Política

Nathan Sevilla: “Única salida a crisis institucional”

* Reconoce que Ortega tenía muchos poderes en los años 80, los que Toño Lacayo pretendía seguir manteniendo

Consuelo Sandoval

El diputado sandinista Nathán Sevilla aseguró ayer que el ex ministro de la Presidencia, Antonio Lacayo, se opuso a las reformas constitucionales de 1995 porque pretendía gobernar con todo el poder que en los años 80 mantuvo el ex presidente Daniel Ortega.
“Las reformas constitucionales (de 1995) tuvieron el propósito de quitarle poder al presidencialismo que realmente era fuerte en tiempos que el comandante Ortega era presidente. En la época de doña Violeta Barrios de Chamorro, Toño (Antonio) Lacayo ejercía gran influencia y poder, él quería seguir manteniendo la misma fuerza (de Ortega), pero como las reformas del 95 chocaron con sus intereses se le opuso, y hubo necesidad de un acuerdo político que terminó en la Ley Marco, para posponer la entrada en vigencia de las reformas constitucionales”, recordó.
Lacayo, yerno de la ex presidenta Barrios, resintió que esas reformas tenían nombre y apellido, razón por lo que considera que la lección dejada por esas reformas es que los diputados no deben legislar para quitarle poder a las personas que lo ejercen, porque se enredan.
Son similares
El ex ministro se refiere a la inhibición de la que fue objeto con dichas reformas constitucionales, ya que estableció la prohibición de que fuesen electos como gobernantes los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad del Presidente de la República que estuviere ejerciendo el cargo al momento de las reformas.
El diputado sandinista considera que existe similitud entre las reformas de 1995 y las actuales, en cuanto a la actitud del Poder Ejecutivo, que es de oposición, porque le quitan poder e influencia, aunque admitió que la Ley Marco es inconstitucional.
“Una ley de rango inferior no debería obstaculizar la entrada en vigor de unas reformas constitucionales. Lo que ocurre es que dentro de la gobernabilidad y el clima político de un país, cuando hay un conflicto de esta naturaleza entre poderes, la única solución es política, y la Ley Marco puede ser atacada por inconstitucionalidad, pero el hecho que sea aprobada por el consenso de los partidos mayoritarios y el Gobierno, le daría la suficiente fuerza para tener validez”, consideró.
Las reformas constitucionales de 1995 incluyeron la no reelección consecutiva, otorgó facultad a los diputados para aprobar el Presupuesto, aprobar, suprimir y modificar tributos, modificó el porcentaje para alzarse con el triunfo electoral al 45% de votos válidos. En caso contrario se iría a segunda vuelta, entre otros aspectos.