Política

Elección a cuatro bandas “por sanidad democrática”

* Advierte que al sacar del juego a alguno de los aspirantes presidenciales se pondrá en tela de duda la legitimidad del proceso electoral

Sergio Aguirre

Para que las elecciones nacionales de 2006 sean justas deben realizarse a cuatro bandas, comentó el analista político Alejandro Serrano Caldera, más allá del fallo del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) que amparó al precandidato Herty Lewites, y la victoria de Eduardo Montealegre al conseguir que el Consejo Supremo Electoral (CSE) autorizara el cambio de nombre del Movimiento de Salvación Liberal (MSL) a Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
Según el jurista, deben impulsarse unas elecciones a cuatro bandas, independientemente de los juegos y rejuegos de los políticos, por sanidad democrática del país. Recordó que es de suma importancia que se respete la participación de los candidatos y no hayan zancadillas políticas, que al final no son para un candidato, partido o alianza, sino contra Nicaragua, su Estado de Derecho y la democracia.
“Espero que para las próximas elecciones presidenciales puedan competir el candidato que designe el FSLN, el que libremente escoja el PLC, Herty Lewites por su movimiento (Herty 2006), que respalda Alternativa Cristiana (AC) y el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), y Eduardo Montealegre por la Alianza Nicaragüense Liberal-Partido Conservador (ALN-PC)”, indicó Serrano.
Dijo que si inhiben a ambos candidatos, sería una “viveza de ratón” que beneficiaría intereses coyunturales, que significan un obstáculo muy grave en el desarrollo y la consolidación democrática del país. Serrano prefirió no opinar sobre la posición que poco después asumiría la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en el caso Lewites, y recordó que el tema es competencia de ese Poder del Estado.
“Mi reflexión va sobre una consideración política general acerca de la conveniencia de que todos los candidatos tengan el derecho y la opción de participar en las elecciones nacionales de 2006, y no se mutile las aspiraciones de ningún ciudadano con capacidad de participar en ese juego democrático, puesto que se pondría en tela de duda la legitimidad del proceso y crearía una espina irritativa en la actividad electoral, provocando un mal insano para la democracia en nuestro país”, comentó.