Política

“El liberalismo no es patrimonio del PLC”

Los adversarios de Wilfredo Navarro todavía no dejan de enrostrarle la confesión que años atrás reveló su devoción política hacia Arnoldo Alemán. “Daría la vida por él”, admitió, cuando entonces gozaba del apoyo de su partido para la candidatura a Alcalde de Managua. Ahora está por abandonar la Vicepresidencia del Parlamento, y parece haber perdido el apoyo del mismo partido, hasta para la candidatura presidencial que hace algunos días aspiraba. Su relación con Alemán no es la misma. ¿Será otra escisión liberal a las puertas de nuevas elecciones?

Humberto Meza

Visitar a Wilfredo Navarro por esto días, es encontrarse con un ambiente de desalojo. En la oficina de Vicepresidente del Parlamento, que entregará en algunas horas, todo se desmonta. Cuadros que salen, cajas que debe recoger. Libros y retratos por llevar, y entre tanto “trasteo” recuerda que, sin cargo parlamentario ni candidatura a que aspirar, tiene algunas cosas pendientes.
“Ahora me voy a dedicar a tres cosas principales. Finiquitar 15 iniciativas de ley, apoyar la campaña regional y escribir mi quinto libro sobre liberalismo. Todo eso está inconcluso”, asegura.
El cargo parlamentario no es lo único que por estos días debe abandonar Navarro. Sus aspiraciones presidenciales se frustraron a tan pocos días de que el PLC tome la decisión de ir a elecciones primarias para escoger a su candidato presidencial.
Su choque con Sacasa
Su decisión, pese a lo intempestiva, no es tan caprichosa como lo parece. Estuvo precedida de una agria discusión con su contendiente Ramiro Sacasa, debido a la decisión parlamentaria para eliminar la Superintendencia de Pensiones (SIP) – por la que votó Navarro – y que por mucho tiempo aparentemente sirvió de soporte a la campaña de Sacasa.
Tal contradicción no le hubiera costado tan caro, de no haber sido por la cercanía de Sacasa hacia la familia del ex presidente Arnoldo Alemán. Los ataques de medios liberales a su gestión se completaron con una disputa con su colega, Enrique Quiñónez, por las negociaciones para la elección parlamentaria de mañana.
A todo ello, Navarro le llama “condiciones no propicias” para su candidatura. “Por eso desistí (de postularme)”.
¿Cuáles son, en términos reales, esas condiciones?
Son las condiciones internas del partido y la misma división de la familia liberal. Con mi renuncia, quiero dar una perspectiva de que dejemos de estar pensando que somos el centro del mundo. Muchos candidatos, aquí, creen que son la única alternativa, pero no piensan que si van solos, se someten a un riesgo. Muchos de esos que van en la lucha por la nominación, mejor deberían de pensar más en el partido, así como en la necesidad de la unidad y en buscar los acuerdos necesarios para ganar.
Hay temores, sin embargo, de que esa retirada sea para apoyar la candidatura de alguien fuera del partido, como por ejemplo, Eduardo Montealegre
No me voy del PLC. Mi renuncia a la precandidatura no significa que vaya a abandonar el PLC, ni mis cargos en el partido, más bien significa que voy a tratar de fortalecerlos.
Yo nací y me desarrollo en el partido. Si estoy en el PLC, tengo que obedecer sus directrices. Voy a respaldar al candidato que designe mi partido. Claro que para mí, el elemento básico que nos llevará a ganar las elecciones, es un candidato que no nos haga repetir las mismas frustraciones que tuvimos con Enrique Bolaños.
Los elefantes blancos
De fuera se percibe que la declinación de su precandidatura también se debe a la discusión que tuvo con Ramiro Sacasa, por la votación de ustedes en el Plenario, extinguiendo la Superintendencia de Pensiones (SIP)
Hubo una mala interpretación con eso. En un folleto, que es precisamente de liberales, manifestaron de manera malintencionada que yo estaba interesado en que cerrara la SIP para perjudicar al precandidato Sacasa.
El tema de la SIP era parte de los acuerdos a los que llegamos con el Fondo Monetario. Además, estamos hablando de que se gastaban casi 30 millones de córdobas para una institución que ya no tenía razón de ser, porque ya no existían las AFP. Ese dinero bien se puede invertir en escuelas o en mejorar los sistemas sociales, pero no para mantener elefantes blancos.
¿Tuvo problemas con Ramiro Sacasa por eso?
Sí, hubo algunos roces y comentarios sobre mi actitud. En los medios liberales me criticaron por eso, porque decían que yo quería perjudicar a Ramiro. En primer lugar no creo que Ramiro estuviera ocupando los recursos de la SIP para su propaganda, pero si fue así, entonces se justifica lo que hicimos, porque se trata de un profundo comportamiento de corrupción.
¿Esta situación no lo puso en condiciones desventajosas con las personas ligadas al doctor Alemán?
Yo siempre he confiado en mi trabajo político. Llegué al PLC teniendo un liderazgo frontal contra el sandinismo, tengo dos hermanos muertos en la guerra y fui encarcelado por un año. Todas esas posiciones críticas ocurrían, cuando muchos de los que ahora se califican PLC, no estaba en el país, ni asumían posturas como esa.
Ahora, claro que hay contradicciones y celos. Así como me las pueden hacer, yo tampoco soy coto, sé defenderme en política, y si he sobrevivido es porque soy un hombre que viene de las bases, ni espero que me regalen nada.
¿No hay temor entonces que usted asuma una posición similar a la de Jamileth Bonilla?
No, yo siempre voy a estar en las decisiones del partido. Mi presencia en el PLC va a continuar, salvo que haya alguna marginación, o algo por el estilo, pero yo no me quedo quieto. Me sé defender.
¿Puede ocurrir algo así en el PLC?
No sé. Yo tengo una relación permanente con Arnoldo, una relación directa con los dirigentes departamentales y municipales. Lo más grave para un dirigente es irse de su partido, porque se pierde credibilidad y apoyo, por tanto, mi compromiso es con el PLC, es con el liberalismo. No me veo fuera de mi partido, porque considero que he ayudado a construir sus principales estrategias.
¿Se puede ser liberal fuera del PLC?
Hay liberales fuera del PLC, ahí tenés a Eduardo Montealegre y José Antonio Alvarado que siguen siendo liberales. Considero que el liberalismo no es patrimonio del PLC, sino una visión, un sentimiento, y acción. A veces he dicho que muchos que se dicen liberales en el PLC, son más conservadores que la misma gente que está en el Partido Conservador. Al liberal no lo define un apellido, sino sus posiciones ante las situaciones vitales del país.
Volvamos al asunto de la unidad, el problema con este tema es que se trata de una bandera de los liberales que están al margen del PLC, en cambio los precandidatos del PLC, sólo se preocupan por tener el apoyo de Alemán.
Creo que en el tema de Alemán hay que dejar bien claro. Tenemos que dejar que los candidatos caminen, de modo que la decisión de la escogencia debe depender únicamente de la gran convención. El propio doctor Alemán ha dicho que no va a usar su dedo, sino que va a dejarlo todo a la gran convención, que ya se equivocó una vez y que no se va a volver a equivocar.
Además, si hubiera un candidato que fuera señalado por el candidato de dedo por el doctor Alemán, sería un golpe demoledor para ese candidato, y no sería correcto. Espero que sea el partido el que escoja al candidato. Lo que pasa es que el concepto de unidad que manejan los que están fuera del partido, es que se creen la salvación, y de entrada te bloquean la posibilidad de un acercamiento.
Frustrado por Poder Judicial
Todos esos están conscientes de que el único vehículo que te haría ganar la elección es el PLC, aunque ellos gocen de la simpatía, pero es una simpatía como la que goza Chayanne, Juanes, el cantante, o el futbolista Robinho. Esas simpatías no son suficientes para ganar una elección. Aparte de la simpatía, necesitan una estructura.
Igual le repito, la unidad no parece ser el norte de los aspirantes presidenciales del PLC.
Bueno, yo por lo menos veo que si no hay unidad de las “fuerzas democráticas”, la posibilidad del triunfo del FSLN es fuerte, aunque yo veo que lo importante no es tanto ganar la presidencia de la República, sino ganar los votos suficientes para tener una mayoría calificada en la Asamblea Nacional, y así quebrar el pacto, y acabar con las barbaridades en la misma situación de la CSJ. Yo me siento frustrado cuando miro como el Poder Judicial se ha convertido en una cueva de mafiosos.
Pero ustedes, los liberales, son responsables de esa situación. Ustedes mismos dieron sus votos por esos magistrados
Nosotros asumimos esa responsabilidad, y somos críticos de ella. Creemos que debe cambiarse ese estado de cosas, y al menos yo en el partido voy a impulsar con toda la firmeza que se logre el cambio. Por ejemplo, en el caso de los 609,000 dólares (sustraídos de las cuentas de la CSJ) he estado frontal y estoy claro de que el magistrado que inició la salida del dinero tiene que renunciar a su cargo, porque es fácil renunciar a la inmunidad, cuando él es jefe de los jueces que lo van a juzgar.
¿Esa decisión ya la valoró con el partido? El PLC mantiene en pie muchos de los acuerdos.
Lo que pasa es que nuestros acuerdos con el sandinismo han sido coyunturales, no de fondo. Básicamente, muchas de las normas que debimos aprobar fueron para defender a los partidos. El principal responsable por el acercamiento del PLC y el FSLN es el actual gobierno y su interés de destruir al doctor Alemán y a los líderes del PLC. Eso nos obligó a tomar mecanismos de defensa, con el que tuvimos que acercarnos en una negociación con el FSLN.
¿Todas estas críticas no surgen porque ya vienen las elecciones y ustedes necesitan distanciarse del FSLN? ¿No será esa la razón?
No. Recordá que en el partido siempre ha habido dos posiciones con respecto a esto. Una de aproximación con el FSLN, y otros que hemos estado opuestos a este tipo de negociaciones. Desde hace varios meses, hablé sobre el síndrome de Estocolmo que se desarrolló en el PLC, con respecto del FSLN, donde muchos de los militantes liberales se sentían embelezados negociando con los sandinistas.
Yo respeto mucho al FSLN, como partido, pero no creo que esa negociación haya sido la más venturada.
¿Fue un error el pacto con los sandinistas, entonces?
En su momento no fue un error, porque las condiciones propiciaron el acuerdo. La agresión al partido y el ataque a la dirigencia no dejaban margen más que buscar un acuerdo que nos estabilizara, porque el afán de Bolaños era destruirnos, apoderarse del PLC.
No lo consiguieron, y finalmente vimos que las divisiones de los liberales es lo que siempre nos ha hecho perder las elecciones, especialmente de las alcaldías.