Política

Alternabilidad legislativa a prueba

La elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional ha sido objeto de traumas en años anteriores, aunque la consolidación del pacto liberosandinista a mediados de 2004, generó un esquema de alternabilidad que aún está por verse. Si bien liberales y sandinistas garantizan que es muy temprano para ejercer una negociación que defina la directiva que presidirá el Parlamento en un año electoral, el mismo consenso se configura como una opción compleja para los mismos directivos que aspiran a repetir

La elección de la próxima Junta Directiva del Parlamento requerirá de un cabildeo más fuerte del que se hizo en los últimos cuatro años, no sólo porque 2006 se configura como un año electoral, sino también por los cálculos de liberales que preparan, tras bastidores, una coalición electoral que primero pase por la instauración del nuevo directorio parlamentario.
El escenario, a ese nivel, podría ser tensionante, si se considera que hace menos de dos años, la participación de la ex embajadora de Estados Unidos, Bárbara Moore, en la elección de la directiva de 2004, heredó la presidencia del liberal Carlos Noguera, administración que casi fracasó en su gestión debido a la parálisis en la que naufragó durante varios meses, por razón de los enfrentamientos con sus colegas del Frente Sandinista (FSLN).
La crisis se superó desde que representantes del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y del FSLN, acordaran la alternabilidad en el control del Legislativo, un compromiso que permitió al sandinista René Núñez asumir sin complicaciones la presidencia de la Cámara, pero el cargo deberá abandonarlo el 15 de diciembre próximo.
De romperse ese acuerdo, la elección de la próxima directiva, el 9 de enero de 2006, podría ser definida por nuevas tensiones en ese poder del Estado, en cuyos pasillos empezaron a circular las especulaciones y conjeturas acerca de su integración.
¿Bajo la influencia de la Ley Marco?
La primera expectativa está determinada por el reciente acuerdo del FSLN con el presidente Enrique Bolaños, lo que en apariencia genera el distanciamiento del partido sandinista con respecto a sus colegas liberales, pero en opinión del diputado Noel Ramírez, secretario nacional del PLC, el acuerdo de alternabilidad no está sujeto a la negociación Bolaños-Ortega.
“El año pasado se llegó a ese acuerdo no sólo para la Asamblea Nacional, sino que también para los otros poderes del Estado. Hasta el momento, que yo sepa, no ha habido cambios en ese sentido, pero vos sabés que dada la realidad política de Nicaragua, en cualquier momento se pueden dar modificaciones”, señaló Ramírez. Pero desde la perspectiva del parlamentario de la oficialista Azul y Blanco, Orlando Tardencilla, el acuerdo de alternabilidad podría ser afectado por el año electoral que se avecina, cuyo contexto convierte a viejos aliados, en partidos adversarios.
Tardencilla refuerza su planteamiento con el contenido de la canción “Todo cambia”, de Julio Numhauser, porque “cambian los tiempos, cambian las coyunturas, cambian los procesos, por lo que también los acuerdos políticos cambian”.
Elecciones, el factor relevante
De esta manera, ambos partidos requerirían de una estrategia que los haga aparecer como reales adversarios, a través de una estrategia que les permita convocar a sus propios electorales.
“Eso hará que el PLC comience a negociar con los partidos o las bancadas que le son afines, y lograr que la conformación de la nueva Junta Directiva, además de que le sea favorable, se constituya sobre la base de fuerzas políticas que también les proyecte favorablemente en el contexto electoral”, aseguró el legislador.
En este contexto, algunos dirigentes de la bancada que preside la diputada María Eugenia Sequeira – sector afín al precandidato Eduardo Montealegre – propugnan por una alianza con el PLC.
La posible distribución de cargos
Una estrategia similar es manejada por dirigentes de la oficialista APRE, como Miguel López, quien cree necesario calcular una alianza electoral que pase por la estructuración de una nueva junta directiva, favorable a los intereses de los partidos que forman su coalición.
“Al presidente Enrique Bolaños le escuché la idea de que debería de conformarse una Junta Directiva donde tuviesen representación todas las bancadas parlamentarias y dos del FSLN, sin ser ellos los que encabecen esta directiva”, revela, sin embargo, Tardencilla.
A juicio de Tardencilla esto sería volver a la teoría de dos cargos para los liberales, dos para el FSLN, dos a los Azules y Blanco y uno para CCN.
“Pero todo apunta a que vamos a tener configuradas dos estrategias de alianzas: El FSLN intentando proyectar gobernabilidad y expresar a la opinión nicaragüense que son factores de estabilidad, negociando con el gobierno, pero a su vez el PLC está trabajando fuertemente para conformar esta nueva mayoría donde el FSLN quede reducido a su mínima expresión en la junta directiva”, calcula el diputado.
De esta manera, en torno al dominio del Parlamento están directamente vinculados a tres cosas: el factor electoral que requiere la aprobación expedita de leyes que levanten la imagen de los partidos políticos, la amnistía para el ex presidente Arnoldo Alemán, que sigue jugando un rol muy fuerte dentro de los equilibrios para la formación de la junta directiva y la administración de leyes de naturaleza económica, de cara a la transición gubernamental.