Política

Campaña agita Casa Presidencial


Un conflicto silencioso se ha desatado en Casa Presidencial entre dos grupos, cuyos líderes --ambos liberales-- ya no están en el Gobierno, pero mantienen cuotas de poder y tienen aspiraciones presidenciales.
Fuentes vinculadas al Poder Ejecutivo confirmaron a EL NUEVO DIARIO que ha sido tan fuerte el intercambio de “metralla”, que el propio presidente Enrique Bolaños, influenciado por uno de los grupos, mantuvo en la cuerda floja a no menos de cuatro altos cargos de su gabinete.
Según las fuentes, un grupo de poder está controlado por José Antonio Alvarado, quien cuenta con el apoyo de miembros de primera línea del Poder Ejecutivo, entre ellos el canciller Norman Caldera; el ministro de Educación, Miguel Ángel García; el titular de Ambiente y Recursos Naturales, Arturo Harding; la ministra de Salud, Margarita Gurdián; la ministra de MiFamilia, Ivania Toruño, y del INEC, Néstor Delgadillo.
Por el lado de Montealegre, también se mencionan a personas bien allegadas al jefe de Estado, entre ellos, el secretario presidencial Ernesto Leal, uno de sus principales asesores; Frank Arana, además Julio Vega, Avil Ramírez y Pedro Solórzano, de quien se dice también tiene intenciones de aspirar a ser fórmula de Montealegre.
Delicada filtración oficial
Sin precisar quiénes estuvieron a punto de dejar el barco gubernamental, las fuentes indicaron que Bolaños recibió fuertes presiones para deshacerse de ellos, porque supuestamente estaban apoyando con recursos institucionales la campaña de Alvarado.
Dejaron a la libre interpretación la reciente caída de la presidenta del Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE), Lilliam Osejo, quien de forma interina había sustituido en ese puesto a José Antonio Alvarado, quien se conoció, dice personalmente la había recomendado personalmente ante Bolaños.
El mandatario nombró en el cargo a Azucena Castillo, cuyo desempeño ha sido elogiado por Bolaños, si bien a ella se le vincula apolíticamente con Montealegre.
“Obviamente se deduce de dónde llegaron las presiones, precisamente de ese grupo en aparente minoría que está muy cerca, en el círculo del presidente Bolaños”, manifestaron, tras aclarar que Bolaños no tiene preferencias por ninguno de los que está aspirando a la presidencia.
Incluso, hubo más de alguno que se interrogó acerca de por qué quienes apoyan a Alvarado no renunciaron a sus cargos. La respuesta del otro sector fue la misma: ¿por qué no renuncian los que apoyan a Montealegre?
Delgadillo niega compromiso
END le preguntó al titular del Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC), Néstor Delgadillo, directivo nacional de Alianza por la República (APRE), partido al que pertenece Alvarado, y dijo directamente que no aspiraba a ningún cargo porque su compromiso era con el Presidente de la República.
“Si me preguntás a mí, te digo que no tengo intenciones de ningún cargo de elección popular, lo que necesitamos en este momento es paz, estabilidad y gobernabilidad, ése es el rumbo que debemos seguir, y creo que Alvarado es la garantía de la continuación de este gobierno”, respondió.
¿Fórmulas cruzadas?
Hasta ayer, los rumores provenientes de ambos grupos y donde ya se vincula al mismo Partido Liberal Constitucionalista (PLC), es que el sector empresarial y la Embajada de Estados Unidos, así como otros sectores influyentes, apreciarían la candidatura presidencial de José Rizo, pero acompañado de una fórmula conservadora.
Noel Vidaurre y William Báez se mencionan entre eventuales candidatos a vicepresidentes en fórmula con Rizo. Por el lado de Montealegre, se habla de Mario Rappaccioli y Pedro Solórzano.