Política

2006: Encarnizada lucha por el poder

Las pugnas surgidas entre las agrupaciones políticas por el control de la junta directiva en la Asamblea Nacional, cuya elección se realizará hoy, hacen presagiar que el escenario político, económico y social de Nicaragua durante el presente año, estará determinado por esas contradicciones. En un contexto latinoamericano en donde los partidos de izquierda han experimentado contundentes derrotas a la derecha, pese a la férrea oposición del gobierno de Estados Unidos, hacen suponer que la clase política nicaragüense protagonizará una encarnizada lucha por ganar las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Las contundentes victorias electorales de la izquierda latinoamericana variaron radicalmente la correlación de fuerzas políticas en la región y han puesto en perspectiva un posible triunfo electoral del candidato del Frente Sandinista, Daniel Ortega, fundamentalmente por la división de las agrupaciones autodenominadas “democráticas”.
Para el analista político y ex diplomático Aldo Díaz Lacayo, el año 2006 será políticamente definitorio. Hacia un nuevo salto cualitativo a tono con los cambios de la región y del mundo, o hacia una prolongación del actual estancamiento, o peor aún hacia un franco retroceso, conforme a los dictados del neoliberalismo.
“Un año de cambios sustantivos estimulados por los grandes éxitos de los pueblos (de América) del Sur, o de contención a estos cambios mediante una inusitada escalada de la agresión permanente de los gobiernos del Norte”, añade.
Nacionalismo vs entreguismo
Según Díaz, en las elecciones generales de noviembre próximo se enfrentarán las fuerzas nacionalistas contra las fuerzas entreguistas. Y ambas recurrirán a la historia nacional y regional para potenciar sus posiciones. Las primeras convocando la solidaridad americana para reforzar la unidad regional, y las segundas asiéndose desesperadamente al inveterado intervencionismo de Estados Unidos.
“Éstas serán en realidad las elecciones nicaragüenses más intervenidas por Estados Unidos. Más que las de 1928 y de 1932. Con el agravante de que éstas lo fueron bajo la intervención militar directa, que despertó el rechazo de la comunidad internacional; mientras que las de noviembre de este año están siendo intervenidas desde ahora mismo con la complicidad de esta comunidad, toda de corte neoliberal”, destaca.
De acuerdo al ex diplomático, esta realidad se agrava aún más porque los llamados candidatos alternativos a la presidencia de la República, y otros cargos de elección popular, también aprueban este intervencionismo descarnado. Precisamente porque de él dependen sus posibilidades de éxito
La situación del PLC
Opina que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) continúa debatiéndose entre un nacionalismo circunstancial, en apoyo de su máximo líder, Arnoldo Alemán, y la temerosa, imprecisa y a veces demagógica decisión de reivindicar el liberalismo doctrinario de sus fundadores: Máximo Jerez, José Santos Zelaya, José Madriz y Benjamín Zeledón.
Considera que la situación actual del PLC es trágica para Nicaragua, porque, objetivamente, la derrota de Alemán favorece la política intervencionista de Washington, y porque no se le puede apoyar sin renunciar a los principios.
Aires electorales favorables para el FSLN
Analiza que el Frente Sandinista tiene a su favor las nuevas circunstancias nacionales, regionales, y del mundo.
“En el ámbito nacional, el desprestigio de tres gobiernos neoliberales que durante quince años han entregado totalmente el país al extranjero en perjuicio neto de la población, de la independencia y de la soberanía nacional; la nueva y productiva relación con la jerarquía católica y la profundización de su relación con las distintas denominaciones evangélicas; y su exitosa política de convergencia nacional a través de la cual ha logrado el control de casi noventa gobiernos municipales que a su vez son responsables de más del setenta por ciento de la población total del país”, valoró.
Y si bien es cierto que la política de estigmatización de la izquierda le ha producido a Washington resultados adversos en la región, en Nicaragua esta campaña aún podría tener efectos distintos, por las condiciones propias del país.
Sandinistas darán sorpresa
Por su parte, el analista político liberal León Núñez vaticinó que el Frente Sandinista sorprenderá por su victoria electoral, atribuido a que Ortega, tiene un “As” debajo de la manga: Arnoldo Alemán, preso en El Chile por actos de corrupción.
Considera que la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en las elecciones nacionales no hará mella a la candidatura de Ortega, y por el contrario cree que lo fortalecerá, porque la población nicaragüense rechazará la intromisión de la Embajada Americana de pretender colocar a un candidato “made in USA”.
EU no será factor determinante en elecciones
“Este injerencismo abierto de la embajada americana me parece tan peligroso para las fuerzas antisandinistas, porque ante tanto descaro muchos nicaragüenses podrían decir: yo no voto por el candidato de la embajada americana, sea quien sea”, apuntó.
Núñez cuestionó la posición de la embajada americana, porque cree que dejar que los nicaragüenses elijan a su candidato, sea Ortega, Eduardo Montealegre o Herty Lewites, y no presionar a la población con campañas sucias que desdicen el “espíritu democrático” del gobierno norteamericano.
“Fijate que los Estados Unidos, la primera potencia del mundo, no pudo convencer a la bancada liberal (en la Asamblea Nacional) para que se desvincularan de Alemán. Los Estados Unidos pueden hacer lo que sea, pero no creo que sean un factor determinante en las elecciones nacionales”, razonó.
Núñez, a pesar de su inclinación partidaria a favor del PLC, no se atrevió a atisbar lo que sucedería con su partido.
“Yo espero elecciones libres y transparentes, aunque con este Consejo Supremo Electoral (CSE) me saltan dudas sobre su idoneidad, porque está integrado por personas que obedecen a instrucciones de los líderes políticos que los pusieron, entonces puede suceder lo de Granada (supuesto fraude electoral contra Alianza por la República) en las elecciones municipales, en donde se le quitó la alcaldía al APRE”, manifestó.
Indicó que si las elecciones nacionales se realizan a cuatro bandas (Herty Lewites, Eduardo Montealegre, el PLC y el FSLN), el Frente Sandinista puede alzarse con la victoria, porque el antisandinismo iría a las elecciones dividido y Ortega necesita 35 por ciento de los votos para ganar las elecciones en primera vuelta.
La libertad bien vale la Presidencia
“Yo no creo que se produzca un fraude a favor del FSLN, pero si Daniel Ortega llegara a tener el 34.7 por ciento, por ahí vendría el ajuste, porque impugnarían algunas mesas electorales para llegar al 35 por ciento y eso se haría con el apoyo del PLC, porque si Ortega no gana las elecciones y el PLC no hace lo posible para que gane, el FSLN le confirmaría la sentencia de 20 años de cárcel a Alemán y lo mandarían a cumplirla a la cárcel La Modelo”, advirtió.
Es por esa razón que considera que el PLC podría Pedrojoaquinizar (sacrificar) la candidatura de su fórmula presidencial, al retirarle su apoyo económico y político, similar a como le sucedió al ex candidato a alcalde de Managua Pedro Joaquín Chamorro en las elecciones municipales de 2004. Esa maniobra le daría la posibilidad al líder del PLC de obtener su libertad el seis de noviembre, una vez que el Frente Sandinista se declare vencedor.
“En la medida que el PLC se deslegitime, en esa medida se fortalece el Frente Sandinista, porque los dos partidos están bien estructurados comarca por comarca, ciudad por ciudad y no sabemos qué tipo de negociaciones hay entre Ortega y Alemán, pero es claro que la prioridad de Arnoldo no es ganar las elecciones, sino conseguir su libertad, porque no va a pasar 20 años de su vida en la cárcel”, recalcó.
Ortega fortalecido por solución de crisis
Núñez aseguró que el FSLN se fortaleció considerablemente el año pasado con la aprobación de la Ley Marco, porque se terminó la crisis institucional y Ortega fue el “buen componedor”, además la percepción de la población es que líder sandinista resolvió la crisis energética, suspendió la huelga de transporte, sobreseyó a varios funcionarios del gobierno acusados por delitos electorales, a cambio de desmontar la campaña política adversa que impulsaba el presidente Enrique Bolaños contra el FSLN.
“Ahí (en las negociaciones) hay algo por debajo, imaginate que ya no veo banderitas del Movimiento por Nicaragua, ya no existen discursos del ingeniero Bolaños sobre las reformas de la ley electoral, sobre la necesidad de reestructurar al CSE, todo eso se terminó, es sospechoso eso, verdad”, desenmascaró.
“Ahora Enrique (Bolaños) --prosiguió-- cuando se encuentra con Daniel Ortega, le dice: ‘¡ideay hermano!, ¿cómo estás?’, y antes decía que si uno pasaba por una acera, él se trasladaba a la otra, entonces da la impresión que Daniel Ortega tiene una capacidad de flexibilidad, de compresión, incluso, el lenguaje de la Embajada Americana contra Daniel Ortega ha bajado de tono. Todo eso me hace pensar que Ortega se ha capeado de la lucha frontal y verbal del gobierno”´, insistió.
Es por eso que desestimó un posible triunfo electoral de Montealegre, a pesar del apoyo de los Estados Unidos, porque no tiene un arrastre político importante “y no creo que Montealegre se vaya a aliar con Alemán, porque ahí si perdería totalmente las elecciones”, enfatizó.
Agregó que la crisis interna en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), por supuestos actos de corrupción, no afectará la imagen de Ortega, primero porque Róger Camilo Argüello no es sandinista, sino conservador, y porque no hay pruebas que demuestren cualquier vínculo entre el líder sandinista y el magistrado judicial.
Pacto deteriorado, pero no acabado
“Yo no creo que la corrupción sea un factor negativo para considerar a los políticos, porque aquí la corrupción es pavorosa y no hay sanción social. Aquí un político corrupto, degenerado, entra a una fiesta y parece que se convierte en el protagonista de la fiesta, aunque por detrás le digan: vos vieras lo que se robó. A la gente se le olvida las cosas”, concluyó.
De acuerdo al jurista Alejandro Serrano Caldera, el pacto libero-sandinista se encuentra severamente golpeado, ante el congelamiento de las reformas constitucionales que ejecutaron Ortega y Bolaños, excluyendo al PLC, cuyas autoridades resienten además el incumplimiento de la dirigencia del FSLN al acuerdo de alternabilidad en la presidencia legislativa.
Un tercer elemento, según Serrano, lo constituye la amnistía para el ex presidente Alemán y el PLC considera que el Frente Sandinista tampoco cumplió con liberarlo, porque “prácticamente Ortega ha manejado esta situación con expectativas y el PLC ha entregado muchas cuotas de poder al FSLN sin recibir la amnistía para el doctor Alemán”.

(Con la colaboración de Edgard Barberena)