Política

¿A qué apuesta Montealegre?

No hace falta una lectura entre líneas para entender el interés de Estados Unidos tras la ofensiva diplomática contra el pacto libero-sandinista. Si pocos minutos después del discurso en el que definió la posición de su Administración, Robert Zoellick, Subsecretario de Estado, se reunió en privado por cuarenta minutos con el precandidato Eduardo Montealegre, luego le pidió que lo acompañara en un encuentro con el otro aspirante, José Antonio Alvarado, el entendimiento común obliga a creer que ellos serían la formula deseada por EU para las elecciones presidenciales de 2006. Pero Montealegre, por alguna razón no declarada, se empeña en tratar de demostrar lo contrario.

Humberto Meza

Ahora que ninguno de los planes de Eduardo Montealegre para democratizar al PLC y empujarlo a tener elecciones primarias han dado resultado, el aspirante presidencial --y el menos agradable para la línea arnoldista-- intenta pasar a una estrategia de mayor alcance: el apoyo de Estados Unidos y de una buena parte de la comunidad internacional, para evitar que inhiban su candidatura.
Por eso no sólo bastó una reunión en privado con el subsecretario, Robert Zoellick. Horas después quiso almorzar, frente a todo mundo, con los diputados Carlos Noguera y David Castillo, ambos muy allegados a la línea arnoldista, para dar el mensaje de que algunas cosas pueden aún cambiar en el partido.
Su analogía en muchos puntos con el aspirante sandinista, Herty Lewites, es casi inevitable. Fue expulsado de su partido, adverso a la línea oficial del mismo y ahora apostando a una alianza electoral.
Pero a Montealegre, ex funcionario de las administraciones de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, parece no agradarle la idea. Pocas veces ha decidido comparecer públicamente junto al ex alcalde, y la última vez que optó por hacerlo, se creó la confusión al negar que existiera un acuerdo en torno a las inhibiciones de ambos, aunque Lewites confesaba lo contrario. ¿A qué apuesta Montealegre?
Después del duro discurso de Robert Zoellick contra el pacto libero-sandinista, y sobre todo contra Alemán, usted decide almorzar con los diputados David Castillo y Carlos Noguera, cercanos al ex presidente Arnoldo Alemán. ¿Qué mensaje pretendía enviar?
Nosotros hemos tenido una preocupación desde hace rato. Si te acordás, a David Castillo lo sacaron del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) por apoyarme a mí. Carlos, al final, no quiso renunciar.
En la Navidad de 2003 hicimos una cena en mi casa. Estaban Carlos Noguera, Oscar Moncada, René Herrera, David Castillo, Eliseo Núñez, inclusive no estaban ni María Eugenia (Sequeira) ni Jamileth (Bonilla), que ahora me apoyan.
Ellos me apoyaban desde mucho antes. Después algunos tomaron otra decisión, cuando yo decidí no renunciar (al Gobierno). Después hubo otra reunión en mi casa que incluyó la presencia don Jorge Castillo Quant (presidente del PLC). De modo que hay muchas personas en el partido que no están de acuerdo con esa entrega hacia Daniel Ortega (Secretario General del FSLN).
PLC debe romper pacto con FSLN
¿Es correcto creer que estamos asistiendo a un cambio en las estrategias del PLC, producto de la ofensiva estadounidense, y del severo discurso de Zoellick?
Yo sé que hay muchos miembros del PLC que no están de acuerdo, por lo menos, con ese pacto. Podrán tener una opinión distinta en relación con Arnoldo Alemán, pero casi unánime están en desacuerdo con la entrega (del poder) que el PLC le hace al FSLN.
¿Hay alguna posibilidad de ver los primeros efectos de la ofensiva de Estados Unidos en las estrategias del PLC para las elecciones presidenciales de 2006?
Escuchando los comentarios que hacían algunos diputados, digamos, del ala ortodoxa del PLC, no parece que haya esa posibilidad. Pero yo te puedo asegurar que desde antes que viniera el señor Zoellick había una gran cantidad de gente en el partido que estaba esperando el momento para tomar una decisión más clara y más abierta.
¿Cuál va a ser el efecto de esa buena relación que empezamos a ver entre usted, David Castillo y Carlos Noguera?
Bueno, pues, ellos dos fueron muy claros. A ellos lo que les interesa es que se respalde al mejor candidato, que sea liberal y que no crea que el FSLN es una opción electoral para este país.
Puertas abiertas para Alvarado
Estados Unidos parece ahora más preocupado en darle estabilidad al ambiente electoral, que en resolver la crisis política a lo inmediato, y ello obviamente pasa por definir candidaturas. ¿Usted habló de eso en la reunión que tuvo con el Subsecretario de Estado y con José Antonio Alvarado?
Yo hablé con él (Zoellick) del asunto, y le dije que aquí hay problemas que se deben resolver desde ahorita. Que el Consejo Supremo Electoral (CSE) necesita apoyo para darle mayor seguridad a la población de que su voto se va a respetar. Estamos hablando de depurar el Padrón Electoral, de que se entreguen las cédulas de manera imparcial, y que se haga la verificación correcta. Esos son los problemas que siempre planteo ante los diplomáticos con quienes me he reunido.
¿Usted está negociando alianza para una fórmula con José Antonio Alvarado?
Lo que he dicho es que si José Antonio quiere competir por la Presidencia, no tengo ningún problema que nos vayamos a unas elecciones primarias, pero para eso tiene que formar parte de una misma alianza. Las puertas de la Alianza del Movimiento de Salvación Liberal (MSL)-Partido Conservador están abiertas para eso, pero tiene que ser ya para hacer campaña. Yo hubiera preferido que en noviembre próximo estuviera escogido el candidato.
Pero, ¿cuál es el grado de entendimiento entre ustedes dos? ¿Existe alguna posibilidad de formula electoral?
Si él quiere, aquí están abiertas las puertas. Aquí hay siete organizaciones políticas que quieren ir juntas.
Echarle la vaca a los sandinistas
¿Qué significó que el Sr. Zoellick haya decidido reunirse con ustedes dos juntos?
Pues no sé. Yo me reuní con el señor Zoellick como por 40 minutos. Me dijo que también había programado una reunión con José Antonio, y que me invitaba a que me quedara. No más que eso. En ningún momento, el señor Zoellick dijo que uno era el candidato y que el otro debía apartarse.
Lo que sí dijo claramente es que si no queremos que gane Daniel Ortega, y si queremos que la democracia continúe como la conocemos, que aprendamos de lo que pasó en el 1989 con doña Violeta (Barrios). Que todos los partidos se junten y se apoye a un candidato que pueda ganar. Pero no mencionó nombres específicos.
Ahora que el ex vicepresidente José Rizo entró en campaña, habla de abrirse también a una alianza para negociar la fórmula. ¿Ya habló usted con él sobre ese asunto?
No. Si yo he dicho que el dedo es malo para señalar a alguien, también el dedo es malo si me señala a mí. No acepto señalamientos de dedo, de nadie. Si quieren unidad de todos los liberales con el PC, el PRN y Camino Cristiano, que el PLC acepte elecciones primarias para presidente, vicepresidente y todos los cargos de diputados, porque pretender pensar que me van a halagar, ofreciéndome de dedo la vicepresidencia o la candidatura presidencial, están totalmente equivocados.
¿El PLC ya le ha ofrecido la candidatura a la Vicepresidencia?
El PLC, como partido, oficialmente no me ha hecho ningún ofrecimiento. Hay algunos directivos del PLC a quienes les gustaría que yo regresara y aceptara la candidatura a la vicepresidencia, pero aceptar el dedo es ir en contra de lo que yo he pregonado.
No existe pacto de caballeros
Déme las razones de por qué ese acuerdo con Herty Lewites, de declinar si uno de los dos es inhibido.
No hay nada de eso. El único acuerdo que hemos hecho es que si llegamos a ganar las elecciones, debemos buscar como hacer que se entiendan los diputados que saquen las respectivas alianzas. Que ellos lleguen a un entendimiento para que reformemos la Constitución, para dejarla acorde con la modernidad que necesitamos hoy.
¿No hay acuerdo sobre el tema de las inhibiciones?
Eso lo hablamos, pero es que yo creo que no debe haber nadie inhibido. Eso es todo lo que hablamos. Él mencionó un acuerdo, pero no hemos acordado nada.

“Quieren río San Juan internacional”
En el currículum de Montealegre, la disputa por el derecho costarricense de navegación sobre el río San Juan, es un tema que no se puede obviar. En el tiempo que la controversia con Costa Rica sufrió la escalada, a la luz del invalidado acuerdo “Cuadra-Lizano”, Montealegre fungía como Canciller de la República. Algunos años después, ahora desde una posición muy lejana al Estado, el aspirante presidencial parece tener una opinión más libre sobre el asunto.
¿Está de acuerdo conque se deba contrademandar a Costa Rica o hay posibilidades de un acuerdo bilateral?
No hay nada que negociar con Costa Rica. Sentarse a negociar es decir que tenemos duda de algo. Nicaragua tiene la soberanía absoluta del río San Juan, y no podés compartir soberanía. Si quieren mantener la demanda, está bien.
No estoy muy claro sobre una contrademanda, pero aquí tenemos que ver que hay un problema mayor, como es el de la contaminación del río San Juan. Espero que se continúen haciendo los estudios que había pedido cuando yo era canciller sobre la contaminación al río, desde el margen fronterizo costarricense.
No quisiera meterme a una discusión sobre la parte legal. El problema es que si aceptamos navegación armada, después van a querer patrullaje, después soberanía y el final de todo esto sería tener al río San Juan como un río internacional. Y eso no lo podemos aceptar.