Política

Entre la izquierda presidenciable y golpes de timón

* Critica duramente a embajador Trivelli por su diatriba y a los “sirvientes nacionales” que le hacen coro

Edwin Sánchez

El disidente del Frente Sandinista (FSLN) Edén Pastora, dijo que si el comandante Daniel Ortega quiere ser parte de la marcha triunfal de la izquierda presidenciable en América Latina, debe dar “serios golpes de timón” en su partido.
Pastora se distancia de analistas independientes internacionales que casi auguran un triunfo automático de Ortega en los comicios de noviembre de este año, como parte de la ola de victorias electorales, entre las que destaca Evo Morales y Tabaré Vásquez, y la posibilidad de que Carlos Manuel López Obrador acceda al trono azteca.
“En este momento no veo un triunfo del Secretario General del FSLN. Para que forme parte de la legión de la izquierda presidenciable, encabezada entre otros por Lula y Chávez, Daniel debe dar ‘serios golpes de timón’ y convencer con su candidatura”, expresó.
El “Comandante Cero”, a quien los nueve comandantes históricos del Frente y el ex vicepresidente Sergio Ramírez tildaron de “inconsistente ideológico”, “vanidoso” y proclive a la “socialdemocracia”, criticó la actitud de Washington y sus “sirvientes nacionales” en personalizar en una sola persona (Daniel Ortega) todo lo que pasó en los 80.
“Ahorita en Latinoamérica hay un auge revolucionario, un despertar de la izquierda, ya no se diga Cuba con Fidel al frente, y la misma Panamá que no la mencionan, pero el presidente (Martín) Torrijos presenta posiciones de centro izquierda. Sólo quedaría el FSLN, que tiene grandes posibilidades de triunfar”, aseguró.
FSLN en el centro
¿Todavía ubica al FSLN dentro de la izquierda?
Definitivamente, aunque Mónica Baldonado y Henry Ruiz lo acusen de derechizarse. Lo que ha hecho el partido es irse más al centro. Creo que dentro del FSLN hay una gama de pensamientos, criterios y actitudes, y tiene grandes posibilidades de ganar las elecciones. Hoy por hoy no las ganaría.
¿Porque el ex presidente es el mismo candidato o hay otras razones de mayor peso?
Lo digo porque le siguen teniendo miedo. Personifican los fracasos del 80 en Daniel Ortega.
¿Considera que Daniel Ortega no tuvo su dosis de responsabilidad en esa década?
Tuvo su dosis, pero si mucha, no puedo afirmarlo, porque ahí son cientos los responsables: un Sergio Ramírez, el virtual presidente de la República en esos días, aunque me refute Aldo Díaz. El principal culpable del fracaso de esa época es Sergio Ramírez. Él manejaba el presupuesto y el Gabinete. Pero el estigma está sobre la cabeza del comandante Ortega.
Es un error de los nicaragüenses personificar los errores de Henry Ruiz, Luis Carrión, Tomás (Borge), Humberto (Ortega), Julio López y del mismo Herty Lewites. Son cientos. Pero somos dados a concentrar en uno los errores de todos. Y somos dados a no querer dar segundas oportunidades.
Pero en este caso, dirían que es la cuarta oportunidad que se le da al líder sandinista.
No, él ha pedido con este año cuatro veces la posibilidad que le den una segunda oportunidad. El sólo ha tenido una oportunidad, la de gobernar en los 80. Ha pedido tres veces una segunda oportunidad, y ahora es la cuarta vez que pide esa segunda oportunidad.
El amo y sus sirvientes
El embajador Paul Trivelli dice que no confía en Ortega y que no es el candidato idóneo, por lo que representa, ¿usted qué piensa?
Creo que es un error del embajador Trivelli, de los estadounidenses, porque esas afirmaciones consolidan el liderazgo de Daniel en un partido de izquierda. La injerencia de Estados Unidos radicaliza no sólo a un partido, sino a todo un pueblo que es antiintervencionista, pero hay quienes confunden el antiimperialismo con el antinorteamericanismo. Si nuestro pueblo hubiera nacido en Argentina, su imperio sería Inglaterra, si hubiese sido en Angola, Portugal…
Si el embajador ha dicho esto en Costa Rica, contra uno de los candidatos, lo hubieran declarado non grato.
¿A qué atribuye que el embajador estadounidense mantenga una participación beligerante en la política nacional?
Creo que se debe a una herencia que dejó Nicarao, que hacemos el papel de sirvientes nacionales. Sandino fue claro: “No hay amos extranjeros sin sirvientes nacionales”. Y a nosotros nos gusta siempre tener un sirviente nacional, y desgraciadamente cuando triunfamos buscamos al amo extranjero.
Obviamente, Daniel no es el sirviente nacional, ¿a quién se estaría refiriendo usted como sirvientes nacionales del “amo extranjero”?
Hay una derecha recalcitrante. Esas actitudes de liberales no doctrinarios, militantes y conservadores, y otras actitudes que siempre buscan al amo extranjero.
Hay candidatos que puntean las encuestas desde la derecha, ¿éstos formarían parte de la corte de “sirvientes nacionales”?
Estos candidatos no han condenado este injerencismo, y es lo que los hace desvirtuarse. Si ellos han condenado el injerencismo, no estuvieran en esta lista de sirvientes nacionales. Le tienen pánico al amo extranjero.
¿Cómo califica estas romerías con el embajador de parte de los candidatos: es una actitud decente o parte de la política contemporánea, estilo siglo XXI?
Es una actitud tan indecente, vulgar y antigua como fue la de Nicarao frente al español, cuando sin entender el dios que le predicaban se hizo bautizar; cuando sin entender por qué tan pocos querían tanto oro, acepta el dictado extranjero a cambio que les ayude a matar a su hermano Diriangén. Es la misma actitud de éstos que van a la embajada, sin pena, sin sonrojarse, a pedirle el apoyo para que despotrique contra el otro y ellos salir bien.
Por otro lado, mientras el embajador Trivelli enciende su retórica, el comandante Ortega hace lo mismo, ¿hasta dónde puede llegar el país con este “desarrollo” de su política, cuando tenemos una economía devastada?
Entramos al año electoral y creo que Daniel va a saberse manejar en esta retórica que usa ahora, y la usa porque dentro de su partido hay de todo, y Daniel tiene que lanzar un discurso para no quedar mal con los más radicales antiestadounidenses, verbi gracia Julio López, Mónica Baltodano y otros que lo acusan de haberse derechizado.
Sea lo que sea, Daniel que es un viejo zorro: ya se entendió una vez con el imperio en Manzanillo, México, en las primeras pláticas con el gobierno de (Ronald) Reagan, y se puede entender en cualquier momento. Evo Morales ahora dice que no nacionalizará el gas. En política hay “tin” y hay “tan”.
Cambio de timón
¿Qué tan preparado estaría el comandante Ortega de asumir un próximo mandato si de antemano el embajador Trivelli lo ha declarado un candidato non grato para Washington?
Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos. Y es mentira que Ortega sea un enemigo para ellos. Los estadounidenses tienen intereses. Y si Daniel dice en cualquier discurso que hará ingentes esfuerzos por entenderse con ellos, se la deja en la mano a Trivelli y desaparecen todos los temores. Si Daniel declara que un partido no solucionará la problemática del país, sino un gobierno nacional, se la deja en la mano a Trivelli.
Hay cosas que no se ven, pero habría que ver cómo están las pláticas entre la gente de Daniel y la gente de Washington.
¿Aunque hayan triunfado gobiernos de izquierda en América, no implica necesariamente que el Frente vuelva al poder?
A como se maneja hasta hoy el Frente, no gana. Si Daniel da tres, cuatro golpes de timones, puede barrerla.
¿Ese cambio de timón implica un cambio de candidato o siempre sería la figura de Daniel?
Puede ser un cambio de candidato a Presidente, porque estoy convencido que Daniel lo que quiere es el poder en la Asamblea (Nacional) para hacer su sistema parlamentarista, y yo lo apoyaría, porque como dice, es más fácil que se equivoque un Presidente que 40, 60 diputados, no éstos 90, que son un atajo de parásitos.
Quiero decir que Daniel puede ubicar a otro candidato, asegurarse sus diputados con Herty y esta nueva política parlamentarista ganaría la Asamblea, y hace lo que quiere en ese poder.
Con lo que nos ha dicho, veo que ha acercado posiciones con Daniel Ortega, y si antes, desde la Dirección Nacional, le preguntaban por cuánto vendiste tu carné, preguntaría: ¿el comandante Ortega le compró el carné?
(Sonríe) No hay dinero en el mundo para comprarme el carné. Eso fue una política equivocada del Frente, estábamos en aceras opuestas. Cometieron el error de meter en el subconsciente del pueblo, y ya no se le olvidará nunca, a Edén Pastora. Quemaron los carnés (en los 80), pero en política eso es pasado. Lo importante es ver al futuro. El Frente de hoy no es el mismo del 80, Enrique Bolaños no es el mismo del pasado, Daniel tampoco. El ser humano es el más mutable. Aquí todos hemos sufrido metamorfosis, cambios, hemos aprendido la lección, y uno que mejor la ha aprendido es Daniel.