Política

Ley Marco en trámite

* Líder sandinista promete que disolución definitiva del sistema presidencialista será su primera reforma, si llegara a ser electo Presidente en 2006 * Argumenta que ruptura con el PLC se debió a la insistencia liberal por la amnistía de Alemán y descarta que enmiendas deban ser llevadas a un referéndum

Lester Juarez

El secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, aseguró anoche en el programa televisivo Esta Semana, que el presidente Enrique Bolaños presentó el sábado con carácter de urgencia, la iniciativa de la Ley Marco que será discutida y aprobada este miércoles, como parte de los acuerdos asumidos entre ambos.
Ortega señaló que el proyecto lo recibió el presidente de la Asamblea Nacional, René Núñez, que será incluido en la agenda parlamentaria, a pesar que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) manifestó que no la apoyará, argumentando su inconstitucionalidad.
Asimismo reiteró que el pacto libero-sandinista dejó de existir, tras este nuevo acuerdo con Bolaños, porque el PLC insistió en una posible amnistía con Alemán.
El líder sandinista desestimó las críticas surgidas a raíz del acuerdo entre Bolaños y Ortega, porque asegura que la Ley Marco traerá estabilidad a la nación, a la vez que descartaba una posible anulación por inconstitucionalidad, debido a que existe jurisprudencia, después que la Asamblea Nacional, durante el gobierno de la Administración de Violeta Barrios, aprobó una ley similar en 1995.
“Al aprobarse esta Ley Marco, los funcionarios de la Superintendencia de Servicios Públicos, electos por la Asamblea Nacional, quedarán suspendidos de sus cargos hasta enero de 2007 cuando se apliquen las reformas constitucionales”, aseguró Ortega.
Dispuesto a imponer parlamentarismo
El líder del Frente Sandinista manifestó además su insatisfacción con la democracia nicaragüense, después de perder consecutivamente en tres ocasiones las elecciones presidenciales, aseguró que de ganar la Presidencia en 2006, su principal misión será disolver el sistema presidencialista por uno parlamentarista.
Ortega dijo que desde 2002 le planteó al presidente Bolaños su interés de promover cambios profundos en la Constitución Política, que permitieran restarle poder al presidente de turno y promover desde el Plenario “un modelo mucho más abierto en el que se tome en cuenta la participación ciudadana”.
“Nosotros queremos llegar a la Presidencia para acabar con el presidencialismo, para provocar un cambio democrático en este país, para tener el poder de promover la disolución del poder presidencial y abrir espacio de participación ciudadana alrededor del Parlamento, que el Parlamento no se convierta en el sustituto del Presidente, sino que el Parlamento se vea compartiendo ese poder con esos espacios de participación ciudadana”, recalcó.
“Si no se consultó Cafta, ¿por qué reformas?”
Al mismo tiempo, descartó un referendo en el que se le consulte a la población sobre la validez de las reformas constitucionales, porque considera que el mejor termómetro para medir el sentir de la población son las elecciones nacionales del 2006 y recriminó el porqué no se consultó la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.
Ortega, quien pronosticó su victoria electoral en el 2006, rechazó las reformas a la Ley Electoral, porque considera que es la misma ley con la que resultó electo el ex presidente Arnoldo Alemán y Bolaños.
Asimismo dijo que el gobierno estadounidense manipula a los sectores políticos de derecha para confundir a los electores, pero en realidad se trata de una trampa que a su criterio está perdiendo peso en Nicaragua.
En relación a las inhibiciones, Ortega aseguró que el FSLN no tiene ninguna influencia sobre el Consejo Supremo Electoral, Corte Suprema de Justicia y la Contraloría General de la República y que serán estas instituciones las que decidirán qué candidato participa y quién no.
El líder del FSLN desestimó también la popularidad del ex alcalde Herty Lewites, quien aparece en las encuestas por encima de Ortega, al recordar que EU instrumentalizó al ex vicepresidente Sergio Ramírez en 1996, pero no obtuvo buenos resultados, y que nuevamente usan a Lewites para restarles votos.