Política

Caputo se despide

* Enviado de OEA concluye misión “angustiante” que salvó diálogo político, y exhorta a mantener entendimiento * “La OEA no está para asistir a los funerales de la democracia, sino para fortalecerla”, señala en discurso

Lester Juarez

El enviado especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó ayer su misión en Nicaragua, recibiendo condecoraciones oficiales, pero expresando su anhelo para que no se repita la crisis política que consumió al país durante el primer semestre de 2005.
En su discurso de despedida, Caputo exhortó para que la crisis política sea superada, sin embargo, reconoció que depende de las partes involucradas en la mesa de negociación, porque el reciente acuerdo no representa el fin del conflicto.
“Ha habido un riesgo de crisis institucional muy alto en Nicaragua, es debido a la capacidad y a los esfuerzo de todos los sectores que se ha podido superar esta crisis, pero superar la crisis quiere decir que se abrió una puerta, ahora hay que construir (…), no hay que creer que porque se alcanzó una meta todo está resuelto, porque siempre hay nuevos problemas”, recalcó.
“Hay que aguantar derrotas”
Caputo insistió en el fortalecimiento del sistema institucional nicaragüense y la independencia de los poderes del Estado, sumado al control entre ellos mismos, para transparentar el proceso democrático, porque la OEA “no está para asistir a los funerales de la democracia, sino para fortalecerla y ayudar en los momentos de crisis”.
Además, señaló que el mayor peligro de la actual democracia no son los golpes militares, sino la crisis institucionales.
“Usted sabe señor Presidente (Enrique Bolaños) que en política hay que aguantar las derrotas, hay más derrota que victoria, pero Nicaragua me ha dado, y estoy seguro que a mi querido colega y compatriota Raúl Alconada también, motivo de esperanza, de creer que la pelea vale la pena”, expresó.
“Señor Presidente, --continuó-- estos meses de Nicaragua fueron fatales. Le confieso que hubo ciertos momentos de ansiedad, por no llamar angustia, pero fui conversando con cada uno de ustedes, viendo cómo de ustedes nacía iniciativa, protagonismo, fuerza, es porque a pesar de representar posiciones rígidas, todos supieron flexibilizar llegado el momento”, reiteró.
Caputo le recordó a Bolaños y a la clase política que la democracia no se resume únicamente en los procesos electorales, ni contabiliza a los electores en votos, especialmente “ahora que viene para todo político la atracción fatal, que son las elecciones”, sino en los anhelos de la ciudadanía de vivir mejor.
Labor silenciosa y elogiada
El canciller Norman Caldera exaltó la labor silenciosa del enviado especial de la OEA, porque gracias a la mecánica que empleó, se logró reiniciar el Diálogo Nacional.
“Teníamos un diálogo latente, pero frustrado, un diálogo que se pasmó. Con la llegada y presencia del doctor Caputo en Nicaragua se inició un diálogo fructífero, pues usando sus habilidades políticas-diplomáticas nos ayudó, como en efecto lo ha venido haciendo, a reencausar el rumbo político”, dijo el jefe de la diplomacia nicaragüense.
El diputado sandinista Edwin Castro, se mostró también satisfecho con la labor que desempeñó Caputo en la crisis institucional durante los cuatro meses que estuvo en Nicaragua, mientras desarrolló una agenda silenciosa con todos los llamados actores políticos.
“Hoy tenemos más democracia por más tiempo, en más países, pero hay que cuidarla todos los días. Esa democracia tiene que trascender en una democracia económica, porque no podemos hablar de una democracia política, como el mismo embajador Caputo lo dijo, con las enormes desigualdades que hay en América Latina, y eso indica que hay mucho camino que recorrer”, indicó Castro.

El encargado de Negocios de la Embajada Estados Unidos, Peter Brennan, también manifestó su entusiasmo con el trabajo realizado por Caputo y dijo que ahora les corresponde a los actores políticos continuar con el Diálogo Nacional.