes, por afinidad ideológica o por compartir intereses y objetivos.
Es el caso de Evo Morales. Comparte con Fidel Castro y Hugo Chávez su voluntad de combatir la desigualdad, el analfabetismo y la pobreza. Por eso los acuerdos que firman tratan sobre alfabetización, salud, cooperación, integración regional, rechazo al libre comercio y nacionalización de recursos. Lo que constituye las señas de identidad de la izquierda. Sería absurdo que visitaran a presidentes que representan lo que ellos combaten.
Para EU el tema de la seguridad es básico, considerando las posturas de Bush en los últimos meses. ¿Hay alguna política de Estados Unidos dirigida hacia América Latina, con respecto a este tema?
Para EU hay tres temas esenciales en sus relaciones con Latinoamérica: terrorismo, narcotráfico y emigración. El primero está ahí simplemente porque EU lo mete en cualquier momento, aunque en la región no haya prácticamente ninguna actividad de ese tipo. Los otros dos son reales, con la particularidad de que el narcotráfico existe, porque en EU hay mercado, y este país ha optado por combatir al productor en nuestros países, no al distribuidor y al vendedor en el suyo propio, con el natural fracaso de su política antidroga.
La emigración sigue un camino paralelo. Desde hace medio siglo, EU ha combatido a los gobiernos más honestos de la región, ha impuesto dictaduras y luego obligado a adoptar sistemas neoliberales, todo lo cual ha arruinado a los países. Uno de los efectos del empobrecimiento es la emigración. Ahora no la quieren, pero tampoco hacen nada para sanar el mal en su origen. Como la única fórmula para detenerla es un cambio drástico en su relación con Latinoamérica, prefieren algo peor, pero más simple, construir un muro. En su momento se darán cuenta que es peor el remedio que la enfermedad.
¿Continúa siendo las maras un problema principal, como fuente del “terrorismo” (según EU)? En Honduras no fue precisamente el discurso antimaras el que ganó las elecciones…
Las maras existen porque hay pobreza, desempleo y desesperanza. Si se quiere solucionar de raíz este problema tan dramático, deben darles a los jóvenes eso de lo que carecen. Lo otro es fascismo puro. Como la violencia engendra más violencia, un enfoque meramente policial y represivo es un camino hacia el horror. Centroamérica está urgida de políticas sociales y de redistribución económica. No hay alternativa a ese camino, salvo sumir a las sociedades en espirales interminables de violencia.