Política

Crónica de una muerte anunciada

* Al descubierto doble discurso del PLC, cuando 17 de sus diputados votaron por su desaparición

La Asamblea Nacional derogó ayer la Ley Creadora de la Superintendencia de Pensiones (SIP), que dirigía el liberal Ramiro Sacasa, iniciativa presentada por el gobierno de Enrique Bolaños por exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La decisión de anular la SIP la tomaron los legisladores con el respaldo de 61 diputados, 17 de los cuales son liberales, 38 sandinistas y ocho de las bancadas minoritarias.
La sesión plenaria se desarrolló bajo un fuerte operativo policial en el complejo legislativo, que fue sitiado por unos 90 agentes policiales, debido a la congregación de protestas que protagonizaron médicos, maestros y alcaldes frente a las instalaciones legislativas.
Aparentemente, la bancada liberal, conformada por 42 diputados, traicionó el acuerdo de respaldar la no desaparición de la SIP, pues 17 de ellos votaron a favor, incluyendo a su jefe de bancada, Enrique Quiñónez, y a la diputada María Dolores Alemán. Después de la votación, los liberales presentaron dos mociones para prorrogar el funcionamiento de la institución por un período de tres meses, intento que sin embargo fracasó.
Disciplina partidaria
El diputado liberal Noel Ramírez confirmó el acuerdo de su bancada para no derogar la SIP. Él y su correligionario José Castillo fueron los únicos que votaron en contra, mientras los otros 23 legisladores desaparecieron del hemiciclo, pretextando que estaban almorzando.
“Creo que las personas que votaron a favor de cerrar la SIP deberían darte la explicación (por la división de sus votos). Te digo la mía (la versión): la posición del partido era votar en contra de (la propuesta de) cerrarla y mantuve la posición del partido”, dijo Ramírez, quien no quiso explicar si falló la conducción de la bancada.
Quiñónez, por su parte, explicó que hubo una confusión de su bancada porque algunos se fueron a almorzar y reconoció que “había una posición de bancada de no apoyar el proyecto, pero a la hora llegada los diputados son soberanos”. Justificó la derogación de la SIP porque, según él, sus colegas de otras bancadas contaban con los votos suficientes para aprobarla.
Desestimó que la decisión de sus diputados moleste a Sacasa y recordó que fue electo en el cargo por su capacidad técnica y profesional, no porque pertenezca al PLC. “Casualmente cuando las entidades internacionales estaban financiando la SIP, así lo pidieron, después dijeron que no era viable. Había un consenso en el Diálogo Nacional que así lo definía, por eso los que estábamos en el diálogo sabíamos que ellos (las otras bancadas) tenían los votos para derogarla”, dijo.
La SIP se creó a inicios del año 2000, destinada a supervisar el buen uso de los recursos del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y el funcionamiento de las Empresas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), que jamás entraron a operar porque el Banco Mundial las declaró inviables, pese a que ese mismo organismo había exigido la creación del sistema privado de ahorro de pensiones.