Política

“Soy un niño con diaper sin embarrar”

Pedro Solórzano, ahora ex ministro de Transporte, ha sido fuertemente cuestionado por la ciudadanía debido a que aparentemente su administración de casi cuatro años, sobrevaloró el costo de la construcción de varias carreteras, utilizó el cargo para defender contra viento y marea la gestión del presidente Enrique Bolaños mediante la elaboración de mantas y pancartas ofensivas a sus adversarios, y previo a su gestión intentó desprestigiar la labor del ex alcalde Herty Lewites, pintando los huecos de las calles y tirando la basura en la vía pública. Al entregar el MTI deja las carreteras del país en una de las más deplorables situaciones de la historia vial de Nicaragua.

Humberto Meza

Criticado por el evidente fracaso de su plan para adoquinar Nicaragua, ahora Solórzano fuera del gobierno, en Entrevista con El NUEVO DIARIO, declaró que se nominará a un cargo de elección popular, aprovechando el porcentaje de simpatía que mantiene en las encuestas y, además, revela los detalles de su difícil relación con el resto del gabinete de gobierno.
¿Cuál es la razón de su renuncia?
Lo primero es pensar que para optar a un cargo de elección popular uno tiene que renunciar un año antes. Al ser ministro, yo quedaba completamente inhibido, sin optar a un cargo de elección si no renunciaba antes del 31 de octubre, a como manda la ley.
Te puedo decir que cuando me meto en algo es a ganar. No es el espíritu olímpico que tienen muchos candidatos, que sólo es por competir. Si lo hago, lo haré con el Partido Conservador, que es de donde provengo.
¿Una diputación?
Lo que sea. Es una postulación para un cargo de elección popular el que quiero. Me interesa que me elija el pueblo. Tengo rato de ser un ciudadano a medias, que puedo elegir a la persona, pero no me pueden elegir a mí, por las benditas rayas que te ponen en estos procesos electorales viciados.
Le pregunto si es diputación, porque tengo entendido que Eduardo Montealegre sería el candidato a Presidente de los conservadores, en virtud de la alianza. ¿Tendría que hacer fórmula con él? ¿Ya lo platicó con Eduardo?
No hemos conversado absolutamente nada. Yo espero que mi participación en las campañas sea a partir de mayo. Ahorita no estoy pensando entrar de lleno en una campaña. En mayo o junio sería suficiente. En campaña es que soy bueno. En eso soy la bestia, soy “the best”.
A mí me gustan las guerras cortas y contundentes, como los israelitas (?). Yo me imagino que en una campaña larga, la gente va a comenzar a decir “ve, mejor apagá la televisión que me tiene loco ese Pedro «carretón» de tanto estar saliendo”. Eso es lo que quiero evitar.
Sabemos que Arnoldo Alemán ha estado convocando a quienes pudiera considerar aliados, para ofrecerles diputaciones y así ir construyendo una coalición electoral. ¿Se la ofreció a usted?
No me ha llamado, y espero que ni se le ocurra llamarme, porque ese PLC es el mismo que está “coloreado”. Yo estoy con los conservadores y seguiré con ellos.
¿Simpatiza usted con esta alianza que tienen los conservadores con el sector liberal de Eduardo Montealegre, Jamileth Bonilla y María Eugenia Sequeira, que provienen del PLC?
Creo que es una opción democrática. Ellos lo hicieron pensando en que tienen la misma manera de actuar.
Se tejen muchas hipótesis alrededor de su renuncia, como por ejemplo, de que respondía a presiones que tuvo Bolaños para salvar su inmunidad, así como el pellejo de los otros ministros que habían sido desaforados
No. Lo que platiqué con el presidente Bolaños es que renunciaba para postularme a un cargo de elección popular. Jamás se me pidió salirme para darle inmunidad a alguien más. Ya ves que estoy perdiendo mi inmunidad, porque el que no las debe no las teme. Sé que puede haber muchas acusaciones. Creo que habido como 41 auditorías de la Contraloría, y en todas hemos salido bien.
El financiamiento de sus Ben-Hur
¿No teme que lo acusen por los desvíos de dinero de la Empresa de Puertos?
A mí con lo que me quieren involucrar es por lo del Ben-Hur. Pero éste es un espectáculo que jamás ha sido financiado con fondos públicos. Más bien es un evento que ha sido patrocinado por compañías privadas, tiene 14 años y siempre se ha mantenido así.
Haciendo una retrospectiva de su cargo de ministro, a usted no se le recuerda necesariamente por su eficiencia, sino por la labor de colocar mantas contra los adversarios, enmarcar los baches en las calles durante una campaña municipal, y ese tipo de juegos. ¿Qué responde por esa impresión que deja?
En estos 45 meses, que fue el período más largo que haya tenido un ministro, hicimos 783 kilómetros de carreteras. En el pasado, con 60 meses, obras y no palabras (en la administración Alemán), y con la ayuda por el (huracán) Mitch, hicieron 762 kilómetros, incluyendo la carretera que conduce a la hacienda El Chile, propiedad de Arnoldo Alemán. Eso te lleva a pensar que si le falta un año y dos meses a este gobierno, podíamos rebasar la marca de los mil kilómetros, eso sin contar que nos falta la ayuda para el Fondo de Mantenimiento Vial (Fomav).
Mucha de la culpa que te echan por los hoyos en las carreteras y todo eso, es porque ni siquiera existe una ley del Fomav, ni nada que garantice el mantenimiento de las carreteras.
Por lo de la impresión que dejo, eso que decís de las mantas y esas cosas, pues esas son partes creativas que tengo. Recuerdo que lo de enmarcar los baches, hasta lo adoptó un candidato en Honduras y le fue muy bien. Las mantas es una manera de expresarse del pueblo, y no necesariamente tengo que ser yo el que las esté haciendo.
¿No le importa que la gente lo recuerde más por eso que por un buen trabajo en el MTI?
Yo creo que el legado que se está dejando en este ministerio es insuperable en la cantidad de cosas que se está haciendo. Se mejoró la atención al público, algo que antes ni siquiera había, gente que tenía bajos salarios, hoy tienen sueldos y viáticos buenísimos. Eso me llena de satisfacción.
También se va a recordar el plan especial de adoquinado, que fue como una especie de plan Marshall que le dio empleo a mucha gente.
Pero a pesar de su comparación, ese plan no tuvo el éxito que esperaban al inicio.
Bueno, pues llegar a 252 kilómetros y no mentir, es mucho. Las metas que nos pusimos, son metas enormes. Se pueden hacer estas cosas una vez que tengás la sinergia de un Ministro de Hacienda.
La orden me la dio el presidente Bolaños, no en una mesa de tragos, sino en la Asamblea Nacional. Yo cumplí con lo mío. El Banco Mundial hasta se asustó de la ejecución porque hicimos una ejecución que nos gastamos todo el dinero en tres años, de los cuatro que nos teníamos que gastar. Las pruebas son que hasta tengo carta de felicitación por ese plan, que ha sido ejemplo en Latinoamérica.
No salía “pupuseado”
Usted siempre dio lugar a estereotipos. Recuerdo el de una caricatura que lo retrata como un niño, desarmando unos juguetes, que en este caso eran las carreteras, y por eso era regañado por Bolaños. ¿Cómo le cayó eso?
Pero en esa caricatura, a vos se te olvida ver una cosa: que salía con un diaper y fijate bien si estaba pupuseado o no. Ahí uno se da cuenta que estaba haciendo mi trabajo. Podía estar como niño, pero no tenía el diaper pupuseado.
Otro aspecto que marcó su ministerio fue la relación de poca química que tuvo con Eduardo Montealegre cuando éste era uno de los ministros de mayor influencia en el Ejecutivo. ¿Qué tanto hay de esto?
Tal vez no hubo química ni física, ni matemática ni buena conducta. Pero vieras que ya después al final, sí nos llevábamos un poco mejor. Al principio, no voy a negarte, tuvimos serios problemas, pero bueno, eso ya ha sido superado.
¿Por qué?
Pues no sé. No hubo mucha química.
¿Será porque Bolaños lo protegía demasiado a usted?
Nada que ver. Ya ves que hasta me decían el mimado, pero aquí teníamos resultados. Si este señor miraba que no le daba resultados, me quitaba. Te digo sinceramente, yo hasta me extralimitaba en mis funciones, no sólo como ministro, sino que hacía otras cosas, como un programa de radio, para relatar todo lo que hacía el gabinete de infraestructura, y a mí no me pagaban por eso.
Cada vez que había un 1 de Mayo, al primero que llamaban era a Pedro Solórzano, para que moviera gente y todo, y eso me gusta, me encanta ese don de organizador que me dio Dios. Lo mismo estoy haciendo ahora, presidiendo una comisión para celebrar la ratificación del TLC. Entonces, como te digo, no sólo hago mi trabajo, sino que me extralimito en él, por creer en el presidente Bolaños, no por ser el mimado, como decían.
¿Esas fueron las razones por las que Bolaños lo invitó a su gobierno, o por su parentesco con la familia Pellas?
Cuando el presidente Bolaños vino a presentar al nuevo ministro, recordó que una de las cosas que hice junto a él, durante la campaña (presidencial), fue ganar Managua. Y quien gana Managua, gana Nicaragua. El puntaje que existía para junio (2001) era del 28% a favor de Bolaños. Después del Ben-Hur, ya me endosé con él y en tres meses pusimos a Managua en el 54%. Esa fue una de las razones.
No le mete la mano nadie, dice
¿Cree que si vuelve a postularse como candidato a alcalde de Managua, y lo dejan, ganaría la alcaldía?
No me mete la mano nadie. Ahí sí tengo que ser creído. Nadie me mete la mano en eso. Espero tener esa dicha. Estoy esperando eso.
¿Está bien confiado en que las críticas a su ministerio no le afectaron negativamente?
Es que en las encuestas, que no las pago yo, no aparezco mal parado. Salgo con un 52% de apoyo. Entonces, a mí me hace ver que la percepción de la población es una, y la de los periodistas es otra.
Y eso que el Gobierno es sinónimo de infierno, y a pesar de haber pasado por él, no quedo mal parado en las encuestas. Ahora, la actuación mía siempre fue de fidelidad y lealtad al Presidente. No fue una actuación ambigua como la de varios funcionarios que ha tenido el Presidente. Y eso que yo sabría actuar ambiguamente porque soy político, pero preferí actuar leal y fiel.
¿Eso le ocasionó problemas en el gabinete?
Yo nunca me manejé en grupos en el poder, sino que me manejé solo. Las veces que podía, hablaba con el Presidente, pero lo hacía a solas. Nunca me manejé en grupos. Me considero un ministro solitario.

No se comería al sapo de Quiñónez
Si se considera tan político, como lo dice, ¿estaría dispuesto a sentarse en la misma mesa y abrazar al diputado Enrique Quiñónez, como vimos que lo hizo Bolaños y algunos de sus ministros hace dos semanas?
Hay cosas que me cuesta hacer. Dicen que si te metés a político, podés comerte un sapo sin arrugar la cara, pero todavía tengo eso que me molesta tener que extender la mano a esos adversarios.
¿No llegaría entonces a repetir el gesto de Bolaños?
No. Ahí no nos metamos. No llego a tanto.
En el gabinete lo criticaban por haber empleado a personas que estaban a su alrededor, sin tener ninguna función y con altos salarios.
Pues no. Fijate que en el Banco Mundial dijeron que el que menos tiene asesores y consultores es este ministerio. Lo que sí tenemos son impulsadores que ganan muy poco. Aquí no tenemos ningún fantasma, como antes.
¿Qué es lo que más le incomodó de los medios de comunicación en estos cuatro años?
La falta de comprensión, de no entender que con un presupuesto tan pequeño no se puede hacer todos los caminos de Nicaragua. Es decir, a mí me daban presupuesto para caminos, pero todos los alcaldes que eran dirigidos por los caudillos me echaban la vaca.
Si no se hubieran quebrado ocho bancos tuviéramos 7 mil kilómetros adoquinados. Siento que no me juzgaron bien en el tema de los caminos.