Política

La nueva apuesta partidaria

Superada la crisis política que mantuvo en vilo, por casi todo el año, a la administración de Enrique Bolaños, la nueva disputa apunta ahora hacia la apuesta electoral. Las organizaciones cívicas están, por el momento, dispuestas a olvidarse del discurso democrático, para referirse a los negativos efectos de las reformas, para trasladarlo a la reorganización partidaria, ante la contienda presidencial de 2006, cuya primera muestra se centrará en la escogencia de los candidatos ¿Están los partidos políticos dispuestos a asumir el reto?

La apuesta ha quedado planteada desde hace más de dos años, pero hasta hace poco los partidos parecen más dispuestos a asumirla. La democratización de los políticos, no sólo se ha convertido en una demanda reforzada con los efectos del pacto liberosandinista, sino que toda la presión está orientada a una apertura de los mismos partidos a sus propios candidatos.
La demanda parecería simple, si no fuera por los dramáticos episodios de “canibalismo” vividos en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista (FSLN), al negar a sus correligionarios, Eduardo Montealegre y Herty Lewites, a aspirar un cargo de elección popular.
La discusión volvió a ser replanteada hacia los partidos políticos desde la semana pasada, a escasos doce meses de las elecciones para nuevo Presidente. El Movimiento por Nicaragua propuso financiar las elecciones primarias en los partidos que pongan el argumento económico como excusa.
El PLC asumió la apuesta, aunque a medias. Sorpresivamente, su directiva propuso realizar una especie de elecciones primarias sin candidatos. La idea es que los electores decidan cuál de los partidos aliados al PLC, incluyendo al mismo PLC, deberá poner al candidato presidencial, ante una eventual alianza electoral entre ellos mismos.
El mecanismo sería, según el Secretario Nacional del PLC, votar por el partido, aunque no por un candidato.
El FSLN, muy por el contrario, no habla del tema. A través de un inédito esquema, muy similar a partidos de tendencia de derecha, convocaron a un Congreso, para seleccionar, hace varios meses, a su propio candidato presidencial, teniendo a un propio aspirante, aceptado oficialmente. De esa manera, Daniel Ortega obtuvo su cuarta candidatura.
Sin exclusiones
Pero para Benjamín Lugo, del Movimiento por Nicaragua, el objetivo de la propuesta es efectuar elecciones primarias para elegir a los candidatos de los diferentes partidos políticos, sin excluir a ninguna organización partidaria.
Agregó que la misión del Movimiento por Nicaragua será de velar, facilitar y participar en dichas elecciones como parte de la democratización de las organizaciones políticas; sin embargo indicó que la realización de las mismas dependerá de los partidos.
Lugo dijo que las organizaciones políticas que participen en las elecciones deberán aportar la lista de los miembros afiliados para el Padrón Electoral.
“No hemos entrado en detalles técnicos, porque eso lo queremos conversar con las diferentes organizaciones políticas, porque no queremos imponer criterio, sino que haya un consenso entre ellos para que se haga de una manera fluida y consensuada”, expresó.
“Queremos una democracia más activa, una democracia que sea funcional a lo interno de cada partido o alianza, porque creemos que esto va a contribuir a una mayor educación de la población a la propuesta de cada uno de los candidatos y desde donde el pueblo pueda escoger a los mejores de los mejores”, recalcó.
La elección está prevista a realizarse a nivel nacional y a pesar de que están conscientes de que no será igual a las elecciones populares, al menos los partidos y los candidatos sabrán quiénes son sus mejores elementos y la población podrá escoger a sus futuras autoridades entre los mejores candidatos.
La estrategia de las alianzas
Para el director ejecutivo del Grupo Cívico Ética y Transparencia, Roberto Courtney, el término “primarias” es como el término “almuerzo”, es decir, incluye un montón de cosas diferentes, de diferentes calidades, sabores y valores nutritivos.
“Entonces, de lo que se está hablando aquí es de unas elecciones primarias organizadas y trabajadas fuera del control de la institución, quien es la única que le puede dar un carácter absolutamente vinculante”.
Sin embargo, se están buscando mecanismos que les permitan a algunos partidos políticos, que están pensando armar algunas formas de alianzas, encontrar una forma de escoger a sus candidatos para esa alianza.
En ese sentido, las elecciones primarias aspiran a dos cosas: la primera es facilitarle al partido o a las alianzas, y es aquí donde se puede avanzar mucho, ya que cualquier propuesta que los partidos acuerden, que digan lo vamos a hacer de este modo, y los árbitros serán Hagamos Democracia y el Movimiento por Nicaragua, ambos son organismos serios y capaces, y además cuentan con la credibilidad de los participantes, el asunto está resuelto.
Esto lo digo –prosiguió- porque aunque el resultado no sea vinculante, porque únicamente sería si lo maneja el Poder Electoral, se le pueden incluir algunos elementos de acuerdos públicos en el cual todos los participantes determinan que el árbitro sean estos organismos y el que ellos digan es “campeón”, todos los demás así lo aceptarán y ninguno de ellos irá detrás a tratar de inscribir otro en el CSE, como legalmente podría, porque, como repito, es el Poder Electoral el único que tiene la facultad vinculante, pero si ese fue el acuerdo de todos los participantes, es muy difícil que después alguien llegara a decir que no le gustó, porque el acuerdo fue de todos los aspirantes.
“Ahora, si nos referimos al otro objetivo de las elecciones primarias, que es el de hacer que la ciudadanía tenga más control, más poder de decisión sobre qué candidato presentan los partidos, en este terreno se está avanzado muy poco. Probablemente la consulta del FSLN, que ya la eliminaron este año, era lo que más avanzaba en ese terreno de darle oportunidad a la ciudadanía en general o por lo menos a los afiliados al partido”, indicó.