Política

“Desconfianza era gratuita”

A partir del reciente encuentro de los ministros de Defensa de Centroamérica, con su homólogo estadounidense, Donald Rumsfeld, se conoció la aparente variación en la relación de EU con el Ejército de Nicaragua, lo que ha despertado la suspicacia de diversos sectores nicaragüenses, considerando la reciente crisis institucional, la aprobación de la Ley Marco y la aproximación de la derecha del país. ¿Qué se esconde detrás del viraje de Estados Unidos?

Humberto Meza

La reanudación de las relaciones militares, medianamente cordiales, entre Estados Unidos y Nicaragua, no corresponde a un cambio en la posición del Ejército de Nicaragua, frente a la crisis política. “Lo anormal fue la desconfianza”, según el ex presidente del Parlamento, Luis Humberto Guzmán.
El constitucionalista y ex parlamentario, dio seguimiento al proceso de profesionalización militar desde que abandonó su cargo en el Legislativo, a mediados de los noventa. A partir de entonces, ha sido testigo de la reanudación de las relaciones militares entre ambos países, hasta que aceptaron la participación de Nicaragua en la Junta Interamericana de Defensa (JID).
“Creo que la desconfianza fue una cosa gratuita. Si notamos, la exigencia de la destrucción de todos los misiles no ha sido desde siempre. Es una cosa que tiene como dos años, lo demás es parte de un momento de agitación”, valora.
Desde esta perspectiva, Guzmán descarta que el nuevo momento por el que atraviesan las relaciones entre ambos Ejércitos traiga implícita una reanudación de la agenda, o peor aún, de la misma dimensión de la cooperación militar estadounidense hacia Managua.
El terrorismo es la agenda EU
Aunque las relaciones militares entre Estados Unidos y Nicaragua tomaron el camino de la normalización a partir de 1994, después de diez años de conflictos que rozaron el nivel bélico, no fue sino hasta finales de esa década y comienzos de 2000 que la cooperación desde Estados Unidos (EU) fluyó casi naturalmente.
Según datos oficiales, la ayuda económica estadounidense alcanza los cien millones de dólares mensuales, que incluye una buena parte de la asistencia militar a través del Programa Nuevos Horizontes, y en el desarrollo de todo el proceso de consultas y elaboración del Libro Blanco de la Defensa Nacional.
Al margen de este nivel de cooperación, Estados Unidos colabora con Nicaragua en el marco de los programas de lucha contra el narcotráfico, pero algunos expertos temen que esto se convierta en una carrera por la caza de inmigrantes sudamericanos, que transitan por la región para llegar a EU. Este aspecto, al parecer, es el que más preocupa a Guzmán.
“No hay forma de replantear la agenda de cooperación, aunque se hayan normalizado las relaciones. La agenda de EU hacia Centroamérica es y seguirá siendo el terrorismo, por ello, el tema de los misiles es el más importante. Muchas veces la cooperación en la lucha contra el narcotráfico ocurre con mayores costos para Nicaragua”, asegura.
Bajo este entendimiento, esos costos se reflejan en el tipo de colaboración que EU entrega a Nicaragua. “A veces se entregan lanchas que son menos rápidas que las usadas por los narcotraficantes, y eso hace que la cooperación sea de menos calidad y más delineada por una característica de tacañería que de la misma cooperación”, resiente.

Ortega: "Buen gesto hacia el Ejército"

Edwin Sánchez
“La confianza del secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, en que el Ejército de Nicaragua mantenga en sus bodegas los Sam-7, es un crédito que esta institución vino cultivando con sus acciones, con sus pasos, año tras año, en particular desde 1990”, consideró el general en retiro Humberto Ortega.
A su consideración, si el Ejército no tuviera un gran crédito, no hubiera sido posible que Estados Unidos aceptara que esa institución “conserve el tipo de estructura militar y armamento que sus hombres estaban dispuestos a defender, porque hay principios que no se pueden descuidar”, indicó el ex jefe del Ejército.
“Lo que pasa con Rumsfeld debemos verlo como un gesto bueno para Nicaragua, porque Estados Unidos, a través de él, está reconociendo a esta institución del Estado Nicaragüense”, dijo.
Esto a pesar del pensamiento estadounidense “porque les resulta muy difícil, dado que el Ejército viene de un origen sandinista y compuesto por hombres patriotas como los que están ahí. Calzó ese reconocimiento con la coyuntura actual, donde ellos tuvieron que meter este factor para que las cosas llegaran hasta donde hoy están”, comentó Ortega.
“Es agradable que una potencia como Estados Unidos reconozca una serie de cosas de Nicaragua, como ésta del Ejército de Nicaragua. Es un logro importantísimo”, insistió el primer jefe castrense desde la caída de los Somoza.
Ortega destacó la transformación experimentada por la institución desde que comienza a funcionar el Código Militar.

Avil Ramírez, titular de Midef:

"Es muestra de confianza"

Léster Juárez
El ministro de Defensa, Avil Ramírez, aseguró que no existe presión del gobierno de Estados Unidos para que Nicaragua destruya los misiles SAM-7, aunque reconoció que mantienen la preocupación por su existencia en nuestro país.
Explicó que la administración nicaragüense se comprometió unilateralmente con Estados Unidos a deshacerse del 80% de los misiles y el excedente del armamento que no usa el Ejército Nicaragua, dejando únicamente la cifra que recomienda una comisión técnica del Ejército.
Según Ramírez, la confianza mostrada por el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, hacia el Ejército de Nicaragua, se origina en la eficiencia con que esta institución ha resguardado los misiles, y que además, son revisados periódicamente por las embajadas estadounidense y rusa en Nicaragua.
“Creo que de esa forma se despeja cualquier intención que haya sido politizada para meter una cosa con otra. Los misiles están seguros en las bodegas del Ejército y ellos (EU) han aceptado, revisado y verificado que lo que estamos haciendo es verdad. Es una muestra de confianza al Gobierno y al Ejército. Vemos con buenos ojos que hayan decidido levantar la suspensión de la ayuda”, apuntó.
Ramírez manifestó su confianza en que los diputados ante la Asamblea Nacional aprueben la destrucción de los 651 misiles para completar la cifra prometida por Bolaños a los países centroamericanos y estadounidense.
“Todo lo que conlleve a cumplir con los compromisos que ha adquirido el Gobierno, con la voluntad de destruir los misiles, es bienvenido. El Gobierno estará en la mejor disposición de recibir cualquier iniciativa de la destrucción de los misiles”, recalcó.

José Adán Guerra, ex titular de Defensa:

“No ha habido ningún giro”

* “El tiempo demostró que ni el Ejército ni el Gobierno tenían que ver en la falta de voluntad de seguir con la destrucción de los misiles”, explica

Vladimir López
¿Por qué, de la noche a la mañana, Estados Unidos cambió su visión hacia el Ejército de Nicaragua? ¿Por qué el Pentágono decidió reanudar la asistencia militar de algunos programas, congelados en marzo pasado, sin haber conseguido la eliminación total de los SAM-7?
Son algunas interrogantes que se hacen los nicaragüenses, acostumbrados ya a pactos, componendas y canjes de posiciones. Para el ex ministro de Defensa, José Adán Guerra, la respuesta es simple: después de varios años de conversaciones a todos los niveles, Estados Unidos entendió finalmente que el Gobierno y Ejército de Nicaragua “están en la mejor disposición de seguir adelante con el calendario de destrucción de los misiles SAM-7”.
Guerra consideró que el tema de los misiles no es ajeno a la agenda política del país. “Los partidos mayoritarios (PLC y FSLN) convirtieron el caso de los misiles como un punto político de controversia y negociación, de cara al Gobierno de Nicaragua y de cara a Estados Unidos”, consideró.
Recordó que la Ley de Armas, que resta facultades al presidente Enrique Bolaños, como Jefe Supremo del Ejército, establece que sólo con mayoría calificada del Parlamento se puede destruir material bélico. “Como en este país todo lleva nombre y apellido, esta ley se aprobó para hacer más difícil la destrucción de los misiles SAM-7, y al mismo tiempo, permitir espacios de negociación con el Gobierno y Estados Unidos”, anotó.
Esto había provocado que la administración estadounidense “decidiera congelar algunos programas relativos a la asistencia militar a Nicaragua”. El panorama se habría “mezclado” con el misil encontrado en una vivienda de Managua.
Gobierno estaba en “entredicho”
Reveló que en su último viaje oficial a Washington, en calidad de titular de Defensa, reiteró a los representantes del Departamento de Defensa de Estados Unidos la disposición del Gobierno y Ejército de Nicaragua de proseguir con la destrucción de los misiles.
“Les dijimos que no nos parecía adecuado, ni oportuno, que en esos momentos se nos congelaran algunos programas de asistencia militar, y poner en entredicho la credibilidad de las fuerzas armadas, especialmente, cuando el gobierno del presidente Bolaños era un aliado de Estados Unidos”.
“El tiempo se ha encargado de demostrar que el Gobierno y Ejército de Nicaragua tienen en su agenda el caso de los misiles, como un asunto de seguridad, ligado a temas hemisféricos, de seguridad mundial y alejado totalmente de la política criolla”, comentó.
“No ha habido ningún giro en la concepción de Estados Unidos hacia el Ejército, sencillamente se demostró a través del tiempo que ni el Ejército ni el Ministerio de Defensa tenían que ver absolutamente en la falta de voluntad de seguir adelante con la destrucción de los misiles”, destacó.